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EDICIÓN | Enero 2014

Estilo étnico

Paula Merino, orfebre
Estilo étnico
El Gigante de Atacama, las Cruces Andinas, el Macho Cabrío, el Pastor, todos ellos y muchos otros geoglifos y petroglifos propios de la Región de Tarapacá se pueden encontrar en la mezcla de acero con cobre; ese es el trabajo de orfebrería que esencialmente realiza Paula. Por ello, hoy en día se ha convertido en la exponente más representativa de la ciudad de Iquique en la joyería étnica. 

fotografía y texto Soraya Valdivieso

Puro cariño. Ese es el sentimiento que proyecta Paula, mientras nos muestra las piezas que elabora. Su trabajo es tan minucioso que detrás de cada par de aros, anillos o colgantes hay una historia que relatar. Algunas son hechas especialmente para clientes, otras son hechas al azar, todos con paciencia y amor para el público nortino.
 
Nacida en la cuarta región, en el especial pueblo de Salamanca, Paula Merino siempre disfrutó de una gran familia que, a menudo, realizaba encuentros alrededor de una mesa cargada de comida sana, como dice ella, y gozaban la vida al aire libre. Cuando ella tenía ocho años, su padre decidió migrar, y el rumbo fue hacia el norte.
 
Ahora, a sus cuarenta y cinco años, es una apasionada nortina que ha visto cambiar y crecer la ciudad de Iquique. Aquí terminó sus estudios, se casó y tuvo dos hijos, en una vida llena de amor, pero no exenta de esfuerzos y sacrificios, como nos comenta.
 
“Cuando mi hijo menor entró a la universidad, supe que era el momento de abrir otro camino, y decidida a cumplir mis sueños, me sumé a los planes de desarrollo para la mujer, que dirigía la Municipalidad de Iquique”. Animosa, Paula se incorporó a orfebrería para comenzar sus estudios en 2011. Ya son tres los años que lleva perfeccionando la técnica de hacer piezas y joyas manualmente.
 
¿Cómo fue la experiencia del taller?
Fue algo maravilloso, nuestro profesor, que por cierto es muy joven, estaba pasando por un mal momento en su vida amorosa; él notó que para nosotras era algo muy importante y nosotras comenzamos a apoyarlo. Finalmente formamos como una familia, nos comenzamos a reunir de lunes a viernes cuatro horas diarias, y en un año aprendimos lo equivalente a tres años de estudios, aprendimos a diseñar, a calar, el proceso de soldadura y un montón de técnicas que ni siquiera estaban contempladas en el plan del taller, fue algo muy espontáneo y que creo debe estar en la memoria de todos quienes participamos.
 
¿Qué materiales son los que utilizan en sus joyas?
Nuestro sueño era trabajar con plata, pero como la mayoría de nosotras éramos amas de casa, no contábamos con los recursos para comprar, por lo que el profesor nos dijo “salgan a buscar materiales reciclados”. Fue un incentivo para que se nos prendiera la ampolleta y logramos visualizar una serie de materiales que podíamos trabajar. Amadelita ancucheo, quien es hoy mi compañera de trabajo, encontró una fábrica de campanas industriales y su dueño nos regala, hasta el día de hoy, todos los despuntes. Esa fue nuestra mina de oro, porque el acero es idóneo para soldar y mezclar con otros materiales.

 
INVESTIGACIÓN
 
El hermoso desierto de Atacama, en la región de Tarapacá, resalta entre muchos otros por sus paisajes, su gente, pero sobre todo, por sus vestigios milenarios: los petroglifos, geoglifos y arte rupestre, que hacen calificar a esta zona como una de las más ricas de América del Sur, en lo que a valor patrimonial se refiere.
 
Cuando Paula decide dedicarse a la joyería étnica, tuvo que hacerlo acompañada de libros y revistas que publican temas identitarios, “tuvimos que informarnos, estudiar e investigar, teníamos que hacer comentarios fundamentados acerca de lo que hacíamos por lo que el desafío no fue menor. Existe muy poca documentación al respecto y la búsqueda de material fue ardua”, señala Paula.
Por suerte, cuando se instalaron en el pueblito artesanal de Baquedano, se le acercó el destacado historiador y también colaborador de revista Tell Magazine, Juan Vásquez Trigo, quien actualmente colabora con información relevante sobre los temas que Paula trata.
 
¿Cómo percibe el público la joyería étnica?
Se sorprende y comentan mucho rato. No significa que todo el mundo compre, pero todos los que se quedan en nuestro local terminan interesados no solo en la joya como objeto, sino también en la historia y las temáticas regionales.
 
¿Cómo ha ido perfeccionando la técnica étnica?
Por un lado, está la parte artística que mezcla algún símbolo representativo, geoglifo o petroglifo. Sin embargo, lo más importante ha sido conocer la historia, hacer una investigación y responder a la gente con argumentos apropiados sobre dónde se encuentra el geoglifo, qué especulan los científicos sobre su significado y otras miles de preguntas que nacen a raíz de un símbolo.
 
¿Qué técnicas trabaja?
Trabajo el martillado, lijado, soldadura y pulido con diversos materiales como cobre, acero, plata con enlazado de piedra y otros. También hemos incursionado con monedas y materiales reciclados.
 
¿Cree que existe una valoración del trabajo artesanal?
Me gustaría que hubiera espacios para transmitir los conocimientos, siento que cada día hay menos artesanos productores, y debemos desarrollar la creatividad. Trabajar en el arte no es una competencia; bajo mi mirada, corresponde transmitir lo que aprendemos para que otros puedan innovar. No pienso en que me van a copiar porque lo que yo pueda hacer es una base para que se mantenga la artesanía y se proyecte en el tiempo.
 
¿Con qué sueña?
Con tener una tienda que sea taller, como los atelier, pero en joyería. Me gustaría tener un lugar donde pudiera ir enseñando la orfebrería a otras personas y también vendiendo productos que puedan ser preparados en el minuto y con los gustos y requerimientos propios del cliente, con un cafecito de por medio. Lo interesante es que el diseño puede ser definido en conjunto con el cliente y así van naciendo nuevas ideas.
 
Joyería Étnica de Amadelita y Paula, está ubicada en Baquedano con La Torre, local no5, su Facebook es: joyeriaetnicaiqq.
 
“En un año aprendimos lo equivalente a tres años de estudios, aprendimos a diseñar, a calar, el proceso de soldadura y un montón de técnicas que ni siquiera estaban contempladas en el plan del taller”.

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