Los sueños se pueden cumplir” dice convencida Irina Salgado, nacida y criada en campamento minero, como suele llamar a su natal Chuquicamata. Periodista de profesión, nunca ha dejado de estudiar y especializarse, lección que aprendió de su abuelo Gilberto Gómez Contardo, emprendedor proveniente de Talca que se avecindó en Chuquicamata buscando un mejor futuro para su familia.
“Yo siento que hoy soy lo que soy gracias a mi abuelo, que me enseñó que en la vida hay que trabajar, estudiar y amar la tierra en la que uno vive e intentar devolverle lo que ella te entrega. Fui la nieta mayor, única mujer durante más de veinte años... imagínate lo regalona y mimada. Soy inquieta desde niña, traviesa, de las que pasaban más fuera de la sala que adentro. Creo que incluso mis trabajos y estudios los he escogido porque están relacionados con estar en movimiento”, nos cuenta Irina... Pinina para sus cercanos.
Es soltera y no tiene hijos, aunque se declara enamorada. Espera seguir el ejemplo de sus padres, quienes se casaron siendo muy jóvenes y de quienes aprendió que no importa la edad que tengas, si luchas siempre puedes alcanzar tus metas.
Llevo doce años. Desde el año 2002 cuando entré a trabajar al Ministerio de Obras Públicas, a la Dirección Nacional de Vialidad en Santiago; luego a la Oficina Nacional de Emergencia, ONEMI, del Ministerio del Interior en Santiago hasta el 2010, cuando asumí como Directora Regional de Antofagasta hasta el 31 de diciembre del 2012. Un día después asumí como Directora Regional de SERNATUR.
Una vida agitada y movida, ¡muy viajada!; eso sí, sin cámaras, sin entrevistas y sin que me criticaran por lo que hacía o pensaba. Yo soy “pensamiento hablado” y eso a veces trae problemas cuando eres “autoridad”, calificativo que, por lo demás, me carga. A la gente no le gusta que le digas las cosas de frente, este es un país muy cínico. Mi mayor disfrute era viajar por lugares que no conocía, algo que desde luego tuve que dejar cuando entré a ONEMI, que era un rol que debía cumplir 24/7.
¿Qué te motivó a aceptar el primer desafío en la vida política?
El espíritu de servicio y las ganas de cambiar las cosas, es la oportunidad de arremangarse la camisa y “hacer”. Hay gente que critica desde fuera, pero nunca ha trabajado, por ejemplo, treinta y ocho horas de corrido con motivo de una emergencia, donde no comes, no duermes, ni puedes atender a tu familia y a quienes amas. Como dicen, otra cosa es con guitarra. Fui educada en una familia donde me dijeron: si quieres cambiar las cosas debes partir por hacerlo tú misma. Y creo que eso falta en la política: más personas que quieran servir y no “servirse”, basta de las viejas prácticas y creer que por tener ideas distintas no puedo tener un amigo que sea PPD y otro UDI.
¿Cuáles eran tus miedos?
Las trabas que pone el sistema público para extender los tiempos; que no entendieran las prácticas más modernas que hoy se ejecutan en otras partes del mundo y que son posibles de replicar en Chile y nuestras regiones. También le temía a los viejos estandartes de la política... todavía recuerdo un parlamentario que cuando asumí como Directora Regional de ONEMI, dijo en una entrevista “para qué traen a alguien de Santiago”. ¡Ni siquiera me conocía! Yo soy nacida y criada en la región. Mi otro miedo, más concreto, era que mientras yo estuviera en el cargo ocurriera el famoso terremoto 9.1 que desde hace tanto están anunciando.
¿Y tus certezas?
