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EDICIÓN | Febrero 2014

Antofagasta, bella

Recorriendo

¡Qué grande está Antofagasta! Es una frase recurrente entre los antofagastinos nacidos y criados en la capital regional. Sus grandes cambios y crecimiento incluyen a sus paisajes costeros y principales postales del litoral, que esconden en cada curva de sus acantilados una gran sorpresa a la vista, que encierra bellos colores y alberga una atractiva biodiversidad. 

por Soledad Meléndez R. / fotografía por Andrés Gutiérrez V.

Un borde costero envidiable es el que tiene Antofagasta. Son kilómetros y kilómetros de rincones que si bien están lejos de las tradicionales playas del Caribe, tienen tesoros ocultos entre sus rocas. Las tradicionales “pocitas” nos entregan improvisadas piscinas y espacios para la pesca y los deportes acuáticos. Y como parte de esta belleza, irrumpen en el paisaje las reconocidas playas artificiales como El Trocadero, punto de encuentro y recreación para la familia. También las carreteras con que hoy cuenta la ciudad nos acercan en forma expedita a lugares como el Monumento Natural La Portada y la Reserva Marina La Rinconada, donde los turistas y los propios antofagastinos pueden disfrutar de bellos paisajes que rompen el esquema típico de la ciudad.
 
El monumento natural La Portada, tradicional símbolo de la ciudad, está ubicado a veintidós kilómetros al norte de la comuna al que se accede por la ruta 1 de Antofagasta a Tocopilla. Al llegar es inevitable recordar los tiempos en que la visita contemplaba un acceso a la playa a través de las largas escaleras o unas cuerdas que estaban disponibles para los más intrépidos y aventureros, que se atrevían a bajar por los acantilados.
 
Hoy el escenario es distinto, aunque el protagonista indiscutible sigue siendo el arco de roca en medio del mar que no deja de impactar. La diferencia es que actualmente este paisaje puede observarse desde miradores y explanadas, ya que los antiguos accesos fueron cerrados, desde 2007, por peligros de desprendimientos. Aunque al principio esta decisión pareció perjudicial para los turistas y visitantes, con el tiempo generó una externalidad positiva, que se tradujo en el resurgimiento de un hábitat natural para distintas especies, que hoy son un gran atractivo en este sector.

 
FAUNA
 
Así, la fauna se ha transformado en una de las temáticas principales en el recorrido por La Portada que, desde 1990, fue declarada como Área Silvestre Protegida del Estado bajo la categoría de Monumento Natural, cuya tuición y administración está a cargo de la Corporación Nacional Forestal de la Región de Antofagasta.
 
Esta superficie alcanza casi treinta y dos hectáreas y alberga a cerca de diecisiete especies de aves que utilizan el arco y acantilado como sitios para alimentación, descanso y reproducción, la que se ha incrementado en los últimos años, según los estudios y censos realizados por CONAF.

Entre abril y septiembre, el monumento recibe la mayor cantidad de colonias de aves “guaneras”, que ayudan a la conservación del arco a través de la corrosión que genera su guano sobre la roca.
Entre estas aves figuran: pimpinel, piquero, guanay, pelícano y pingüino de Humboldt; a estas especies se suman aves marinas propias del sector como el lile, el gaviotín monja y la gaviota garuma, que se encuentran protegidas oficialmente, por sus graves problemas de conservación.
También el paisaje recibe la visita de mamíferos marinos como el lobo común y el chungungo, también conocido como nutria de mar. Además, se han avistado ejemplares de lobo fino, que se desplazan desde su punto de concentración en la Bahía de Mejillones.
 
El símbolo de Antofagasta también ha sido testigo de la visita esporádica de cetáceos como el delfín oscuro, la ballena franca austral y la orca, entre otras especies que son atraídas por este hábitat.

 
MUSEO Y MIRADORES
 
El monumento natural cuenta con tres miradores y una explanada, además con ciclovías para los visitantes que gustan hacer su recorrido en bicicleta, espacio que se espera ampliar en un futuro y conectar con las vías provenientes desde la ciudad.
 
Otro atractivo para los visitantes es el Museo Mirador de la Diversidad, que recopila toda la información de las especies que habitan y visitan este sector. Además, este espacio cuenta con la información necesaria para entender el proceso de formación de “La Portada”, que es a base de rocas sedimentarias que se sustentan sobre rocas volcánicas.
 
