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EDICIÓN | Enero 2014

Viva el rock

Espacio Rayo Verde
Viva el rock
Después de estar vinculados por años con jóvenes creadores, un grupo multidisciplinario de profesionales decidió crear una plataforma desde donde los músicos del norte puedan despegar.
Con un fuerte cariz independiente y movidos por una vocación de alma rockera, Rayo Verde llegó para crear la banda sonora del desierto más árido del mundo. 

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Llegaron para quedarse, cueste lo que cueste. Saben que el camino no es fácil, pero están decididos a ir paso a paso, logrando hitos y pavimentando el camino para cumplir el sueño de todo músico: enamorar a la audiencia con sus melodías y letras.

Su nombre es Rayo Verde y su lema es la independencia. Como buen emprendimiento, poseen metas, planes y objetivos,  pero tienen claro que la industria musical no es precisamente una mina de oro. Entienden que con perseverancia pueden lograr grandes cosas y están dispuestos esperar  lo  que sea necesario para difundir el talento local y proyectarlo hasta el infinito y más allá.

Sus integrantes son Mario Cabrera en Producción en estudio; Juan Andrés Véliz, Líder de Marketing; Valeska Zebra, Directora de Arte; Jesús Castillo, Manager EventosDanielJeriaPeriodista Plataformas y Manuel Barrera, Director General.

Conversamos con Manuel Barrera, periodista y jefe del Área Cultura de la Dirección General Estudiantil  de  la  Universidad Católica del Norte,  quien  asume  el  liderazgo de esta iniciativa, aunque aclara que, tal como en una banda de rock, todo funciona gracias a que son un equipo que incluye expertos colaboradores como Piero Santoro y Rodrigo Ramos.

¿Cuál es el concepto detrás de Rayo Verde? 
Podemos definirlo como una plataforma musical porque involucra un sello discográfico, pero también contempla un estudio de grabación, una asesoría comunicacional, la generación de festivales y el posicionamiento de las bandas locales en escenarios en todo el país. La idea es  desarrollar  musicalmente  a  grupos  que estén con nosotros y aprovechar al máximo su potencial. Es algo mucho más integral porque, además,  asumimos  que  estamos  en  una  era donde la tecnología permite la difusión a gran escala; pero si no hay una estrategiad etrás, muchas veces la utilización de las redes sociales no tiene sentido.

Su eslogan podría ser “algo más que un sello”…
Algo así. Los chicos de las bandas que trabajan con nosotros pueden grabar de forma gratuita, respaldar su trabajo con fotografías profesionales y gestionar prensa como corresponde. Todo lo que representa Rayo Verde está reunido en un sitio web llamado Espacio Rayo Verde, que nos da la posibilidad de publicitar a las bandas, masificar las presentaciones, generar recursos arrendando los estudios a otras bandas y hacer públicos nuestros comentarios y críticas musicales, anuncios de lanzamientos, carteleras… en fin, la idea es lograr conquistar un mercado que hasta ahora está disperso.

¿Cómo surgió esta iniciativa?
De alguna u otra forma, el tema de la música más que un trabajo es una forma de vida. Cada uno de los integrantes de Rayo Verde está ligado a la música, sobre todo yo, que en mis labores en la UCN tengo un acercamiento importante a los jóvenes y sus necesidades. Parte de mi rutina son las tocatas, los conciertos y en estas instancias se hace evidente el talento de solistas y bandas que muchas veces se perdían por la falta de oportunidades. Por eso quisimos “tomar el toro por las astas” y darle una estructura de soporte a nuestros músicos.
 
¿Tienes corazón de músico?
Sí, pero no lo soy. Me declaro un estudioso de la música. Me gusta leer sobre música, entender las críticas. La verdad es que he tenido la posibilidad de tocar y de aprender, pero nunca ha sido una inquietud real. En Chile hay muy buenos críticos como Marisol García y, por supuesto, los clásicos en Argentina y Gran Bretaña. Estos comentaristas le dan un cuerpo a la música y, de una u otra forma, igual convierten la música en un fenómeno sociocultural, eso es lo que me interesa y eso es lo que rescatan los sellos independientes y lo que Rayo Verde quiere reflejar aquí en la zona norte.

 
NEGOCIO FUTURO
 
Rayo Verde nació sabiendo que el negocio de la música solo es rentable en contadas ocasiones. Pero no por eso es menos satisfactorio. Por esta razón, no dudan en proyectarse a cinco u ocho años, manteniendo la flexibilidad necesaria para no desesperarse y continuar lento pero seguro.
 
“Analizando nuestro entorno, visualizamos que era el momento perfecto para concretar las muchas horas de conversación en torno a la escena musical local. Internet está en un punto de masificación que permite levantar proyectos, que se puedan llevar a algo físico como un disco o presentaciones en vivo. La música está en un proceso de mutación muy especial, los grandes sellos ya no son lo que
eran antes, entonces eso te da pie para tomar las oportunidades y cumplir los proyectos”, nos asegura Manuel.
 
