Su vocación iba más por lo social y soñaba con alguna carrera asociada al servicio. Nunca se imaginó, Marcela Rojas González, que su aporte iba por otra parte y que hoy en día, se convertiría en una de las mujeres más destacadas de la industria minera, pues además de ser guapa, joven y soltera, es líder y dueña de la explotación de la Mina Rosario 1-20, ubicada en las cercanías de Taltal.
¿Cómo fue tu acercamiento a la minería?
Fue a través del abuelo paterno de mis hijos. Él me dio la confianza para comenzar. Trabajamos juntos dos años y luego él se fue a buscar mejores oportunidades a la Región de Atacama, al Salado, y yo seguí trabajando en mina Rosario 1-20, sector cancha Taltal. Nunca me hubiera imaginado terminar así, pero por las cosas de la vida estudié contabilidad, lo que afortunadamente me ha permitido tener una mejor administración.
¿Y cómo fue enfrentarse al mundo de la minería?
Fue muy sorpresivo y fuerte, tuve que interiorizarme rápidamente en el tema, como por ejemplo, conocer el metal y qué leyes daban, entre otras cosas propias de los trabajos en la mina, además de llevar a la práctica el reglamento de compra que tiene ENAMI, para posteriormente vender el mineral extraído. No es algo fácil, pero paso a paso fui entendiendo todo, aunque siempre creo que hay mucho que aprender.
¿Existe diferencia entre un emprendedor de la industria tradicional y un emprendedor de la industria minera?
Sí, creo que el emprendedor de la industria tradicional tiene más diversidad y opciones para desarrollarse. Por ejemplo, un vendedor de ropa promocionará sus productos con marketing, usará estrategias y podrá surgir, llegar a ser distribuidor a medida que su negocio vaya creciendo y, al ser todo este proceso más visible, tendrá tal vez más facilidades en los bancos para pedir apoyo y seguir avanzando. En cambio, un emprendedor de la minería si no tiene los recursos para instalarse y poder explorar, será más difícil crecer, puesto que esta actividad es catalogada de alto riesgo, tanto por la seguridad en sí misma, como por lo relacionado con la rentabilidad.
¿Cómo se enfrenta el día a día siendo minera, empresaria y mujer?
Primero soy mamá de Betsabet (17) y Jocsan (10) y esto me condiciona a enfrentar con responsabilidad los desafíos de ser minera y empresaria. Ser organizada para emprender y dirigir tu propio negocio es una tarea difícil pero no imposible.
¿Qué reacción tienen las personas al saber que tú eres la “jefa” de tu mina?
Voy a cumplir ocho años en el rubro y debo reconocer que al principio se sorprendían y respondían “¿TÚ?”, porque esperaban que el jefe fuera un hombre. A veces era un poco incómodo, pero poco a poco mis colegas se han ido acostumbrando y ahora, más que caras de asombro, recibo sinceras felicitaciones.
¿Existen prejuicios en el medio?
Deben quedar algunos prejuicios, con el tema que la mujer trabaje en este rubro. Tal vez no todos han cambiado su mentalidad, pero creo que el mito se terminó o, al menos, nadie sigue diciendo eso de que una mujer en la mina es de mala suerte, porque “se pone celosa”. Al menos, no en la mía.
¿Cómo te has adaptado a trabajar en un ambiente masculino y machista?
Gracias a Dios, no tengo problemas, en la mina reina un ambiente familiar. Me adapto a trabajar con ellos y viceversa; a pesar de que del minero se dice que es machista, creo que los de mina Rosario se actualizaron y eso se valora.
¿Sientes que faltan oportunidades para mujeres en el ambiente minero?
Sí, de todas maneras creo que faltan oportunidades. Si bien es cierto la mujer hoy “En general, la mujer es más precavida, desarrolla su instinto maternal, el de proteger, revisar, inspeccionar su lugar de trabajo más de una vez. En el área de salud ocupacional, en la pequeña minería se han visto grandes cambios y hemos aportado de gran manera en mejorar la calidad de vida”.
en día ya está en el rubro, pero más en la parte administrativa, se debe de aumentar en lo que respecta en las faenas. En algunas cumplen con los requisitos mínimos de integración femenina, pero no es suficiente. Aún falta mucho.
¿Crees que seríamos un aporte en temas como seguridad y salud?
Personalmente lo puedo confirmar. El 1 de agosto de 2013 recibí el premio anual de seguridad minera en la categoría “D”, entregado por el servicio nacional de minería, lo que por supuesto es un gran logro, que me enorgullece mucho. En general, la mujer es más precavida, desarrolla su instinto maternal, el de proteger, revisar, inspeccionar su lugar de trabajo más de una vez. En el área de salud ocupacional en la pequeña minería se han visto grandes cambios y hemos aportado de gran manera en mejorar la calidad de vida.
¿Somos las mujeres más conscientes de nuestro auto cuidado?
Tenemos una responsabilidad con nosotras mismas; el volver a casa bien te hace estar convencida de que si no te cuidas tú ¿quién lo hará por ti?
HISTORIA
La Mina Rosario es de cobre. Se está explotando por pique a ciento treinta metros de profundidad con labores de aproximadamente entre treinta y sesenta metros. Se accede a la mina por jaula y por ello la seguridad es la primera prioridad, porque aunque “cuentan con salida de emergencia, de todas maneras estamos siempre pendientes de cada detalle para que nuestra gente trabaje tranquila”, cuenta Marcela.
¿Con cuántas personas trabajas?
Actualmente somos diez. Somos un grupo pequeño con roles bien definidos. Cada uno sabe hacer su trabajo y formamos un gran equipo.
¿Debes trasladarte mucho para llegar a tu oficina en terreno?
Son cuarenta y cinco minutos de Taltal a la mina, además de los viajes que debo realizar a Antofagasta para trámites y actividades asociadas al trabajo.
¿Cuesta mucho a los pequeños mineros lograr recursos para exploraciones o expansiones de sus vetas?
Todo depende de la mina y el sector donde esté ubicada; por ejemplo, en cancha las vetas son angostas y difíciles en cuanto a la cantidad de material que se pueda extraer. Si tienes los respaldos adecuados, no debiera ser complicado. Pero, como dije antes, los proyectos son complejos y por ello, a veces, la banca no tiene la misma confianza que puede tener el emprendedor. En lo personal, debo agradecer el trabajo y apoyo que la pequeña minería ha recibido de parte del CORESEMIN y el Seremi Rodrigo Mendiburú junto a su equipo, entre ellos, Fernando, Manuel Martínez, Antonieta y Andrea Sagua.
¿Cómo logras financiar nuevos proyectos para tu trabajo?
Siempre he tratado de ser precavida y estamos, en conjunto con los mineros, viendo las proyecciones de la mina en los trabajos que a futuro hay realizar y eso me permite estar preparada para los próximos proyectos. Con ENAMI también podemos optar a que nos aporte en estos. Paso a paso vamos creciendo.
¿Cómo ves el futuro?
Laboralmente, estamos esperando que mejore el precio del cobre. Aunque las grandes mineras mantienen su ritmo, hay algunos pequeños mineros a quienes les afectó esta baja de precio y esperan que mejoren los escenarios para reactivarse nuevamente.
¿Eres feliz con lo que haces?
Sí, gracias a Dios me siento bendecida, es un trabajo en que todos los días aprendo algo nuevo. Además, es un contacto con la naturaleza diferente, porque la “vida” de los metales debajo de la tierra es algo tan mágico que no lo podría describir.