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EDICIÓN | Marzo 2014

Arquitectos de arte dulce

Experiència Xocolata
Arquitectos de arte dulce
Xocolata es mucho más que una tienda de chocolates finos. Es una invitación a experimentar sensaciones y bajo ese concepto, los amantes de este reconfortante alimento pueden oler, tocar, mirar, saborear, incluso, oír el sonido del chocolate…¡Sí! leyó correctamente, es que Marcela y Cristián — ambos arquitectos— unieron el arte y la chocolatería con una clara intención: vivir esta experiencia, a través de los cinco sentidos.

por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.

Si usted es uno de los que no puede negarse a probar esta maravillosa tentación, tampoco podrá rehusarse a experimentar la cacao estimula nuestro cerebro, desde que Experiència Xocolata.
 
Lo primero es el aroma, aquí todo está impregnado con el intenso perfume del curiosos pueden tocar y sentir la textura del cacao, dispuesta en pocillos y en distintos formatos. En un muro frontal de la tienda, se proyectan imágenes del proceso de elaboración del chocolate y el sonido está dado por una sinfonía especial, denominada por sus dueños como “música achocolatada”. Por último, y no menos importante, es la degustación de pequeños trozos de fino cacao, el que se derrite sutilmente, provocando una
apacible evocación.
 
Incorporar cada una de estas experiencias es la propuesta exclusiva e innovadora de sus creadores Marcela Catalán (31) y Cristián Carrasco (35). Se conocieron hace varios años, cuando ingresaron a la carrera de arquitectura seis meses de amistad no solo los unió el amor, sino también, la pasión por arte, la cocina, la creatividad y las ganas de emprender.
 
En el 2010 se titularon como arquitectos y, desde entonces, trabajan juntos en proyectos particulares de segunda vivienda y de infraestructura. Una veta profesional que han sabido conjugar, paralelamente, con el arte de elaborar chocolates y de una manera muy particular.
 
¿Qué los acercó a la chocolatería?
M: No tenemos muy claro el origen, pero el primer acercamiento fue con mi proyecto de título, que se trató de la realización de una enoteca. Como Cristián me acompañaba a hacer mi trabajo, curso de cata de vinos y a través de la degustación, nos dimos cuenta que existía un estímulo muy fuerte hacia los cinco sentidos. Con esto nos fuimos acercando a los de los chocolates finos.
 
¿Es una mezcla bien particular, la arquitectura y los chocolates?
M: Comenzamos a estudiar la línea de los chocolateros más vanguardistas del mundo y  que existen varios arquitectos que se han dedicado a la chocolatería artística. Nuestro nombre Xocolata está en catalán, precisamente porque en Barcelona se inició una corriente en la que se mezcló el arte con los chocolates.
 
¿Y cómo se prepararon para iniciar este emprendimiento?
M: Durante dos años realizamos la formulación del proyecto y para perfeccionar el conocimiento de nuestra producción asistimos a congresos y nos capacitamos. Hicimos uso de todas las herramientas de apoyo estatal disponibles y nos adjudicamos el Capital Abeja de SERCOTEC y el Capital Semilla  FOSIS. Ganamos también un concurso de perfiles de emprendimientos de CORFO.
 
¿Cómo llegaron al resultado que ustedes querían?
M: Investigando, probando y echando a perder…
C: A los dos nos encanta cocinar y somos muy perfeccionistas. Con el chocolate es lo mismo, hicimos muchos ensayos y varias mezclas.
 
Finalmente nos preocupamos que el chocolate no se opacase con el relleno, es decir, que sabores fuesen fácilmente perceptibles.
 
¿Sienten que esta es otra manera de expresar el arte?
M: Existe un componente que tiene relación con la plasticidad del chocolate. Lo vemos como un material, al que se le puede dar diferentes formas, colores o diseños y ¡sí!, definitivamente es un elemento artístico para nosotros.
 
Y el resultado es sorprendente…
M: Y es lo que nos ha motivado a innovar. Desde febrero contamos con una nueva línea de productos con materiales importados de diferentes partes del mundo. Esto nos ha permitido aplicar otras técnicas de pintura, con mayor gama de colores y formas.
 
