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EDICIÓN | Abril 2011

La vida en verde

La vida en verde

Todos tenemos claro que el planeta está colapsado. La contaminación, la comida rápida, la población mundial que sigue creciendo... tanta información nos agobia y cada fenómeno de la naturaleza parece una señal de acabo de mundo. Pero ¿hacemos algo para contrarrestar tan oscuro panorama? Aunque parezca una batalla sin sentido, cada pequeño esfuerzo es un aporte a nuestro entorno. A continuación, pequeñas acciones caseras para contribuir en algo a salvar nuestra querida y aporreada Tierra.

Por Claudia Zazzali C./ Fotografía Andrés Gutiérrez V.

Ahí estaba yo: frente al lavaplatos, con un gran sartén en la mano, evidencia de un almuerzo en familia con pescado frito como plato principal. El aceite que hasta hace unos minutos era un ingrediente más, ahora me parecía el peor contaminante del universo.

De pronto, recordé todos los documentales ambientalistas que he visto los últimos años y la culpa inundó mis pensamientos. Al botar el aceite por el ducto normal, este hubiera seguido su curso hasta el mar y debido a su calidad de insoluble, esa pequeña mancha impediría la entrada de oxígeno al océano y, de pasada, mataría a todas las especies que por ahí se pasearan.

Aunque parezca una exageración, esto es real: cada litro de aceite contamina miles de litros de agua, causando un mini desastre ecológico. Ante tal escenario, puse el aceite en una botella y me esmeré en investigar con mis cercanos qué hacían con sus desechos domiciliarios, a ver si alguno me daba la respuesta que andaba buscando. Al principio, cuando preguntaba el destino que le daban al aceite común una vez usado, mis improvisados entrevistados ni se arrugaban al decir que simplemente lo tiraban a la basura. Cero conciencia del daño que provoca esta simple acción.

Pero claro, qué más puede hacer uno si en ninguna ciudad del norte existe una planta procesadora de desechos domiciliarios. Casi angustiada, recordé que Carla Morenilla, una de las dueñas del Taller Eva Luna, me comentó alguna vez que en sus clases de manualidades el aceite de freír se convierte mágicamente en jabón.

“Es mucho más fácil de lo que parece”, dice Carla. “Primero, el aceite se guarda en botellas de vidrio, bien tapadas y antes de usarlo, se filtra mediante una tela o un colador fino, para evitar restos sólidos”.

“El proceso es un poco lento y si la persona no tiene conocimientos, es mejor que use este jabón sólo para ropa o como elemento decorativo, porque su PH no está controlado. Pero si se le agregan esencias, puede ser muy aromático y como regalo, algo hecho por nuestras propias manos que siempre es bien recibido”, agrega la tallerista.
 

RESPIRAR PROFUNDO

Y ya que estaba en eso, me asaltó la duda ¿qué más se puede reutilizar para disminuir en algo el volumen de la basura nuestra de cada día? Mal que mal, las cifras del Sistema Nacional de Información Ambiental indican que el promedio de desechos por persona es de casi un kilo diario, es decir, dieciséis mil toneladas por día a lo largo del país.

Así las cosas, toda mi basura empezó a ser potencial víctima del reciclaje: diarios viejos, rollos de papel higiénico, cajas de huevos y, por supuesto, las cáscaras de frutas y verduras crudas.

Fue cosa de poner manos a la obra y sin más, el compostaje llegó a mi vida. En palabras simples, esta técnica es la descomposición controlada de materiales orgánicos como frutas, verduras, podas, pasto, hojas y una larga lista de etcéteras, mediante un proceso biológico, donde interactúan microorganismos, oxígeno y factores ambientales tales como humedad y temperatura.

Si bien es cierto lo ideal es un patio, para iniciar esta nueva forma de vida basta con un espacio de un metro por un metro. Eso, más restos de hojas y algo de tierra, son la base para producir el compost, una especie de tierra de color café oscuro, ideal para nutrir el jardín y hasta los maceteros, evitando con esto comprar tierra de hoja, que es sacada de lugares que se ven dañados por la erosión de los suelos.

En el mercado existen composteras, que son cubículos altamente resistentes, diseñados para cumplir con las necesidades de oxigenación. Sin embargo, para los que quieren probar suerte sin invertir mucho dinero, existe la opción de fabricar su propia compostera, sin gran esfuerzo. La clave es que tenga una salida que permita “cosechar” el compost y una tapa que mantenga a moscas y mosquitos alejados. Aunque para ser objetivos, el sólo hecho de cavar un hoyo en el patio puede dar buenos resultados, si hablamos de reciclar.
 

