Tell Magazine

Reportaje

EDICIÓN | Enero 2014

En busca de la Dalea Azurea

Caminantes del Desierto

Una vez más, la organización ecológica y cultural Caminantes del Desierto comparte con nosotros una de sus interesantes aventuras. Dentro de su incansable búsqueda, esta vez recorrieron cerros y quebradas detrás de una especie escasa y maravillosa, que será una de las protagonistas de una compilación audiovisual que lanzarán en abril, después de más de ocho años de trabajo. Los invito a una verdadera experiencia literaria y misteriosa que revela la oculta naturaleza en nuestro árido paisaje. 

Fotografía y texto Caminantes del Desierto

Allí, muy escondido entre las montañas más altas de la cordillera costera de la región de Antofagasta, cerca de Taltal y a doscientos kilómetros al sur-oeste de la capital regional, se yergue un antiguo poblado llamado Paposo. En idioma kunza, significa “lugar de las aguas cristalinas”. Se podría presumir que este nombre es por la variedad de vertientes existentes en el sector. Decía el naturalista alemán, Rodulfo Philippi, en su libro Viage al desierto de Atacama hecho de orden del Gobierno de Chile en el verano 1853-54: “Cerca de la playa, apenas quince pasos del mar brota debajo de una piedra inmensa cienítica un manantial bastante abundante de una agua muy poco salobre que forma un pequeño cieno”....
 
De igual manera, el geógrafo chileno Enrique Espinoza en su libro Geografía descriptiva de la República de Chile (1897), anotaba: “En las inmediaciones de este puerto hay agua de excelente calidad que surje de las faldas de las montañas en forma de arroyuelos”. La presencia de agua dulce en vertientes y aguadas permitió la ocupación humana temprana y la vida en este desierto. Los changos y sus vestigios aún permanecen casi ocultos para una inmensa mayoría, en los muros de Quebrada El Médano, sitio arqueológico en donde resaltan pinturas rupestres que permanecen inalteradas solo gracias a la dificultad de acceso del lugar.
 
Pero lo que nos convoca a visitar y recorrer parte de estos sitios no es el buscar los vestigios del hombre o admirar los paisajes de la costa. Queremos acotar que este lugar es reconocido por los diversos estudios realizados en el área, como el Jardín Florido de la región de Antofagasta, porque casi el sesenta por ciento de las más de 539 especies de flora posibles de encontrar en los alrededores, son endémicas de Chile. De estas, dieciséis se desarrollan exclusivamente en este lugar del planeta.
 
Por otra parte, Paposo constituye uno de los más preciados componentes del patrimonio natural de la comuna de Taltal. La fauna también es variada y aunque predominan las aves, aún es posible observar en su medio natural mamíferos como el guanaco. Todo esto gracias a un fenómeno particular: la camanchaca, que es un tipo de neblina costera, dinámica y muy copiosa, lo que hace que el sector de Paposo presente abundante nubosidad diaria y anual, debido a la condensación de las masas de aire del anticiclón del Pacífico. Este fenómeno es el que permite la presencia de agua abundante en la zona dando origen a estos espacios de biodiversidad.

 
BITÁCORA DE VIAJE
 
Nuestro trofeo se encuentra en los sectores más internos de las quebradas del sector de Paposo, alejada del hombre y de su mayor enemigo: la cabra común. Es una de las especies más hermosas de la flora del norte y del país, la Dalea Azurea de crecimiento arbustivo, es considerada en categoría de rara y en peligro de extinción.
 
Para acceder a ella es necesario caminar bastante y en las fechas adecuadas de florecimiento. El calor reinante es casi insoportable. Golpea sobre nuestras cabezas de manera inclemente. La partida se fija temprano en la mañana, en los inicios del mes de diciembre. Ropa adecuada para un trekking exigente, bastante bloqueador y, por supuesto, agua, el vital elemento que debe ser en cantidades mayores a una actividad normal.
 
Avanzar por fondo de quebrada nos brinda una sensación térmica sobre lo habitual y la deshidratación es el temor que nos acompaña. Caminamos poco a poco, admirando el paisaje, estamos por sobre los mil metros sobre el nivel del mar. Arbustos por doquier, las flores nos muestran su ropaje de colores diversos, el aire es de aromas dulces, los insectos laboriosos recolectan el polen de enormes Oxalis giganteas. El canto de las aves rompe el silencio que, de vez en cuando, se torna interminable, chincoles, diucas, chercanes y yales, revolotean a nuestro alrededor. No faltan a nuestro paso los imponentes aguiluchos, quienes nos miran despectivos desde el aire o bien posados en sus atalayas. Luego de un par de horas de marcha se nos muestra un simpático Zorro Chilla que nos observa e, incluso, nos sigue en nuestra ruta.
 
