Febrero es el mes de las trillas en la región del Maule; localidades como Pelluhue, Pencahue o Pelarco las realizan con variadas fórmulas y acompañamientos, pero la trilla a yegua suelta de Coibungo, tiene un componente mágico que la hace especial. En este pueblito no viven más de dos mil habitantes, quienes se juntan para compartir, disfrutar y desarrollar este evento increíble, dentro de su sencillez y austeridad.
Coibungo es una pequeña localidad de Villa Alegre, provincia de Linares, en la región del Maule, que se ubica al suroriente de la estación de dicha ciudad. Se trata de un lugar en el que las tradiciones tienen un sitial muy importante y que, inteligentemente, los lugareños han sabido volcar hacia los visitantes. Y es que sus atractivos son parte de la historia de nuestro país: tiene la gran Plaza de Los Héroes, que fue inaugurada en 1979, con motivo del Centenario de la Guerra del Pacifico, como un homenaje a varios soldados provenientes de este lugar, que marcharon al norte y se integraron al Regimiento Movilizado Linares; además, Coibungo fue parte del antiguo camino colonial, por lo que sus pobladores tienen un gran sentido de identidad nacional, mezclada con una gran pasión por el rescate de las costumbres.
EL RITUAL
Este es un territorio en donde el trabajo con la tierra ha sido fundamental desde siempre, y como una metodología de atractivo turístico el 2013, se decidió hacer pública la trilla e invitar a todo el mundo. Esta es una antigua tradición campesina en la que yeguas y caballos pisotean las gavillas para separar la paja del grano.
Pese a que en la actualidad existen maquinarias especialmente diseñadas para esta labor, aún hay lugares que prefieren realizarla a la vieja usanza y montar alrededor de esta una fiesta. La idea es no olvidar las tradiciones que han sido parte de nuestra historia por siglos.
Con gran éxito, este año, y durante la primera semana de febrero, se realizó la segunda trilla, gracias al apoyo de la Junta de Vecinos de Coibungo y junto a la Municipalidad de Villa Alegre. El evento, de entrada liberada, comenzó el sábado primero, día en que se realizaron tres trillas diarias, con el fin de que ninguno de los visitantes pudiese quedarse sin ver el espectáculo; la misma fórmula se repitió el domingo.
El ritual comienza, primero, con el desamarre de las gavillas de trigo, las que se transportan en carretas guiadas por niños para dejarlas en el centro de la pista donde todo ocurre. Así, la comunidad y visitantes de toda la región se reúnen alrededor del lugar, mientras se escucha la voz de una cantora que rinde tributo al acto. Luego de acomodar y esparcir las gavillas, alrededor de una docena de caballos corren libremente sobre la pista llena de trigo, para lograr el cometido final de separar el grano. Detrás de ellos, algunos jinetes montados los persiguen y alientan para continuar este arduo, pero gratificante trabajo. Una grata sorpresa fue ver que entre estos montadores se encontraban mujeres, que a la par de los machos, lograban participar en la trilla y brillar entre ellos.
¡DE FIESTA!
La fiesta de la trilla incluyó, también, artesanía, juegos criollos, comidas típicas y música folclórica. De esta manera, el público asistente pudo probar empanadas, sopaipillas, cazuela de campo, humitas, porotos granados, el infaltable mote con huesillo, y el tradicional asado, que no puede estar ausente en ninguna actividad costumbrista.
Los licores artesanales, la madera y el cuero marcaron el evento: retablos, collares, mates y estribos, fueron parte de los elementos que se pusieron a disposición de la comunidad, junto con ello, las mochilas, bolsos y carteras, también causaron sensación. Tampoco estuvieron ausentes los juegos para niños que incluían los paseos a caballo.
Y como toda celebración, esta incluía, además, cuatro candidatas a reina de todas las edades, incluso una abuelita postuló al cetro… También se ofició, por primera vez, una Misa a la Chilena, que mezcla el rito católico con la música folclórica, entregando una liturgia diferente, que gusta mucho a los creyentes.
Con un Recorriendo distinto, poco conocido, de tradiciones emblemáticas de nuestros pueblos, es que dejamos a todos nuestros lectores invitados a no perderse el próximo año esta fiesta costumbrista, que ya es un clásico y que se da en muy pocas zonas del país. Una propuesta educativa para los niños, entretenida para los adultos, en donde lo único de lo que hay que preocuparse es del bloqueador solar…