ECO TIENDA

Compostera.cl es una eco-tienda online. Su administradora es Pamela Bravo y en un catálogo virtual ofrece de todo para satisfacer el instinto ecológico hasta de los más extremos.

Revisando este catálogo se encuentran desde maceteros reciclables hasta separadores de reciclaje, que son tres bolsas de polipropileno unidas entre sí con velcro, ideal para separar vidrio, plástico y papel, para luego llevarlo a algún Punto Limpio.

Para Pamela, adoptar esta forma de vida es fácil y sólo se requiere un poco de disciplina, hasta crear el hábito de convertir las 3R’s en una norma: reciclar, reutilizar y reducir. Aunque estos preceptos parecen obvios, la mayoría de nosotros no tenemos conciencia de lo importante de estos puntos y consumimos mucho más de lo que realmente necesitamos, sin pensar en las consecuencias.

Debo reconocer que todas estas ideas me parecen estupendas para quienes tienen patio, porque la imagen de “organismos en descomposición” no parece apropiada para espacios más reducidos. Sin embargo, Pamela me aclara que hay solución para todo. Para lugares pequeños, el producto estrella es la vermicompostera. “Yo la tengo en el balcón de mi departamento y funciona perfecto. Incluso a veces, por falta de tiempo, ni siquiera me acuerdo de que la tengo, pero me asomo y ahí sigue, sin complicaciones. La diferencia de este tipo de depósito, es que tiene lombrices californianas, que son vegetarianas, no se enferman ni transmiten enfermedades, son fotofóbicas por lo que nunca las tendrás en el living ni paseando por ahí, comen su peso al día y el sesenta por ciento lo transforman en humus”, comenta Pamela.

La gracia es que duplican su población cada tres meses, por lo que se pueden distribuir en varios lugares, pero también la auto regulan, por lo que si sólo se tiene una vermicompostera, ellas solas se encargan de no colapsarla.

En conclusión, después de tantos años de un asco sistemático frente a todo lo que se arrastre, resulta que ahora estos bichitos son las mejores mascotas que yo podría tener. Es más, son una tremenda inversión pues ayudan al medioambiente, no ensucian y comen casi todo lo que tenemos a mano. Pamela destaca que las lombrices “hacen un proceso muy limpio de biodegradación de la materia orgánica, por lo que la mezcla no tendrá ni moscas ni mal olor. Lo único que hay que evitar es carne y comida preparada, además de limón”.

Las razones para evitar los productos mencionados son bastante lógicas y es que si queremos un buen humus de nuestras lombrices, debemos darles productos crudos y no extremadamente ácidos. El pomelo y la naranja sí pueden reciclarse porque a estas amiguitas les atrae lo dulce.

Y ahora que ya descubrí esto ¿de dónde saco lombrices? Lo sé, es difícil de imaginar, pero la lombricultura está de moda. Es cosa de buscar en internet y encontraremos cientos de emprendedores especializados, incluso, en realizar despachos a domicilio a regiones.
 

NUEVO MEJOR AMIGO

Según los especialistas, para una persona que no tiene experiencia en el tema del compostaje o la crianza de lombrices, se recomienda juntar hojas de árbol bien secas y así crear el primer hogar de las nuevas mascotas. Antes que todo, las hojas deben ponerse en un recipiente y llenarlo de agua para que absorban el máximo posible de humedad. Luego de un día completo, la mezcla de hojas y tierra es el hogar ideal para las lombricitas.

Como dato, puedo agregar que las hojas secas y el papel no impreso se degradan rápidamente y pueden ser consumidos por las lombrices, siempre y cuando estén bien húmedos. Estos dos alimentos no requieren de ningún tratamiento especial.

Otros alimentos recomendables son la yerba mate y el té usados. Para cualquier otro alimento, tenga en cuenta que haya superado la etapa de descomposición, ya que las lombrices no pueden vivir en un medio extremadamente ácido o alcalino, o bien demasiado caliente. No se olvide que cuando las cosas se descomponen, pueden alcanzar altas temperaturas.

Casi sin darme cuenta, mis lombrices y yo nos estamos conociendo. La idea de cultivar mi propio huerto, en tierra preparada por mis propias manos, me tiene casi obsesionada. Pensándolo bien y considerando mi transformación ecológica, ¿habré disminuido en algo mi huella de carbono?