Mis certezas se basaban en mi capacidad. Sé que soy una mujer inteligente y aperrada, yo soy de terreno, 4X4, cargo un camión, ando con zapatillas y pantalones, me gusta estar con las personas, compartir, aprender de ellas, sus experiencias; yo valoro la opinión de un adulto mayor al igual que la de un joven, acepto sus críticas, son mi oportunidad. Soy de puertas abiertas, me gusta atender a las personas, potenciar los equipos humanos porque si tienes un buen equipo de profesionales con buenas condiciones laborales, podrás hacer mejor lo que deseas porque hay motivación, compromiso. Agradezco hasta el día de hoy todos los equipos que he formado, porque nuestra relación sigue siendo cercana y de cariño sincero.
¿Cómo fue el periodo de adaptación al rol de “autoridad”?
Difícil. Tiendo a expresar lo que pienso y eso me llevó a muchos retos. Lidiar con la parte política no es fácil tampoco; cuando has sido toda tu vida una funcionaria que solo hace su pega, tu opinión no le importa a nadie. En mi cargo público descubrí que había que decir menos palabrotas, no hablar tan fuerte, vestirse de señorita para las ceremonias, usar taco y vestido de cuando en vez. Y lo más difícil fue ganarme la confianza del intendente regional, Álvaro Fernández, que es un ingeniero muy exigente, y una vez al mes había que reportar estados de avance de gestión. En mi caso, logré presentar más de diez proyectos que se ejecutaron tanto con financiamiento público como privado.
¿Cómo te sentías al ser una de las mujeres más jóvenes del gabinete?
Me gustó y mucho. Creo que el “gabinete joven” se produjo por una condición natural, ganas de servir y ahí estaba yo, Daniela Contador, Pablo García, Gonzalo Quiroz, Ignacio León, Lorena Romero; un grupo de jóvenes con ganas de hacer mil cosas. Mi mayor felicidad era ser la única directora mujer de emergencias en Chile; mis catorce colegas me regaloneaban y decían “la perla del norte”. La FAO por ONU Mujeres y SERNAM hizo un seminario y a mí me tocó exponer, no sabes el orgullo que sentí. Al Igual que en un seminario de EIRD de Naciones Unidas organizado por ONEMI.
DOLORES
Vivió su momento más duro la noche del 6 de diciembre del 2012, cuando el sistema de alarmas de tsunami instalado en el borde costero se ponía a prueba. Era el “primer simulacro nocturno” que hacían todas las comunas costeras de la región: Tocopilla, Antofagasta, Taltal y Mejillones. Evacuaron cincuenta mil personas y debían evacuar noventa mil. Las sirenas no sonaron ni en Tocopilla ni en Mejillones. En una noche pasó de ser la mejor directora regional de Chile a la peor de todos. “Eso me dolió profundamente, porque quienes sabemos de emergencias, entendemos que estos simulacros no se hacen para un titular de diario, sino precisamente para evaluar las falencias del sistema y las brechas en las que hay que trabajar con la comunidad y las autoridades”, recuera Irina.
“Y ¿sabes?, entendí las críticas que se me hacían en la región, pero las que nunca voy a comprender ni aceptar, son las que se me hicieron desde Santiago. Desde que asumí, nuestra región fue modelo no solo en simulacros masivos, sino en proyectos, en asociación público- privada, etc. Entonces, desconocer nuestro trabajo me pareció una falta de respeto y por eso renuncié, aunque muchos piensan hasta el día de hoy que me sacaron. Y además, agradecí a alcaldes como San Román, Marcelino, Karen, Sandra Berna, que defendieron el trabajo que yo estaba ejecutando en terreno junto a los municipios, comunidad y empresas”.
A pesar de todo, volviste, pero con otras responsabilidades ¿qué te convenció?
Quería seguir en el servicio público, en un cargo en terreno. Creo que necesitamos profesionales jóvenes con ganas, que ayuden a que nuestra región, sus comunas y nuestra gente esté en el lugar que se merece. Basta de políticos con discursos y sin acción. Yo lo dije: renuncio a ONEMI y quiero seguir en el servicio público, en lo que sea, voy a dar lo mejor de mí.
¿Cómo vives el rol que cumples ahora?
