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EDICIÓN | Febrero 2014

Veraneando en la Ciudad Jardín, Balneario de Viña del Mar

Por Emilio Toro Canessa, Profesor De Historia Y Geografía, Licenciado En Historia, Investigador Archivo Histórico Patrimonial De Viña Del Mar, I. Municipalidad De Viña Del Mar.
 Veraneando en la Ciudad Jardín, Balneario de Viña del Mar
En la década de los sesenta, con la ley Lorca, el borde costero de la Ciudad Jardín se prolongó desde Caleta Abarca hasta Las Salinas, generando una continuidad y gran extensión de costas, y haciendo de la ciudad un balneario de gran prestigio. Poco a poco la ciudad se fue transformando para seguir creciendo turística y patrimonialmente.
Viña del Mar, desde comienzos de 1900, es reconocida a nivel nacional como ciudad balneario. En la década de los cincuenta esta se consolida a nivel internacional, alcanzando su máximo desarrollo en temas culturales, sociales y patrimoniales, elementos que dan cuenta de ello hasta la actualidad.
Hablar del periodo estival en la región de Valparaíso, es hablar de Viña del Mar. En la ciudad se produce un cambio radical, pues se transforma, se torna bohemia, surgen diversos espectáculos y actividades culturales, que muestran su variada cartelera por casi todo el periodo. Todo ello comienza a principios de 1900, situación que podemos verificar a través del discurso inaugural en la Avenida Marina en 1914, realizado por el intendente Alberto Mackenna Subercaseaux, quien a su llegada de Europa señalaba el porvenir y grandeza que alcanzaría Viña del Mar frente al turismo.
 
Desde esa fecha hasta hoy, la comuna ha cambiado; pero sus formas de veranear o vacacionar se han mantenido de similar manera a través del tiempo. Al comenzar enero, la ciudad cobraba vida, los diversos chalets se iluminaban, volvían a resplandecer, sus propietarios llegaban de diversas partes del país o del extranjero; otros se arrendaban, sus jardines reflorecían, las calles, playas y piscinas se desbordaban de turistas. Con el paso del tiempo, la comuna se fue transformando y con ello sus casas, paulatinamente, se convirtieron en edificios con mayor capacidad de albergar turistas.
 
En la década de los sesenta, con la ley Lorca, el borde costero de la Ciudad Jardín se prolongó desde Caleta Abarca hasta Las Salinas, generando una continuidad y gran extensión de costas; y haciendo de la ciudad un balneario de gran prestigio. Poco a poco la ciudad se fue transformando para seguir creciendo turística y patrimonialmente.
 
Cabe destacar, además, la piscina de Recreo que data de 1930 (posteriormente la de 8 Norte), además del Casino y Teatro Municipal. Obras creadas por la Junta Pro Balneario hasta llegar a la recuperación de emblemáticos iconos patrimoniales de la comuna, como el Palacio Carrasco, la Quinta y Palacio Vergara, el Parque el Salitre (Jardín Botánico), la Quinta y Palacio Rioja y el Castillo Wulff que convierten a la Ciudad Jardín en un icono del turismo en el país y en uno de los balnearios más concurridos y afamados dentro de Latinoamérica.

 

 

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