Alejandro Cáceres (42) es un pintor talquino que estudió licenciatura en arte en la Universidad de Concepción. En esa ciudad desarrolló parte importante de su trabajo, hasta que, en 2001, decidió volver a su tierra natal, Talca, para desarrollar su talento.
Así, después de doce años en las tierras penquistas, se radicó en la capital maulina, debido a que sentía que había mucho que hacer, sobre todo en el ámbito cultural. Pero su objetivo principal, hasta el día de hoy, ha sido acercar su obra a la comunidad.
Alejandro dice que “la gran culpa” de haber tomado este camino “la tienen mis padres”, pues siempre le regalaban libros y así su sed de conocimiento crecía y crecía. En ellos conoció las historias de pintores como Van Gogh, Monet y Picasso; veía los dibujos y se entusiasmaba. Pero lo que marcó su inicio en la pintura fueron unas acuarelas que le regalaron, pues con ellas comenzó a pintar el mundo.
¿Cómo descubriste tu veta artística?
Cuando entré al colegio, como a los siete años, una profesora me invitó a participar en una Escuela de Difusión y Cultura Artística, que era totalmente diferente a lo que existe hoy (en Talca). Se trataba de un lugar para niños prodigio en las artes, con la finalidad de desarrollar la capacidad creativa. Pasábamos por dibujo, pintura, violín, teatro... Creo que por eso ahora soy bien disperso e integral en lo que hago, ya que me dedico a todo tipo de trabajos. Me acostumbré a experimentar con diferentes técnicas.
¿Cómo fue estudiar arte?
Primero entré a diseño gráfico. Pero como era bien disperso en lo creativo, no seguí. Después supe de la existencia de una Escuela de Arte en la Universidad de Concepción y decidí ingresar. Pero me di cuenta de que iba a estar muy limitado en la parte creativa, ya que teníamos un veinte por ciento de práctica y el resto era teórico, así que para el segundo año me cambié y me especialicé en grabado. Siempre me he considerado pintor y todo lo que he aprendido es para obtener una nueva técnica e integrarla a la pintura.
El REGRESO
Volvió a Talca en 2001, cuando solo existían las salas de exposición de La Casa del Arte y del Centro de Extensión de la Universidad de Talca, donde soñaba con realizar una exposición. Y así lo hizo. Pero se dio cuenta de que lo que él quería era mostrar su obra a todo el mundo, no a unos pocos. De esta manera, aquella misma exposición luego itineró por la feria talquina CREA; el Mercado Central y hasta algunas poblaciones y pubs. Pronto, Cáceres empezó a hacer clases como profesor de La Escuela de la Cultura.
Tus pinturas son un poco lúdicas...
Eso es para romper con la monotonía... Necesitaba que mi obra se tocara. Mi mamá no ve y me di cuenta de que ella quería conocerlas, así que eso derivó en esto, en incluir elementos en los cuadros. Si necesito un patito para una obra y tengo uno de hule, lo pego. Así juego con diferentes materialidades. Esto lo he explorado más aún con los niños, en los talleres, porque ellos me obligan a volver a la infancia. Para ellos cualquier cosa sirve para jugar, transforman las lecturas y mis obras son las sumas de elementos o técnicas.
Tu tema va con la recolección...
Por lo mismo recolecto cosas y a veces desarmo otras, para crear una nueva. Le doy vida a lo olvidado o a lo desechado. Hay obras que no se terminan, que siempre están en proceso, con otras materialidades y texturas.
HOY, PRESENTE
En sus inicios estuvo centrado en la pintura y en los grabados. En la actualidad, Alejandro no cuenta con una prensa, por lo que ha dejado de lado esta técnica del grabado, pero ha encontrado otros elementos y prácticas que ha ido incorporando en su trabajo, como el mundo del telar.
¿Hiciste un taller al respecto?
Sí. Quería aprender la técnica y llevarlo a mi obra.
El 2013 fue el año de la exploración en el arte textil, pero sin dejar de lado su pasión principal que es la pintura. El sueño es hacer murales con lana, y grandes obras de diez metros. Entre sus proyectos también está el hacer una obra de teatro y viajar. Añora recorrer las calles por las que caminaron Da Vinci o Van Gogh.
¿El futuro?
Quiero realizar una exposición fotográfica de un viaje que hice a la India. La idea es mostrar esa realidad con fotografías intervenidas, pintadas y trabajadas.