Es raro porque las personas no lo vinculan con lo social. Turismo es una industria que mueve millones de pesos y trabajo para las personas, somos una región que tiene un potencial gigantesco y no somos capaces de verlo. Hay demasiados desafíos en este sector y me propuse eso, sacar el SERNATUR a la calle. Para que no haya más perros vagos, basura, se valore nuestra cultura local, hay que estar ahí educando y promocionando con todos, comunidad, empresarios y autoridades. Esto se hace en equipo, yo soy hincha del fútbol, los partidos se ganan con once en la cancha, esto es lo mismo.
¿Crees verdaderamente en el potencial turístico de la Región?
Tenemos historia, patrimonio, seiscientos kilómetros de borde costero, ciento veinte mil kilómetros de superficie, el desierto más árido del mundo, turismo de intereses especiales y negocios. Cuántas regiones quisieran las bellezas que tienen nuestras nueve comunas: volcanes, lagos, lagunas, artesanía, etnias propias, comida típica, productos del mar, y podría estar toda la tarde contándote las bondades que tiene nuestra querida región de Antofagasta. Muchas veces la gente opina y ni siquiera la conoce, no saben del hito cero en Taltal, no conocen Quillagua, no se preocupan. ¡En la misma ciudad la gente no sabe quién pintó los murales que tenemos!
¿Qué lugares desconocidos recomendarías?
Las oficinas salitreras de toda la región, las loberas y Punta Rieles en Mejillones, el Parque Nacional Llullaillaco que está en Taltal; las caletas pesqueras de todo nuestro borde costero, donde se come rico y hay mucho cariño, es uno de mis paseos favoritos; el Alto El Loa y llegar a los Géiser del Tatio; las lagunas Meñiques y Miscanti en San Pedro de Atacama, los volcanes en Ollagüe; las minas de cobre y otros minerales. ¿Cuántas familias viven de ellas y nunca han visitado una? Heavy eso... yo recuerdo de niña haber recorrido Chuquicamata y entender con claridad en qué trabajaba mi papá y que significaba la minería para Chile.
¿Somos centralistas a nivel regional?
Absolutamente, mira hoy como SERNATUR promocionamos las nueve comunas por un lineamiento de la estrategia nacional de turismo 2012-2020. Antes todo se concentraba en San Pedro de Atacama y el resto, no importaba. Esa es la diferencia que hemos hecho hoy. Yo lo viví también cuando estaba en ONEMI. Imagínate que Antofagasta tenía siete sirenas que instaló el gobierno anterior, pero la zona con más riesgo era Mejillones, es decir, el primer lugar donde se debió instalar las sirenas era Mejillones. Eso es un botón de muestra de lo que ocurre en lo cotidiano.
¿Te has sentido “sola contra el mundo”?
Sí, muchas veces. Y no solo por trabajo, sino también por defender ideales que tengo en mi corazón. En las elecciones pasadas se me criticó por apoyar a independientes, personas con las que trabajé y merecen todo mi respeto. En mi familia por no querer casarme, mis amigos por decir cosas que hay que callar. Al que no le gusta se viste y se va, así de simple.
¿Tienes ambiciones políticas en lo que respecta a cargos de elección popular?
Sí, aunque no en lo inmediato y como independiente. No me gusta que otros decidan por mí, nuestra comunidad necesita gente en la calle, junto a ellos, construyendo la Antofagasta que soñamos. Debemos decir qué pensamos y qué queremos, debemos hacer las cosas ¡no más discursos! Hay gente que ahora habla de la basura y ejerció cargos por más de cinco años, cuando podría haber hecho algo. Eso no me gusta y es lo que debemos cambiar.
¿Dónde crees que estarás en cinco años más?
En el servicio público, en una municipalidad o en la dirección de un servicio público de la Región de Antofagasta. Yo creo en mis sueños y cumplirlos, agradeciendo siempre lo que la Pachamama me da.