Pocos saben que la plaza ubicada a los pies del imponente edificio del Palacio de Tribunales de Concepción, en la intersección de las calles Tucapel con O’Higgins, lleva el nombre de René Schneider, militar penquista y ex comandante en jefe del Ejército de Chile. Clasificada arquitectónicamente como hito urbano-cultural, la plaza es el inicio de un recorrido que nos lleva hasta la Plaza Perú y a la Universidad de Concepción, por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, y que incluye múltiples alternativas gastronómicas y culturales.
Al frente de la Plaza René Schneider, por Tucapel, el edificio de la Corporación de la Vivienda (CORVI) alberga uno de los locales del restaurante peruano Fina Estampa, una opción más que interesante que asegura platos de primer nivel y atención de calidad.
Conocida simplemente como La Diagonal, la vía luce renovada con el paseo peatonal estilo rambla inaugurado en agosto pasado, cuya construcción forma parte del Eje Bicentenario y significó quitar una pista vehicular entre Tucapel y Orompello, rescatando un valioso espacio para los peatones penquistas y visitantes.
Las librerías Diagonal, Andrés Bello y Jota Libros, abiertas de lunes a sábado, conforman algunos de los espacios culturales de este recorrido. Las dos primeras están ubicadas en el Edificio Jurídico y la tercera, que se ha especializado en ediciones independientes, se puede encontrar casi llegando a la Plaza Perú.
Si seguimos caminando por la rambla hacia la Plaza Perú encontramos el tradicional Café Colombia, que abrió sus puertas en 1977 y atiende de lunes a sábado desde las 8.30 a las 22 horas. Es un clásico local del sector que cuenta con mesas en el exterior, muy valoradas, especialmente, por los clientes fumadores.
Al cruzar San Martín hacia la Universidad de Concepción, la Diagonal se convierte en una vía de doble calzada para los automóviles y avanzando cerca de dos cuadras aparecen los primeros negocios gastronómicos. Deli House es uno de los solicitados. Además de sus reconocidas empanadas y pizzas caseras, preparan un notable café servido en tazas Illy, uno de los mejores del sector. Abierto de lunes a domingo, hasta las 22 horas, es una recomendable alternativa para disfrutar en familia.
Otros cafés que vale la pena conocer son el Años Luz, que luce numerosas antigüedades, y el Café Diagonal, con cerca de diez años de permanencia en el barrio.
GASTRONOMÍA
Los inicios de la Plaza Perú y los edificios que la rodean datan de comienzos de los años cuarenta, como una alternativa de vivienda dispuesta por la Compañía Siderúrgica Huachipato para sus trabajadores. La arquitectura de la mayoría de las propiedades se ha mantenido intacta desde entonces y el sector ha pasado a convertirse en un atractivo punto de reunión para universitarios, habitantes del sector y turistas.
Actualmente, se pueden encontrar diversos restaurantes donde ofrecen comida griega, japonesa, thai, mexicana e italiana, entre otros. Pietra Santa, My Thai, Baruch, Fusión Urbana, Tijuana, Tokio Wok and Bol y Al Sur son algunos de los más frecuentados.
Uno de los locales emblemáticos es La Cocina, ubicada en Paicaví a poca distancia de la Plaza Perú. Establecido ahí desde 2004, cuando no había alternativas gastronómicas en el barrio, el restaurante es muy solicitado a la hora de almuerzo y ahora, con su horario extendido hasta la noche, también es una interesante opción para la bohemia. Su dueña, Sandra Yaksic, relata que al principio hubo muchas restricciones para autorizar el funcionamiento de este tipo de negocios en el sector. “Sin embargo, la cantidad de público comenzó a aumentar y el municipio se dio cuenta de que esto podía ser un importante polo gastronómico. Entonces se entregaron patentes de alcoholes y permisos para funcionar”, recuerda.
A su juicio, ha habido un cambio de mentalidad en la sociedad penquista a la hora de sentarse a comer o compartir un trago. “Antes, la gente privilegiaba la privacidad, pero ahora les da lo mismo almorzar en una mesa en la vereda y también se ven más mujeres saliendo”, asegura.
TESOROS
Uno de los mayores atractivos en la Plaza Perú ocurre los días sábado, con la instalación de la feria de anticuarios, quienes exhiben numerosas piezas de colección desde hace quince años. Teresa Carvajal es la presidenta de la agrupación de anticuarios y opina que se trata de uno de los principales puntos turísticos de la ciudad. “Somos cerca de treinta y nuestros productos son muy valorados por las personas que gustan del arte, la cultura o las antigüedades. Es un panorama en un lugar céntrico que atrae a gente de todas las edades, grupos sociales y distintas partes de la provincia. Se puede encontrar música, libros, muebles, artículos de cocina y un sinfín de cosas”, dice.
Delfín Grandón es uno los anticuarios con mayor experiencia. Trabaja en la restauración de muebles antiguos hace treinta años. “Traigo mis artículos, cada sábado, desde Chiguayante y los más solicitados son los comedores, los baúles, las vitrinas, los veladores y todo lo que esté relacionado con la onda retro. Si no tengo algo que me piden, lo busco y lo traigo a la semana siguiente. Esto ha permitido convertirme en alguien confiable para mis clientes”, cuenta.
Agrega que el gusto por las antigüedades lo adquirió desde su infancia, cuando vivía con su familia en una casa grande de Mulchén, donde había muchas cosas antiguas, “como los cajones donde se ponía antes el azúcar, por ejemplo”.
Grandón asegura haber reforzado el gusto por lo antiguo cuando vivió en Sepúlveda, un pequeño pueblo español, y luego en Estados Unidos, donde, según dice, tuvo la oportunidad de trabajar como chef privado del pianista Claudio Arrau, en Boston y Long Island. “Aprendí mucho con él, gracias a su refinado gusto”, indica.
Otro anticuario que puede hablar con propiedad es Roberto Serrano, quien hace catorce años expone y vende sus antigüedades en la feria. “La gente pregunta mucho por cuadros, platería, opalinas, artículos religiosos y de campo, como tinajas o vasijas para aceite. A mis manos llegan muchas cosas valiosas y otras que me cuesta venderlas, porque me encariño con ellas”, afirma.
Serrano cuenta que tuvo mucho trabajo luego del terremoto del 27-F. “Me tocó restaurar muchas cosas y la gente venía a buscarme acá a la feria o a mi casa en Chiguayante”, recuerda.
Ambos locatarios coinciden en que la feria de anticuarios se ha transformado en un paseo obligado para turistas y gente de la zona.
NUESTRO DATO
La Cocina Restobar Paicaví 246, Concepción
Teléfono 41- 2235668