La ecuación de personaje obeso igual a diver tido es un cliché de los viejos en el humor, generalmente destinado a la acción física donde la gordura y cómo se sobrelleva —se supone—, resulta divertida. Rebel Wilson es una actriz y escritora australiana que desde sus inicios como comediante en televisión en su país, hace más de una década, ha utilizado su sobrepeso como principal herramienta en busca de las risas del público. Tras radicarse en Estados Unidos para participar de varias películas y series que le valieron nominaciones y premios, presenta la comedia Super fun night, protagonizada y creada por ella, con la producción ejecutiva del animador y referente del humor, Conan O’Brien.
La trama se concentra en Kimmie Boubier, una empleada en una firma de abogados que todos los viernes se reúne con dos amigas poco agraciadas para intentar divertirse. La personalidad de Kimmie es sospechosamente similar a la de Bridget Jones, siempre loser, dada a los porrazos y toda clase de situaciones ridículas. También ayuda a evocar la clásica cinta romántica británica su acento australiano, su cabellera rubia recortada sin gracia, y la presencia de un personaje inglés, el abogado Richard Royce (Kevin Bishop), quien concentra los sueños románticos de la heroína regordeta.
La dinámica para encajar los gags es exactamente igual a la de Family guy, la serie de dibujos animados de Seth MacFarlane, donde las situaciones cómicas se insertan como recuerdos, a veces sin relación con la historia. Como resabio, la sensación de estar viendo caricaturas resulta permanente en Super fun night. Y aquí, literalmente, se trata de personajes de trazo muy, pero muy grueso.