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EDICIÓN | Febrero 2014

Ángel

Camila Gallardo, cantautora
Ángel

Definitivamente, tiene ángel. Y mucho. Alegre y espontánea, su voz cadenciosa te atrapa desde el primer minuto. Ronca, sensual, con dejos de blues, y tintes de folk, el estilo de Camila, su vitalidad, su fuerza, envuelve los sentidos y va tomando forma a una velocidad impresionante de la mano de su actual coach vocal, Wendy Parr. De sus grabaciones en Nashville, sus composiciones y su próximo viaje a Nueva York hablamos con esta viñamarina.

por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G.

Tiene diecisiete años y una voz privilegiada. Es mormona, no toma ni fuma, pero dice que el canto es su droga. La única mujer de cuatro hermanos, nació dentro de una familia bastante sui generis —su mamá es nuestra columnista Karen Montalva, creadora del blog Código Mujer— y apasionada por la música, cuya única ley radica en que todos deben saber tocar un instrumento y practicar algún deporte.
 
“Yo salí más artista. Desperté musicalmente desde muy chica con clases de piano cuando tenía seis años y de flauta traversa dos años más tarde”. Pero fueron definitivamente los guitarreos en familia frente a la chimenea los que marcaron su destino y la incitaron al canto.
 
Participaba en coros por el solo placer de cantar. Primero en el Saint Peter’s, luego en el Coro de Niños Cantores de Viña, donde le enseñaron técnicas de respiración, impostación de voz y desplante escénico y más tarde en el Saint Margaret’s, su actual colegio.
 
Durante un año siguió aprendiendo técnicas vocales. Clases de canto que no hicieron más que potenciar su talento innato. Pero Camila tenía miedo. No quería que cambiaran el estilo de su voz ni que la guiaran hacia otro género artístico.
 
¿Siempre hay que estar educando la voz?
La voz se gasta, es igual que un instrumento. Hay que pulirlo, hay que cuidarlo, hay que estar practicándola muchas horas al día para llegar a dominarla. Las interpretaciones en vivo requieren de un nivel de improvisación enorme.
 
Y eso es justamente lo que ha estado haciendo todo este tiempo: aprender diversas técnicas, sacar voces de cabeza, más profundas, apoyar mejor las notas.


LA MAGIA DE ANGEL
 
Fue su papá el impulsor de que subiera videos en YouTube. La primera canción que circuló en las redes sociales fue Gracias a la vida. Más tarde subió el cover de Corre, y le siguieron Té para tres y Mama do. El resto vino por añadidura. Como el viaje que hizo con su familia a Estados Unidos durante seis meses. Un viaje que significó una experiencia enriquecedora que le abrió muchas puertas.
 
¿Lo más fuerte?
Un día me invitaron a cantar a un hogar de menores en riesgo social en Utah, que estaban privados de libertad. Fui sin expectativas, pero con susto, con temor a lo desconocido. Mi papá me dijo “tranquila, solo sé tú misma y lleva el mensaje que quieras llevar”.
 
¿Y cuál era ese mensaje?
Buscar lo que te inspira y seguirlo. Dejar de lado el joven rebelde que todos llevamos dentro y concentrarte en lo que te hace grande, en lo que te destaca del resto.
 
Y así una tarde cualquiera de invierno, sin más armas que su propia voz y una guitarra, Camila comenzó a cantar las primeras notas de Angel de Sarah Mac Lahan. A cantar con el alma, con el corazón, con la piel, sentada frente a un auditorio generoso y tremendamente vulnerable en una sala del correccional. “Fue una experiencia de vida. Un momento inolvidable en el que me di cuenta de que podía ayudarlos de alguna manera contándoles parte de mi historia y a la vez escucharlos y agradecer por todas las cosas que la vida me había dado. Todo lo que tengo, todas las bendiciones son gracias a Dios. Para mí la religión es un tema que no transo, es muy importante en mi vida”.
Su mirada se pierde en el horizonte. “¿Sabes lo que me pasa? A veces me da rabia ver que la música está tan comercializada, ver que los artistas son un producto y no un servicio a la sociedad”.

