Protagonizan una película en 3D, tocan en la Antártica para alardear de su presencia en todos los continentes, se anuncian en los Grammy después de veintitrés años, y permiten a sus fans elegir las canciones de su próxima gira por Sudamérica, con recalada el 27 de marzo en el estadio Monumental.
Metallica copa su agenda girando por todo el mundo y regalonean a los seguidores. Parecen muy activos, pero siguen sin editar un nuevo álbum. Han pasado seis años desde Death magnetic, donde intentaron volver a su ebullición creativa de mediados de los ochenta, a su vez separado por un lustro del vapuleado St. Anger, también notoriamente distanciado de Reload (1997).
¿Por qué tanta fecha? Para subrayar que la productividad en estudio de Metallica descendió dramáticamente en los últimos diecisiete años, apenas tres títulos, ninguno de ellos considerado a la altura de imprescindibles como Ride the lightning (1984), o su obra maestra Master of puppets (1986), que los instaló como autores definitivos del thrash, y nombre fundamental del heavy metal. A cambio, en el mismo periodo han hecho catorce giras. Lo curioso es que aseguran tener muchísimo material. Según el guitarrista Kirk Hammet, las ideas en Metallica se cuentan por cientos, pero también reconoce que ya no hay excusas para no ingresar al estudio. Si lo hacen este año, el nuevo registro se publicará eventualmente en 2015.
Desde la rabieta con Napster, cuando se fueron de cabeza contra el viejo sitio de descargas, Metallica dejó en claro que dinero y finanzas ocupaban un importantísimo lugar en sus prioridades. Por cierto, hoy ir a un estudio y sacar un disco ya no es el negocio de antes. Renta menos y tocar clásicos en vivo rinde más. Ya sabemos de qué lado están ellos.