La vegetación va variando acorde a las nuevas alturas. Las cactáceas se hacen visibles y numerosas. Hermosas columnas de Eulychnia iquiquensis en flor y con frutos, campos de Copiapoas, especialmente Copiapoa cinerascens en las laderas de los cerros, muchas de ellas con flores. Pero la misión es una: la Dalea azurea.
 
Luego de salvar algunos abismos de poca altura, llegamos a un espacio que nos permite cobijarnos del sol y merendar. Es un descanso que no se aprovecha, hay tanto que ver que usamos este tiempo en fotografiar cuanto se nos pone por delante. Un lirio de campo, Alstroemeria violacea, o bien una Viola taltalensis. Un poco más alejada, una Salvia cuspidata y una de las especies que consideramos que resalta entre los colores de estos espacios, la Plumbago caerulea.
 
Tanta diversidad, cuánta maravilla de paisajes y colores... también “cuánto calor”. Luego de algunas horas más de caminata, llegamos al sitio indicado. Ya no hay la cantidad de especímenes catastrados con anterioridad. Quedan muchos menos. Nos preocupa, sabemos que los traficantes de especies no se contentan solo con semillas, muchas veces arrancan la especie completa. Las cabras asilvestradas hacen lo suyo, arrancar la mata y comérsela. Según algunos especialistas en Dalea azurea, esta especie no tiene buen pronóstico de vida, si no se brinda atención y protección pertinente. Aunque parezca extraño, Paposo no es un sitio protegido para la biodiversidad existente.
 
Luego de algunas tomas fotográficas, viene el retorno al sector principal y por supuesto a casa. En el viaje nos detuvimos a contemplar otra de las maravillas de estos espacios, la rana de Atacama o Bufo spinulosus atacamensis. Como no teníamos mucho conocimiento sobre esta especie, buscábamos infructuosamente entre los juncales, hasta que nos dimos cuenta de que esta rana tiene unos pocos centímetros de tamaño, es muy pequeña, adaptada a los pequeños cursos de agua y vertientes, un detalle no menor. Es muy esquiva, por tal cuesta fotografiarla. Todos los días se aprende algo nuevo.

 
COROLARIO
 
La naturaleza requiere protección y, más aún, en espacios en donde la biodiversidad es tan marcada y numerosa como lo es en Paposo. Resulta necesario controlar el ingreso de especies que, tarde o temprano, resultan nocivas para nuestros ecosistemas.
 
Trichocereus deserticola (Werderm.) Looser.
Rhodophiala laeta Phil.
 
Sabemos que es difícil controlar a los traficantes de especies, pero también sabemos de su existencia y del daño que ocasionan por su afán de lucro. Leyes que castiguen esta práctica de manera efectiva y el apoyo de los habitantes de este lugar, quienes serían los custodios de su propio patrimonio, lo vemos como una solución viable y en corto plazo.
 
No se entregarán coordenadas de viaje para evitar no solo el probable acceso de numerosas personas que puedan dañar el área, además para evitar los accidentes ocasionados por el desconocimiento de las normas básicas de ingreso y caminata en un espacio natural.
 
Sin embargo, invitamos a todos al lanzamiento de la primera edición audiovisual Atlas de Flora y Fauna de la Cordillera Costera de la Región de Antofagasta-Chile, material que servirá de apoyo a la educación regional y que permitirá enseñar sobre la base de nuestra propia naturaleza y biodiversidad.
 
Este trabajo comprende más de quinientas especies entre flora y fauna, con un trabajo que duró más de cuatro años en su recopilación y que va desde las estribaciones del Río Loa en su desembocadura y el tercio norte del Parque Nacional Pan de Azúcar. Este trabajo fue financiado por el Ministerio del Medio Ambiente, mediante F.P.A. y con fondos de nuestra organización.
 
Además, se entregará un material inédito de seguimiento de la flora y fauna de la Reserva Nacional Quebrada La Chimba, trabajo que se llevó a efecto durante ocho años con fondos de nuestra institución y que comprende sobre cien especies de flora, algunas endémicas y una variada fauna. Este trabajo se entregará gratuitamente a los educadores de la comuna en formato DVD y tenemos la convicción que servirá de apoyo a la educación y, por supuesto, a la protección de este enclave natural, asentado en la capital misma de nuestra región.
La invitación queda extendida para el próximo 11 de abril en las dependencias del Museo Regional de Antofagasta. Los esperamos y nos encontramos pronto.
 

 

 

La naturaleza requiere protección y más aún en espacios en donde la biodiversidad es tan marcada y numerosa como lo es en Paposo. Resulta necesario controlar el ingreso de especies que, tarde o temprano, resultan nocivas para nuestros ecosistemas.

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