 
ÁLBUM EN NASHVILLE
 
Durante su estadía en Estados Unidos, Camila no desperdició ninguna oportunidad. Trabajó su voz con la coach vocal Anjanette Mickelesen. Juntas buscaron redes y contactos y le presentaron un productor y escritor de canciones. A los cuatro meses le ofrecieron grabar un álbum en Nashville, uno de los centros más importantes de música en Estados Unidos. En esa ciudad grabó cuatro temas de su autoría, los primeros singles de lo que será su álbum debut. Temas inéditos —Only a minute, Hurricane, Pay Attention y la versión funky de Somebody’s Heartbreak—, con los que busca inspirar a las personas.
 
¿De qué se tratan las canciones?
Tomo historias de mi círculo más cercano, de mis mejores amigas, de mi mamá y gente que me ha influenciado en la vida y las incorporo a las mías.
 
¿Te encasillas en un estilo?
Estoy en busca de, pero voy por el blues, el folk, el funky.
 
¿Cuáles son tus referentes artísticos?
¡Muchos! BB King, Aretha Franklin, Eric Clapton, John Mayer, Norah Jones, Cerati, Bob Dylan, Janis Joplin y Amy Whinehouse.
 
¿La canción que mejor te identifica?
Gracias a la vida de Violeta Parra. Desde el primer momento en que la canté supe que me iba a inspirar toda la vida. Yo admiro a Violeta, el folklore chileno ha sido muy importante para mí. La familia de mi papá es de campo (San Felipe) y llevo esas raíces chilenas súper arraigadas.
 
¿Cómo cuidas tu voz?
No fumo, no tomo, no grito. Miel con limón tibia me alivia mucho.
 
¿Qué te carga?
Cantar con pista. Prefiero la guitarra. Cuando te conectas con los músicos, te conectas con la audiencia y ahí todo fluye y es otra la interpretación. Puedes improvisar y jugar con los matices.

¿Programas de talentos?
Nunca me han gustado, encuentro que se usan mucho las historias de las personas para manipular a la audiencia. El programa The Voice en Estados Unidos es increíble, a otro nivel. Ahí te das cuenta de que realmente gira en torno a la música.
 
¿Cómo ves la industria nacional?
La industria en Chile está muy mal aprovechada, hay mucho pituto, ves a las niñitas que están haciendo música y dices ¡qué pobre! Puro autotoon (un programa que arregla y afina la voz), cuando hay tanto talento, cuando tenemos un folklore tan lindo y unas raíces preciosas...

 
CAMINO A NUEVA YORK
 
Camila, la que aprendió a tocar sola guitarra, la que le encanta la cueca y que encuentra “seca” a la Pascuala Ilabaca, tiene las cosas claras y se toma el futuro con calma. Y mientras sigue trabajando su voz, esta vez bajo la atenta mirada de Wendy Parr, la vocal coach de reconocidos artistas como Sara Bareilles, dice que le gusta escuchar a los artistas unplugged, en vivo, porque es ahí cuando muestran realmente su esencia y que no la mueve el reconocimiento, sino el inspirar.
 
¿Qué significa cantar para ti?
Todo. Tú me sacas la música y me quitas la mitad de la vida.
 
Hay mucho apoyo a través de las redes sociales
Miscancionessehanviralizadomuyrápido. Agradezco a toda la gente que ha apoyado mis videos, que los ha compartido y que los ha comentado. Es increíble sentir gente que está detrás de ti y que te da las gracias. Mis amigas han sido importantísimas en este proceso, al igual que mi familia.
A principios de marzo viajará a Nueva York junto a su papá, Alex Gallardo. Pero no va a tocar puertas. Allá la esperan reuniones con sellos americanos.
 
Ellos tienen que saber que tú existes... Ya lo saben.

 

 

“A veces me da rabia ver que la música está tan comercializada, ver que los artistas son un producto y no un servicio a la sociedad”.

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