BOMBONES CON ORO
 
En uno de los muros de la chocolatería lucen, alineados, cuatro atractivos cuadros de colores. A simple vista, parecen pinturas decorativas en acrílico, sin embargo, Marcela comenta que son cuadros de chocolate blanco con colorantes, hechos a mano y por ella… ¡lo increíble!: son absolutamente comestibles. Esta es una producción limitada, pero en un tiempo más, esperan aumentar la elaboración de estas obras de arte. “Estos cuadros requieren mucho trabajo y tiempo, a los clientes les resulta muy atractivo y los compran como un regalo exclusivo para una ocasión especial”, afirma Marcela.
 
¿Qué tipo de chocolate es el que utilizan?
M: Gran parte de nuestra materia prima es de Bélgica y para la fase decorativa utilizamos productos traídos desde Estados Unidos. El cacao que tiene un porcentaje desde el cincuenta y cinco, setenta y ochenta por ciento, es de África, Uganda y Ecuador. 
C: Nosotros estamos constantemente buscando insumos de primer nivel y estar a la vanguardia e innovar.
 
¿Alguna primicia?
M: Vamos a elaborar bombones con láminas de oro comestible de veinticuatro quilates. ¡Esto es muy novedoso! Incorporaremos también decoraciones plateadas, doradas y pétalos de rosas cristalizado. La paleta de colores será mucho más amplia y con técnicas de pincel y brochazos en un formato pequeño.
 
¿Y quién es el creador de los diseños?
C: Es un trabajo en conjunto, ambos opinamos. Marcela tiene una gran capacidad artística para combinar los colores y crear diferentes 
M: Hemos diseñado todo juntos, desde el logo, las boletas, las cajas  presentación, incluso la decoración de nuestro negocio.
 
¿Cuál es la característica más importante de sus chocolates?
M: Que son chocolates finos. Esto significa que tienen mayor porcentaje de cacao, menos aditivos y posee una conservación más alta, lo que se diferencia del sucedáneo del chocolate.
C:  chocolate no contiene preservantes; esta es una característica primordial de su fineza y sabor.
 
PERSONALIZADOS
 
Como arquitectos y amantes de la estética, la presentación de Xocolata es para Marcela y Cristián otro punto importante. Si es un regalo para empresa, ellos agregan el logo corporativo a la caja de chocolates, dándole un sello exclusivo y personalizado. El interior es a gusto y elección del cliente. Bombones de chocolate blanco rellenos de mango o de manzana y canela, bombones de cacao rellenos con crema de licor de menta o chocolate de leche relleno de coco. Otros sabrosos rellenos son café con amaretto y frambuesa con arándano.
 
Esta gama de productos se complementa con delicados abanicos de chocolate blanco, ramas, bastones, trufas de chocolate negro y whisky, cucharitas de chocolate para derretir en la leche, tabletas en diferentes variedades y cajitas de chocolates sin azúcar, para quienes no pueden consumirla.
 
¿Piensan abarcar otras zonas del país?
M: Existe una amplia diversidad de clientes de todo el país que nos encargan o, cuando están en La Serena, compran directamente…
C: Tenemos el orgullo de decir que nuestros chocolates han llegado a España, Brasil, Colombia y Estados Unidos, entre otros.
 
¿Y hasta la fecha cómo les ha ido?
M: Muy bien, tal vez lo más difícil ha sido satisfacer la demanda que hemos tenido.
C: En tratar de incorporar nuevas ideas, elaborar nuestro chocolates, atender a los clientes y estar preocupados de todo, a veces no damos abasto… la demanda ha sido muy alta, por eso estamos viendo la manera de aumentar nuestra línea de producción. Nuestra idea es mejorar cada día y entregar un producto de calidad.

 

 
“Existe un componente que tiene relación con la plasticidad del chocolate. Lo vemos como un material, al que se le puede dar diferentes formas, colores o diseños… definitivamente es un elemento artístico para nosotros”, Marcela.

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