Nada hacía vaticinar que Loreto Lobos, tecnóloga médica de profesión, se dedicaría en su vida a lo que más la apasiona, el bordado, pero no cualquiera, a ella le fascina el rústico de lana gruesa, que sirve para hacer de todo, como alfombras, cojines y hasta cuadros.
Casada con Raúl Escobar, tuvo cuatro hijos: Loreto, arquitecta; Raúl, administrador de hoteles y restoranes; Javiera, arquitecta; y Soledad, actriz e ilustradora, quien aporta nuevos diseños para las esterillas.
NACE UNA FANÁTICA
Su introducción al mundo del bordado comenzó hace veinte años. Tenía un taller en su casa, donde recibía a las interesadas en la técnica del punto cruz. Hoy cuenta con su propia tienda en el centro de Concepción. En ella, vende todo lo que se necesita para que las entusiastas bordadoras realicen sus obras.
En su local, destacan las lanas. Las adquiere en Santiago y las manda a teñir en forma artesanal. Con esto logra una amplia gama de tonos, algunos muy disparejos, lo que imita a las gastadas alfombras persas en que se basa todo el diseño.
Cuando empezó, la idea era acercarse a los modelos de Persia, sin embargo, ahora hay diseños para todos los gustos. Motivos infantiles, floreados, abstractos, minimalistas, etc. Cada persona puede escoger o dibujar su propio diseño y ponerse a bordar.
La técnica es muy sencilla, una puntada para allá otra para acá, y a bordar. Y así, de a poco, hay personas que se pueden demorar un mes, y otras un año, en terminar el mismo trabajo.
Loreto Lobos también enseña multipunto, una técnica que no utiliza patrones. Cada persona debe bordar en el momento, porque no se puede marcar la esterilla. Usualmente, se hace con lana más delgada, y la técnica consiste en mezclar diversos puntos para crear diseños muy geométricos.
VIDA DE BORDADO
¿Qué es lo que más te gusta del punto cruz?
Me fascina ir combinando colores, atreverse a innovar. Lo tradicional siempre da buenos resultados, pero también es entretenido ser un poco más audaz. Se logran cosas sorprendentes. Es un trabajo limpio, cómodo de llevar a cualquier parte y, además, se puede bordar y conversar a la vez, escuchar buena música o compartir en familia hasta un partido de fútbol en la TV.
¿Cómo aprendiste la técnica del multipunto?
En Santiago. Viajé constantemente y por mucho tiempo a talleres de multipunto impartidos por Vivian Hart, que es otra técnica que mezcla diversos puntos para lograr un diseño.
¿Bordar sirve como terapia?
Absolutamente. Eso lo he experimentado yo, tanto como mis alumnas y clientas que siempre me lo dicen: “esto es más barato que ir al psiquiatra” y yo agrego que, además, es harto más entretenido.
¿Qué requisitos debe tener la persona que empieza a bordar?
Solo las ganas, ni siquiera es un tema de edad o carácter, hay personas calmadas, inquietas, impacientes, prolijas y otras no tanto, en fin, pero lo importante es que cada una se entretenga independientemente de qué tan perfecto sea el resultado. Además, una vez terminado el trabajo, siempre se ve precioso, y si hay alguna imperfección es parte del “hecho a mano”, lo que se valora mucho.
¿Qué sientes cuando ves una de tus obras terminada?
Es muy gratificante tener algo en la decoración hecho por uno, es un orgullo.
¿Alguien en tu familia sigue tus pasos?
Por supuesto, desde mi nieta Antonia (11), mis hijas María Loreto y Javiera, que son arquitectas y les encantan las manualidades, y también mi mamá (92), a la que le enseñé esta técnica como a los setenta años y le fascinó. Sin dejar de mencionar a mi nieto Samuel (6), hijo de mi hijo Raúl, que vive en Austin, Texas. Cuando lo visito, siempre llevo el bordado para los ratos que disfrutamos en el hogar y Samuel se entretiene haciendo algunas puntadas a su pinta.
¿Cómo es la relación con tus alumnas?
Es fantástica, muy enriquecedora, se conversa, se crean lazos súper especiales. No se trata solo de juntarse a bordar. Hay algunas que llevan años conmigo, les digo que ya no tengo nada que enseñarles, pero siguen viniendo, porque lo que se vive en una clase es más que un par de puntadas.
¿Cuáles son tus planes?
Seguir aportando ideas creativas, nuevos diseños, y en realidad mantener lo que tengo, que es maravilloso. Le agradezco a Dios la oportunidad de realizar un trabajo tan entretenido y que me permite ser independiente. Esto me ha posibilitado compatibilizarlo con mi vida familiar, que valoro mucho.