Los últimos tiempos se han marcado por exigencias igualitarias de todo orden: políticas, laborales, sociales, etc. La moda y tendencias, también son un reflejo de lo que pasa en la sociedad, ya que aquí también se producen cambios que indican las necesidades que van surgiendo y manifiestan demanda popular.
En un artículo que leí sobre la historia de los zapatos — bien interesante, porque hablaba sobre la situación socioeconómica y su relación con los zapatos—, se decía que estos eran privilegio de unos pocos, marca indeleble del estatus social, hasta la revolución democrática de hoy en día, como es la zapatilla.
Las mujeres reclamamos derechos y la sociedad da respuesta a ello, ¿pero cómo? Si ponen atención, hay unas pequeñas incursiones, como la creación de maniquíes de talla mayor al mercado nacional, que dicen adiós al mantener solamente figuras delgadísimas que no existen. Otro ejemplo es la entrada de mujeres mayores a la pasarela y revistas de moda, como es el caso de Kim Bassinger; incluso, hay medios que ya no quieren usar mucho Photoshop y buscan mujeres normales… todo esto lo encuentro muy positivo.
Claros indicios, pero aún quedan miles de mujeres que prefieren estar sofocadas en un evento para no mostrar los brazos, otras tantas eligen estar con un body insufrible para disimular los rollos, aunque no pueden ocultar sus “rollos mentales”; por eso creo que tenemos que avanzar hacia un estilo de vida más saludable. Teniendo una costa envidiable, cómo no la usamos para caminar, bajar el rollo y aprovechar el aire fresco para limpiar nuestras verdaderas trancas. Las invito a aceptarse y a ser felices con lo que Dios nos ha dado.
¡Hasta la próxima!