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EDICIÓN | Febrero 2014
12 años de esclavitud
Steve McQueen es el nombre de un legendario héroe de películas de acción de Hollywood. El actor de Bullit o El Gran Escape es un icono de la pantalla. Steve McQueen es también el nombre de uno de los directores más interesantes del presente cinematográfico. El Steve McQueen de ahora es un director que no tiene miedo, que a pesar de llevar uno de los nombres más icónicos de la historia de una industria ha logrado abrirse campo en ella. Un gran artista plástico que acudió al llamado del celuloide. Sus películas han sido siempre unidas a un nivel de abstracción de la imagen, que solo un pequeño público ha podido ver. Y un grupo aún más pequeño las ha disfrutado. Sus dos filmes: Hunger (2008) —ganadora de la Cámara de Oro en Cannes— y Shame (2010), lograron validar a McQueen para tomar un reto mayor en cuanto a temática, público y, por supuesto, presupuesto.
 
Steve McQueen tomó este reto y entregó una obra muy compleja, que al abarcar a una masa de público mayor sin duda alienará a algunos de sus seguidores antiguos más áridos y exquisitos. El resultado es un filme con sensación a épica, con arte y narrativa.
 
12 Años de Esclavitud es la historia de un hombre negro, libre y educado que vive en Nueva York antes de la guerra civil americana, que es secuestrado y llevado a un área del país más sub-desarrollada de pensamiento, donde es vuelto y vendido como esclavo. Las atrocidades y maldades que reinan en los campos de esclavos son magnificadas bajo los ojos de quien no las ha vivido siempre, de alguien que entiende que no es natural y que no debe ser así. De cierta manera, él ve este mundo a través de los mismos ojos que los espectadores. Chiwetel Ejiofor —uno de esos actores que uno reconoce, pero no sabe muy bien de dónde ni en qué—, interpreta a Salomon Northrup de una manera intensa y desafiante. El villano es interpretado magistralmente por Michael Fassbender, habitual en las cintas de McQueen. A ellos se suma en un rol pequeño el productor del filme, Brad Pitt. Basada enteramente en una historia real, esta cinta es favorita para recibir varios Oscar. Una muestra y recordatorio de lo cerrada y obtusa que puede ser una sociedad, también es una producción hecha con una sensibilidad primordial y por uno de los artistas más prometedores de nuestros tiempos.

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