Mucha agua, poca agua. Mucha luz, poca luz. Parece el karma de quie- nes no tenemos “dedos verdes”, porque hasta te- ner un cactus es un verdadero desafío. Mala cosa en un medio donde la aridez es el factor predominante y el tener una plantita en nuestra casa u oficina, no solo nos alegra la vida, sino también contribuye a que nos sintamos mejor.
José Manuel Dahmen creció rodeado de plantas, cuando de pequeño vivía en Argentina. “Siempre me han gustado las plantas, recuerdo que en una época de mi vida me dediqué mucho a la jardinería. A mi madre le gustaban mucho las plantas y probablemente por ahí viene la veta, seguro que todo quedó grabado en el inconsciente o fluye por el torrente sanguíneo”, recuerda el líder de este emprendimiento familiar donde todos, de alguna u otra forma, contribuyen al éxito del negocio.
Profesor de educación básica, después de cuatro años de hacer clases cambió de rubro y se dedicó al área de relaciones laborales en la industria minera. Pero un hito fundamental en su vida lo convenció de enfocarse a los incipientes negocios familiares: el nacimiento de su pequeña hija.
¿Fue una decisión compleja?
Siempre es complicado el cambio. Pero estábamos convencidos de que era el camino correcto para nuestra familia. Por supuesto, hubo un tema económico detrás porque dejamos de percibir una renta estable, para apostar por nuestro sueño. Teníamos el respaldo para estar apenas un par de meses con holgura, pero todo fue resultando como lo esperábamos. Aprovechando mi tiempo disponible empecé a diversificar mis ideas de negocios y así nació Respiro Verde.
¿Por qué te decidiste a explorar el tema de las plantas?
Siempre me he inclinado por lo ecológico, lo natural, pienso que ya no es una moda, sino una necesidad. Nuestro medio está tan contaminado que debemos buscar el modo de llevar una vida más sana. Me gustaría que Antofagasta respire verde. Y así nació.
Pero la idea es mejorar los ambientes interiores...
Exacto. Esta propuesta nació buscando cómo mejorar la calidad de vida en los espacios comunes cerrados de una forma novedosa, adaptable a cualquier tipo de habitación y, además, con bajo consumo de agua y peso.
¿De qué se trata?
Creamos un producto en un soporte de bambú ecuatoriano y un sustrato natural donde crece la planta y lo diseñamos para colgar de los techos boca abajo o colgar en paredes de manera vertical. Con esto, buscamos cambiar el concepto de mantener una planta, ya que añadimos un diseño novedoso para decorar cualquier espacio.
¿Se inspiraron en los jardines verticales?
Exactamente. Sabemos que hoy en día el tiempo es escaso y muchas veces los departamentos y oficinas son muy pequeños, entonces esta es la solución perfecta. Podemosplantardistintasespecies.Hastael momento hemos hecho pruebas con al menos unas veinte variedades de plantas como dólar, espatífilo, dracena, afelandra, helecho, violeta, cactus y muchos otros.
¿Cómo lograste este producto?
Estudiando. Busqué información, aprendí mucho y fui solucionando los problemas que surgían en el camino. Al principio los bambúes era muy pequeños, hasta que encontré los ecuatorianos que tienen mayor diámetro. Luego vino el tema de las importaciones, también lo solucionamos, buscando alianzas estratégicas con otras empresas. Al final, la experimentación con las especies, que ya tenemos resuelto. Paso a paso, vamos avanzando.
¿Los bambúes se pueden instalar en cualquier lugar?
Esa es la mayor ventaja. Pensamos que es un excelente producto para ver en las casas, oficinas, cafés, restaurantes... donde sea.
Creemos que en Antofagasta podemos tener una mejor calidad de vida, empezando a mejorar la calidad del aire de estos espacios cerrados y dándole un toque distinto. Queremos introducir la naturaleza en estos espacios.
¿Cuáles son los principales beneficios de estos productos?