“En nuestro equipo todos amamos la música y tenemos una mirada regionalista. Sabemos del talento que hay porque hemos sido testigo de la gran calidad musical detrás de agrupaciones amateur. En Rayo Verde, cada uno desde su experiencia aporta con un elemento, ya sea visual, como de contenido o puesta en escena”, continúa el relato.
 
¿Cómo están enfrentando el tema de la parte comercial?
Sabemos que lograr que un músico viva de lo que hace es bastante difícil. Por eso nuestra ambición es realista y nuestra apuesta va por lograr que las bandas con las que trabajamos logren un sonido profesional y podamos crearles un circuito, tanto en Antofagasta como en Valparaíso, Santiago y hasta Concepción. Buscamos que las bandas puedan viajar y proyectarse en los lugares en que tenemos redes y eso también incluye países cercanos, aprovechando los contactos que ya han concretado otras ramas culturales como la literatura y el teatro.
 
¿Cómo funcionan como sello?
Cada uno cumple un rol que va desde el descubrimiento de nuevos talentos hasta la vinculación con bandas nacionales, la gestión de imagen, las grabaciones. Funcionamos en paralelo, pero respetando los espacios.
 
¿Y dónde encuentran nuevas bandas?
Jesús Castillo es quien tiene el nexo con bandas jóvenes que están tocando ahora. Él va siempre a las sesiones llamadas “Mazmorra”, donde tocan más de quince grupos por noche.
 
¿Dónde se están haciendo esas sesiones?
Son más bien de un circuito desconocido y se trasladan de pubs entre Deep Rock y Alabama. En estas oportunidades podemos ver quién funciona en vivo porque muchas bandas tienen buenos proyectos que se sustentan en la red, pero bien dicen que “otra cosa es con guitarra”.
 
¿Qué otros factores influyen más allá de la calidad musical?
Buscamos potenciar formaciones que sean poco trabajadas en la zona. Ahora estamos con una banda que tiene a una chica como líder, lo que es bien extraño en este mundo que se caracteriza por lo machista. También estamos buscando una línea que siga a Manuel García, más de cantautor. A veces el rock se confunde solo con heavy metal y punk, que son más “ruidosos” y, por lo tanto, con una presencia más evidente, pero en realidad es mucho más que solo eso.
 
¿Sigue el estigma del rockero vestido de negro y con cadenas?
Hay géneros que son muy potentes y que tienen una imagen asociada. Pero el rock es mucho más que los prototipos clásicos. Nosotros apostamos por los grises, por el rock que es en esencia rebelde, crítico, involucrado con la sociedad. Eso es el rock, es una actitud.
 
¿Cómo se puede hacer un plan de negocios para una banda de rock?
Este es un proyecto flexible y sabemos que tal vez no vamos a terminar todos los que comenzamos y que quizás pasen tres o cuatro años antes de conseguir un reconocimiento a nivel nacional. Tenemos tan claro esto, que nuestras primeras metas son concretas y muy factibles, como potenciar la plataforma web, generar una actividad grande y masiva y publicar un compilado que tenga que ver con sonidos de Antofagasta. Esas son las tres apuestas que tenemos para este 2014.
 
¿Quieren posicionar la marca Rayo Verde?
Sí, queremos trascender a través de nuestras bandas, porque aunque pueda haber cambios en el camino, quienes estamos involucrados realmente amamos la música, nos sentimos comprometidos y pensamos avanzar desde ese punto. La música es lo que nos mueve.
 
¿Cómo piensan financiarse?
Por ahora, estamos apoyando nosotros mismos lo que se necesita, aunque de todas maneras postularemos a fondos públicos, pedir apoyo a empresas y generar eventos. Necesitamos recursos para potenciar el trabajo con jóvenes, levantar talleres en las poblaciones y mantener el estudio de grabación. También queremos que el compilado de sonidos locales sea un vinilo, que tenga un ticket de descarga digital, pero que sea un objeto de diseño.
 
¿Trabajan todos por amor al arte?
Es que es un compromiso que tenemos con nosotros mismos, en lo individual y como grupo. Somos un equipo muy fuerte y por eso Rayo Verde es un concepto, más que un grupo de personas que se reúnen a ganar plata. Es una oportunidad para cumplir nuestro sueño y qué mejor que contar con la credibilidad de nuestros pares, el respeto de la escena local y, sobre todo, el apoyo de nuestras familias, que nos entienden y saben que esto es parte de nuestras vidas.
 
“Somos un equipo muy fuerte y por eso Rayo Verde es un concepto, más que un grupo de personas que se reúnen a ganar plata. Es una oportunidad para cumplir nuestro sueño y qué mejor que contar con la credibilidad de nuestros pares, el respeto de la escena local y, sobre todo, el apoyo de nuestras familias”.

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