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EDICIÓN | Abril 2012

Lana funkie

Gino Mosso
Lana funkie

Heredero de una familia del rubro colchonero, este ingeniero comercial supo combinar su legado con las herramientas que su carrera le otorgó para crear un proyecto ganador de un fondo Innova: revivir los colchones de lana y crear una línea de ropa de cama basada en este noble material. Mientras lo concreta, llena las casas penquistas de funk.

Por Monserrat Quezada L. / fotografías Sonja San Martín D.

“Mi abuelo trabajaba en la fábrica FIAP de Tomé, por lo que, con los conocimientos y recursos del lugar, se le ocurrió empezar a fabricar colchones”. Así comienza su relato Gino Mosso, un entusiasta joven lleno de orgullo por el negocio familiar. “Antiguamente, las marcas eran el nombre del dueño, por lo que hasta el día de hoy la gente pregunta por los colchones Mosso”.

Ese reconocimiento de la tradicional marca es lo que él quiso rescatar repensando el colchón: “para qué inventar algo nuevo, si ya estaba hecho”.

“Como no existían las relaciones con China, todo lo fabricábamos nosotros y producíamos para abastecer a toda la región. En ese entonces era impensado expandirse a otras zonas, porque el público local respondía bien, funcionaba. Pero, en conjunto con las comunicaciones y el transporte, el ámbito de los negocios fue avanzando muy rápidamente, por lo que las tiendas de Santiago comenzaron a llegar a Concepción”, cuenta.

Al mismo tiempo, los abuelos, con cada vez menos energía, daban paso a la generación siguiente para que se encargara del negocio, pero todos, a excepción del papá de Gino, tomaron giros distintos. “Hubo un periodo de transición de la empresa familiar en el cual no se desarrollaron nuevos productos; China invadió el país, entraron los retails y la empresa se empezó a quedar atrás”.

Así estuvieron algunos años, manteniéndose solo con algunos productos seguros para la venta: “Dejamos de producir ropa de cama porque ya no teníamos ventajas competitivas y, además, nuestras telas no tomaron el rumbo de la innovación. Chile, que era uno de los mayores productores textiles en ese entonces, fue cediendo espacio a la industria china y las empresas empezaron a quebrar”.

<strong>EL LEGADO</strong>

“Creo que si mi abuelo tuvo una visión e innovó, es mi responsabilidad darle un nuevo impulso al negocio que creó en torno a nuestro apellido”, explica Mosso. De ese modo, después de experiencias laborales internacionales ligadas al tema, se dio cuenta de que entusiasmo era todo lo que necesitaba para empezar. “Una vez introducido el bichito del emprendimiento es difícil volver atrás. Y si fracaso, bueno, a todos nos toca fracasar y triunfar alguna vez. Lo importante es la perseverancia y las ganas de hacer las cosas”.

<strong>¿Y siempre tuviste la idea de seguir con este concepto que inició tu abuelo?</strong><br /> Siempre mi sueño fue seguir, porque nací en medio de las conversaciones sobre este tema. Esto se vivía, se respiraba en mi casa. Además, me motivó el descubrir cómo desarrollar un producto que fuera aceptado por los consumidores.

Así fue como Gino volvió a los orígenes, no solo con la marca, sino también con el producto: “Los colchones, originalmente, eran de lana y yo quise rescatar las características de ese material, como su calidez. De hecho, muchos estudios demuestran que a las personas les da frío el colchón de resorte, porque en el fondo es acostarse sobre aire y metal. Por eso, muchas marcas han empezado a incorporar nuevos elementos para que se sienta una textura más acogedora. Así, y esto es algo que comprobé en una feria de Buenos Aires, la lana vuelve a tomar fuerza”.<br /> Por otro lado, Mosso menciona el peso especial que tiene este material: “pensé en que si inventaba un cubre colchón de lana, ya le entregaba una experiencia distinta a la persona, pero que si además le agregaba un cubrecama de lo mismo, la sensación de protección y calidez era mucho mayor”.

<strong>FUNK</strong>

Junto con los productos de lana —que incluyen almohadas, cubrecamas, cubre colchones y colchones enteros rellenos de este material—, Gino empezó a incorporar telas de Ikea y a inventar diseños con estas. “Comencé con cojines rellenos con lana, pero me di cuenta de que a las personas no les importaba tanto el relleno como el diseño, por lo que incorporé algodón cardado, que son desechos textiles y espuma, entonces queda un cojín con diseño y cuerpo, pero no al precio que tendría si fuera relleno de lana”.

<strong>¿Cómo te ha ido con eso?</strong><br /> Súper bien, por lo que empezamos a hacer sillones, pisos, individuales, manteles, cortinas. Nos han pedido productos desde Santiago, Constitución, Cobquecura, Temuco, Puerto Varas, y ha ido creciendo la red de clientes. La idea es entregar productos para que las personas vean reflejada su identidad en sus espacios íntimos y creo que lo estamos logrando.

<strong>¿Hay un lugar físico en el que hayas exhibido estos productos?</strong><br /> Tengo una tienda que se llama Don Vicente, en Maipú, entre Aníbal Pinto y Colo Colo, que fue un antiguo negocio de colchones al cual le cambiamos el nombre e incorporamos productos nuevos. En todo caso, el local lo comparto con otras marcas, además de estar entregándole mis productos a otros negocios de decoración. Todo esto por el momento, ya que tengo la idea de abrir algo mío.

<strong>¿Cómo ha respondido el público penquista, que tiene fama de conservador, frente a tus productos?</strong><br /> Yo creo que el tema de ser tradicional es netamente culpa de las grandes tiendas. Les echo la culpa a ellos porque te imponen algo y tú, como no tienes opciones, lo aceptas. Por eso, hay mucha gente que viaja a Santiago para comprar allá y marcar la diferencia, pero hoy viajar no es tan difícil, entonces, en Santiago y Concepción, toda la gente está vestida con la misma polera y sus casas son iguales. Lo que está sobresaliendo hoy en día es la tienda pequeña, la que se da a conocer a través de las redes sociales, tal como lo hemos hecho nosotros.

<strong> ¿Y el futuro cómo se ve?</strong><br /> Quiero tener mi tienda, en el corto y mediano plazo, en el centro de Concepción, ofrecer nuevas alternativas de productos, diseñar otros nuevos e incorporarles elementos más naturales. Lana y funk como una misma cosa, para seguir dándole identidad a esos pequeños espacios del hogar, con funcionalidad y calidez.

<strong>¿Te gustaría que tu descendencia siguiera con esto?</strong><br /> Fascinado. Me gusta que la gente más antigua me pregunte si los Mosso seguimos dedicados a lo mismo y decirles que sí. La gente nos reconoce y mejor aún si lo hacen porque hemos ido innovando. Sueño con que mis hijos tengan la misma capacidad de ir absorbiendo este tema y que Concepción sepa que hay una familia que empezó con una idea que se mantiene. Creo que mientras siga con la energía de hacer cosas, se contagiará.

<em><strong>“Una vez introducido el bichito del emprendimiento es difícil volver atrás. Y si fracaso, bueno, a todos nos toca fracasar y triunfar alguna vez. Lo importante es la perseverancia y las ganas de hacer las cosas”.</strong></em>

 

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