Los beneficios son variados y van desde la purificación del aire, mejorando la concentración de las personas y energizando losespaciosparamayorvitalidad.Logramosun producto artesanal, ciento por ciento natural, biodegradable, único, novedoso y refinado. La aceptación de la gente ha sido muy buena en un público transversal en edad y en género.
EL EMPRENDIMIENTO
Desde siempre, José Manuel pensó en la independencia para su futuro. Pero no era un camino fácil. “El emprendimiento es un proceso complejo, debido a que hay que generar un cambio de mentalidad y la forma de hacer las cosas. Tener una remuneración y un horario es cómodo, porque es seguro. Asumir que es uno el responsable, tiene otro matiz”.
¿Cuáles fueron los principales escollos que debiste superar?
Cuando uno es empleado, se las arregla con lo que tiene seguro y organiza su tiempo según
los horarios que debe cumplir. En cambio, en el emprendimiento, hay que ingeniárselas cómo salir adelante, cómo generar los recursos y si bien eres dueño de tu tiempo, muchas veces trabajas de lunes a lunes y desaparecen las cuarenta y cinco horas semanales.
¿Qué fue lo más complicado?
El paso más difícil es concretar la idea, no quedarse ahí o desmotivarse, aunque constantemente uno esté pensando cómo resultarán las cosas. Pienso que al arriesgarse con un negocio, uno debe ir hacia delante y seguir los instintos o tus propias motivaciones, sin dejarse llevar por lo establecido.
¿Y cuál es tu meta hoy en día?
Estoy trabajando para convertir a Respiro Verde en una pequeña tienda donde quien entre se sienta bien. No importa si entró a mirar, a conversar, a comprar, todos serán bienvenidos. Me interesa que mis clientes se sientan bien recibidos, con una excelente atención y, por supuesto, donde exista el servicio de post venta, que es casi desconocido en este país.
¿Qué significa ese servicio de post venta?
Que mis clientes tienen línea abierta para preguntar lo que quieran, pedir asesorías y hasta cambios en el producto si es que no les satisfizo o prefieren modificarlo. La idea es no dejarlos solos y que no sientan que deben pedir un favor si quieren consultar. Hoy en día, si uno compra cualquier cosa, es un verdadero drama ir a la tienda a realizar un cambio de producto o a quejarse por algo.
LA FAMILIA
José Manuel apenas supera los treinta años y su principal motor es la familia. Se formó en Taltal, ciudad pequeña y acogedora, donde aprendió a conocer a sus vecinos y la importancia de compartir los mejores momentos con los suyos. Por eso, su motivación más importante es la vida familiar.
“Tenemos un nuevo integrante en nuestra familia y queremos estar cerca, poder apoyarnos en caso de cualquier eventualidad, dormir juntos y despertar en familia”, nos dice José Manuel. “Cuando yo trabajaba en faena todo era muy distinto, pero podíamos sobrellevarlo, porque sabíamos que ese sacrificio era por un objetivo económico. Sin embargo, hoy no estamos dispuestos a dejar de vernos por temas de trabajo y aunque sea menos estable en lo económico, esta vida juntos nos entrega mucho en lo emocional. No fue fácil. Incluso para mí, organizar mi tiempo fue un proceso, pero poco a poco le tomamos el gustito a esta nueva vida”.
¿Lo sientes como una responsabilidad superior?
Estoy inventando cómo ganarme la vida haciendo lo que me gusta, lo que me llame la atención sin estar encasillado en un área. Hoy haciendo plantas, el día de mañana a lo mejor muebles. Soy un convencido de que todo se puede aprender en la vida, pero el resultado tiene que ser bueno, no a medias, al menos ese es el horizonte que busco.
¿Crees que esta actividad también es un aporte para la ciudad?
Creo que aportar es algo importante, tratar de aportar algo nuevo a nuestra ciudad; somos una ciudad con un potencial enorme, solo nos falta explotarlo y para eso la gente se tiene que atrever, tenemos que crear una ciudad amigable, entretenida, donde las personas, sin importar su edad o condición económica, puedan divertirse y desarrollarse en los distintos espacios.