La fuerza laboral femenina chilena es de 47.5%, a tres puntos del promedio de Latinoamérica; qué decir de Brasil donde más del 60% del género en edad de laborar, lo hace. Así, la incorporación de la mujer en el trabajo en Chile sigue baja, y quedan muchas dueñas de casa. ¿Qué le dan a ese público por las mañanas en televisión? Según la escuela de Buenos días a todos, los matinales entregan un servicio a la comunidad y, por lo mismo, se conectan con dramas de todo calibre. Emotivamente son programas densos, más aún cuando resultan recargados por notas policiales. En esta franja horaria, La Red continúa fiel a su estilo, atenta a un tipo de teleaudiencia más conectada mediante nuevas plataformas (un canal exclusivo en YouTube, por ejemplo), y pendiente de las redes sociales. Para la televisora privada, su público es de espíritu más joven y ligero si se quiere o, al menos, no le interesan las tragedias ajenas en las primeras horas del día.
Sin los recursos de producción de los grandes canales, Mujeres primero sigue la lógica de una revista magazinesca, donde importan temas femeninos de distintas índole y soluciones prácticas. La farándula y los personajes de la televisión son fundamentales en su esquema — la mayoría de sus invitados pertenecen al ámbito —, como la lógica de los roles de sus animadoras está bien planteada. Antonella Ríos encarna frescura y picardía, mientras Janine Leal, la venezolana cada día más chilenizada, aporta ligera mesura.
Con apenas un par de horas al aire, Mujeres primero concita agilidad y una verdadera alternativa mañanera. Su decisión es entretener y animar, nada más, nada menos.