A las muestras permanentes se suma la exhibición de la Isla, propuesta plástica y fotográfica de diez artistas que, por cinco días, se desconectaron de la rutina y se adentraron en la Isla Santa María para descubrir su belleza y diversidad, que quedó plasmada en fotos y cuadros pintados con pigmentos hallados en el mismo sector.
Esta muestra, que en diciembre registró más de dos mil visitas, fue impulsada por la Corporación de Artistas Plásticos “Los del Norte”, con el financiamiento del Consejo de la Cultura y las Artes de Antofagasta y patrocinado por CONAF y la Armada de Chile.
 
Aquí los artistas muestran al público, a través del relato fotográfico y pictórico, elementos como la biodiversidad, los colores del mar y el entorno, junto con la interacción humana.

 
LA RINCONADA
 
Siguiendo las curvas de la geografía antofagastina nos adentramos entre caminos de arena para llegar a la Reserva Marina “La Rinconada”, un paisaje amplio que devela acantilados, arenas blanquecinas y aguas claras y muy tranquilas, muy distintas a las que se aprecian dentro de la ciudad, por la composición rocosa de la costa.
 
Esta playa se ubica al borde del cerro San Luciano y a dos kilómetros de Mejillones. Es una postal muy bella que rompe el esquema en el litoral costero, con insospechados colores que armonizan con la fauna, compuesta principalmente de aves, como las gaviotas.
 
Un sitio que da espacio para la pesca deportiva. Con caña en mano, algunos pescadores aficionados se dirigen por una improvisada senda que los lleva hacia la orilla, donde sorprende la nitidez de las aguas, que también permite la práctica de buceo.

Las sorpresas siguen en el camino, donde una hilera de zapatos antiguos aparece como una especie de presencia fantasmagórica. Una experiencia extraña y surrealista, pero cautivante y reveladora a la vez. El viento golpea incansablemente, pero no aminora la belleza del lugar, que es un espacio apto para la práctica de deportes como el parapente y kitesurf.

 
CENTRO Y SUR
 
Y aunque no es un panorama exclusivo del verano, hoy en día antofagastinos y visitantes pueden disfrutar de un remozado Balneario Municipal. Conocido anteriormente como el balneario de Las Torpederas, hoy en día está rodeado de restaurantes, pubs, estaciones de servicio y locales de comida rápida.
 
Recién a fines del año pasado se entregaron las obras, después de meses de cierre total. Los ciento cuarenta metros de superficie útil para los bañistas, incluye molos artificiales para frenar la fuerza del oleaje y así mejorar las condiciones de seguridad del sector. También se restauró el atractivo mural, creado durante 2006, y que entrega un nuevo atractivo a este lugar, que recibe a bañistas que día y noche disfrutan de este céntrico lugar.
 
Siguiendo nuestra ruta hacia el sur, casi terminando la ciudad llegamos a Coloso, punto que nació como un puerto alternativo, tras la concesión de un permiso para la construcción de un malecón, en 1902. A principios del 1900, la población de este lugar alcanzó los cinco mil habitantes y durante su apogeo, contó con dos escuelas, una plaza, un cine, un cuartel de policía, una pulpería, un hotel, servicio de alumbrado público, servicio de agua potable y servicio telefónico, entre otros.

Sin embargo, la crisis del salitre obligó a la venta y al posterior desmantelamiento de las instalaciones de Caleta Coloso, en 1932.
 
Luego de un largo estancamiento, lo que quedó como una caleta fue nuevamente tomando fuerza gracias a la minería y es así que, durante 2001, se inició la remodelación de la infraestructura portuaria de Caleta Coloso. La remodelación incluyó la construcción de un nuevo muelle para los pescadores artesanales y la construcción de un rompeolas de roca, además de la pavimentación y habilitación de un nuevo acceso al puerto de Minera Escondida.
 
Nuevamente Coloso cobra vida, entregando a los visitantes la posibilidad de probar exquisitos platos y aprovechar el agradable entorno. De punta a cabo, Antofagasta tiene mucho que ofrecer, ¡descúbrala! 

 

 

La fauna se ha transformado en una de las temáticas principales en el recorrido por La Portada que, desde 1990, fue declarada como Área Silvestre Protegida del Estado bajo la categoría de Monumento Natural.

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