SIN HUELLAS

Aunque siempre es bueno trascender, nuestro lector debe saber que llamar la atención por la huella de carbono es lo menos políticamente correcto que hay. De hecho, cualquiera que sobrepase el promedio aceptable puede ganarse el repudio generalizado de los ambientalistas y la mirada reprobatoria de los niños y niñas que heredarán este averiado planeta.

Según ProChile, una definición específica indica que “la huella de carbono calcula todas las emisiones de gases de efecto invernadero de las que un producto, servicio, empresa son responsables a lo largo de su cadena de valor/abastecimiento, permitiendo encontrar eficiencias internas y externas que permitan disminuir emisiones y mejorar procesos”.

Esto significa que para cada una de nuestras acciones diarias, el planeta requiere hacer un esfuerzo. Entre menos conscientes seamos, más incidimos en que la salud de nuestro planeta empeore.

¿Cómo llegué de un rico pescado frito a cuestionarme la cantidad de veces que viajo en avión al año? Parece que estoy siendo más ecológicamente responsable. Aunque si es por eso, debiera dejar de fumar… pero eso, será materia de otro reportaje.

 

¿Dónde reciclar?
Reciclar y ayudar al mismo tiempo. La mejor forma de contribuir a salvar
el planeta.
VIDRIOS
Coaniquem
www.coaniquem.cl
Salvador Reyes 1261 y Sector El Huáscar, Antofagasta

CARTUCHOS DE IMPRESORA
Nocedal
www.nocedal.cl

DESECHOS ELECTRÓNICOS
Emaus
www.traperosemaus.cl

PILAS
Casa de La Paz
www.casadelapaz.cl

PLÁSTICO
Recipet
www.recipet.cl

TETRAPAK (envases de leche y jugos de larga vida)
Un Techo para Chile: 511 5803 | www.untechoparachile.cl

PAPEL
Fundación San José
www.fundaciónsanjose.cl


Hágalo usted mismo
Como la máxima es reutilizar y reducir, para qué obligarse a comprar algo hecho. Hay varios tipos de contenedores o composteras que puede construir o habilitar:

•        Compostera cúbica
Esta es de ladrillos o madera. Se recomienda dejar un lado libre o que sea sencillo de desmontar, para facilitar el volteo del material, así como para retirar el compost listo. Deje espacios entre las tablas o ladrillos para la entrada de aire. Puede cubrir los lados y fondo con una rejilla galvanizada, para el control de vectores y mascotas. Ponerle tapa es opcional. Las dimensiones son de un metro cuadrado.

•        Barriles o tambores plásticos
Pueden utilizarse si se hace la cantidad de agujeros apropiada para una buena aireación. Por no tener contacto con la tierra se recomienda agregar algunos puñados de compost viejo o tierra del jardín a la mezcla para ayudar a iniciar el compostaje.

•        Compostera de rejilla
Consiga una rejilla de 3,5 metros de largo por un metro de alto. Junte y anude los extremos. Cuando sea necesario revolver su mezcla, levante la rejilla, colóquela a un lado y vuelva a llenarla. De esta manera, asegura una buena aireación.

Ubicación de la pila o compostera

Ubíquela en un suelo parejo y con buen drenaje
El lugar debe mantenerse parcialmente con sombra y protegido de viento fuerte
Coloque sobre la tierra una capa de piedras esparcidas o ramas cruzadas antes de colocar la pila o compostera, ayudará en la aireación. Si las ramas son muy pequeñas se hará complicado voltear la última capa del montón. Otra manera es picar y soltar la tierra antes de iniciar el compostaje.


¿Cuándo está listo el compost?
Dependiendo de cuanto trabajó el proceso, el compost está listo en un período de tres a doce meses. El compost alcanza la madurez cuando es de color café oscuro, no tiene mal olor y no se distinguen gusanos ni nada del material puede ser identificado. Usar el compost inmaduro puede quemar las plantas.

Compost rápido
Si desea obtener compost en un periodo de tres a cuatro meses, junte un metro cúbico de material y pique todo en pedazos de menos de cinco centímetros. Revuelva la mezcla una o dos veces por semana y cuide que esté siempre con la humedad adecuada. No agregue material fresco, pues este retrasará la producción de compost, por ello una buena opción es iniciar una pila nueva.

Compost lento
Arme una pila añadiendo material en la medida que se genere. Al cabo de un año podrá encontrar compost listo. Cuando desee ayudar un poco al proceso, rocíe con agua un par de veces por mes y entierre una vara o palo en la mezcla, para asistir la aireación.

 

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