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EDICIÓN | Enero 2014

La Serena: Vínculos gastronómicos y buen vestir

Hernán Cortés Olivares. Historiador y Académico De La Universidad De La Serena.
La Serena: Vínculos gastronómicos y buen vestir
La historia de la cultura, grosso modo, trata de explicar y comprender las vivencias o experiencias de nuestro devenir que, de una u otra manera, conforman nuestro carácter y fisonomía, es decir, el SER chileno o serenense. Estos rasgos identitarios, cotidianos e imperceptibles, los constituyen nuestros usos y costumbres expresados en el vestir, en el comer y, por supuesto, en el beber.
Connotados historiadores chilenos y extranjeros omiten la cotidianeidad socioeconómica de nuestra historia del siglo XVI, señalando que desde el punto de vista económico no teníamos
ninguna relevancia; o bien, refiriéndose al siglo XVII y recogiendo la visión de quienes llegaban de Europa, nos cubren con el velo de la pobreza y la incultura más extrema. Incluso hoy, algunos estudiosos opinan que en aquella época inicial, solo existía un oscurantismo regional.
 
Sin embargo, y a propósito de las fiestas de fin de año, la efervescencia del consumo por el consumo nos lleva a situaciones singulares pero propias de la naturaleza humana, que a pesar de siglos de civilidad se mantienen incólumes. Por ejemplo, ¿desde cuándo consumimos chocolate?, pues desde fines del siglo XVI. Los navíos: Nuestra Señora de Los Remedios, o la fragata El Santo Cristo de Burgos, entre muchos otros, desembarcaban, en la bahía de Coquimbo, cascarillas de cacao o chocolate cultivado o elaborado en Trujillo, al norte de Lima. Asimismo, desde la misma región norteña se traía el azúcar de Piura y la famosa chancaca de Paita, que nos acompañó hasta los últimos inviernos de la década de los sesenta, a través de los famosos emporios.
 
Unas de las transacciones más interesantes, desde nuestra región hacia el Virreinato del Perú, era la exportación de nueces, almendras, orejones, pasas, higos secos, guindas y “huesos de albaricoques”, (huesillos), además de los singulares coquitos de palma y la miel del palma. A cambio se nos enviaba cajetas de almendras confitadas, cajas con dulces fabricados en los conventos femeninos de Lima, botijas de miel, y jarabe de tamarindos. En cuanto a los artículos gastronómicos, lo más interesante son las remesas de quintales de arroz desde Trujillo, garbanzos pallares desde la región de Ica, tollos secos desde la costa norte del Perú, y para la sazón: sal de Huaura, pimienta, canela y clavo de olor vía Panamá y Guatemala.
 
Por nuestra parte, en este ámbito culinario, los comerciantes de La Serena enviaban miles de líos de charqui caprino, decenas de lenguas de ovinos, cajas con cientos de congrio seco, luche en panes, cochayuyo en atados y collares de mariscos ahumados. Asimismo, la agricultura de bajo riego, remitía miles de fanegas de trigo y de harina, lentejas, cebada para las caballerizas de los nobles de Lima y vino elaborado con uvas Italia y Moscatel, cepas fueron traídas por Almagro, Valdivia y Aguirre, vía las Islas Canarias.
 
Como una forma de obtener capital fresco para inyectarlo al comercio interregional y local, desde La Serena se enviarán negros y negritas esclavas, menores de veinte años, criollas o traídas directamente desde Buenos Aires, vía contrabando por San Juan y Mendoza, a través de los pasos cordilleranos de la región de Coquimbo, Choapa y Copiapó.
 
Durante cinco décadas del siglo XVI, la sociedad regional vivía en función de la guerra de Arauco y casi toda la producción regional iba hacia los mercados del sur, pero el desastre de Curalaba, en 1598, y la muerte del gobernador García Óñez de Loyola, obligará a la Corona a enviar cada año a Chile, más de doscientos mil ducados con cargo a la Real Hacienda del Virreynato del Perú. Esta medida de carácter militar significa la integración económico-social del incipiente mercado regional a la economía del mundo. Los comerciantes de Sevilla, Tierra Firme y Lima tienen la posibilidad de enviar los productos manufacturados en Flandes, Inglaterra, Francia, las Filipinas, China y la India, revolucionando el mundo de la moda y el buen vestir de los hombres y mujeres de La Serena y sus contornos.
 
 
 

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