Romper con los espacios armados “para la foto” y hacerlos acogedores y personalizados es la propuesta de la decoradora autodidacta Ximena Ormeño. Puso tan bien su huella de buen gusto en los hogares, que hoy, después de once años con su taller de cortinas, se ha transformado en una reconocida asesora en decoración, ganadora de premios oficiales y no oficiales, como son clientes disfrutando a concho de la vida en sus espacios.
Por Monserrat Quezada L. /fotografías Sonja San Martín D.
Al entrar en una casa o departamento, aunque no nos demos cuenta, todos sentimos ese “no sé qué” que nos lleva a pensar en si el espacio al que llegamos es acogedor y hogareño, o frío y con poca vida. La diferencia entre uno y otro es algo inexplicable, una mezcla de colores, muebles, recuerdos e, incluso, olores que nos hacen sentirnos más o menos cómodos. Fue justamente esa palabra la que marcó la diferencia de los jurados del concurso de departamentos pilotos de la Feria Inmobiliaria 2011 y que hizo a Ximena Ormeño la acreedora del primer y tercer lugar del mismo. “Los evaluadores me dijeron que se sintieron a gusto, que querían quedarse sentados en los sillones conversando y viviendo en los departamentos que yo decoré. Incluso, una persona quería comprar el piloto con todo dentro”, nos cuenta orgullosa.
Ximena nació en Concepción. Estudió en el St. John’s School y se tituló como Licenciada en Inglés de la UdeC. “Siempre me ha encantado el tema de conocer y viajar, y sentí que a través del inglés podía llegar a cualquier país y especializarme en cualquier área. Además, creo que el paso por la universidad es importante, te encuentras con un mundo distinto, amplio, real”, explica. Sin embargo, confiesa que si en ese momento hubiese existido una carrera relacionada con la decoración como ahora, es posible que haya optado por eso.
Una vez egresada, “me eché una mochila al hombro y me fui casi un año a recorrer Europa. Ahí hice dos cursos, uno en un College en Londres y otro en la Universidad de Edimburgo, uno relacionado con comercio exterior y otro con historia del arte y sus distintas tendencias”. Ese fue su primer acercamiento con el área, aunque cuenta que siempre le interesó el tema de la combinación de colores y texturas, “me preocupaba de mi casa y todo lo que pudiera aportar en otros lados”.
Y así fue como, luego de casarse y tener cuatro hijos —Renata, Joaquín, Antonia y Loreto—, se dio la oportunidad de comenzar un negocio de cortinas con una socia que posteriormente se retiró para estudiar. “En ese momento, en plena crianza, era una gran opción para tener un horario flexible, sin tener que dar explicaciones”. Sí reconoce que tener un negocio y fijarse sus propias metas no es fácil, “pero preferí eso más que cumplir con un horario, aunque siempre estoy trabajando. Al final de cuentas, aunque hice clases y me encantó el contacto con los alumnos, esto me dio una alternativa que se ajustaba a mi vida, que tenía relación con lo que me gustaba y además me ha ido bien. Me siento agradecida”.
¿Eres totalmente autodidacta o has hecho algún curso?
Talleres y charlas solamente, de nuevas tendencias en su mayoría. Soy bastante autodidacta, pero me gusta estar aprendiendo constantemente. De todas maneras, siento que eso hace que mi mente, en cuanto a decoración, sea más auténtica, más real. No es una fórmula de qué colores o texturas juntar, sino de cómo se sienten esas cosas combinadas. Creo que eso es lo que valoran mis clientes. Así, soy una seguidora de tendencias pero jamás me olvido de lo tradicional.
XO
Cortinajes XO comenzó como un taller de cortinas y de forma natural se fue ampliando a decoración integral. Posteriormente se incorporó la línea de cortinas más moderna de la marca Luxaflex que incluye tecnología motorizada, telas con protección UV, entre otras características. Además, Ximena tiene su propio taller de cortinas, tapices, mantones y cojines con diseños creados por ella y pensados especialmente para cada persona. “Ninguno es igual al otro, por eso tenemos telas de varios tipos, para que no pase que la vecina tiene el composé (utilizar el mismo género en dos objetos distintos, como cortinas y cojines, por ejemplo) igual al tuyo”.
¿Cómo es el sistema de trabajo de la tienda?
Normalmente vienen los clientes y me cuentan su requerimiento: si quieren la decoración de la casa entera, nueva, o si es redecoración, o solo de un espacio, etc. Voy a terreno, tomo medidas, veo la luz y voy haciendo las sugerencias pertinentes, respetando siempre lo que a ellos haga sentir más cómodos. Uno puede sugerir, pero hay que tener siempre presente que se trata de su casa, su ambiente. Puedo dejar un lugar precioso, pero si no le resulta cómodo, no vale la pena. No es fácil, hay trabajos en que cuesta una enormidad llegar a conjugar todas las cosas.
¿Cómo es el tema de los proveedores?
Nosotros somos distribuidores de la marca Luxaflex. Además, tengo proveedores que he ido seleccionando para traer cosas distintas, tanto en artículos de decoración como en telas y tapices. Estoy tratando siempre de traer dentro de lo que puede ser novedoso y en pequeñas cantidades.
¿Hay alguna asesoría que recuerdes en particular?
Hice una casa en Idahue y luego de un tiempo, por un tema de trabajo, la familia que vivía ahí se trasladó a Santiago. Estaban tan conformes con mi trabajo que me llamaron desde allá para que fuera a decorar su nueva casa. Era de espacios muy grandes, en el sector de Chicureo, por lo que fue un desafío. Pero los más chiquititos igual lo son. Otro proyecto que estamos haciendo es el cambio de cortinas y tapices de algunos salones del Club Concepción. Todo es un reto. Lo más fantástico es cuando me llaman y me dicen que quedó bonito. Es algo que haces con tanto cariño que cuando hay feedback positivo, es un agrado. Además, lo que hago es algo que influye en el diario vivir.
¿Cómo le ha ido a la tienda en estos once años?
Afortunadamente, siempre ha ido hacia adelante. A pesar de las crisis, terremotos y todo, siempre hemos ido avanzando, incorporando nuevas cosas. Ahora voy a incorporar una línea juvenil y de bebé, con telas distintas que no se ven acá, y vamos a ambientar un nuevo espacio en el local para esto. Yo creo que Concepción se merece tener negocios entretenidos, no solamente las grandes tiendas que traen todo uniformado. Ahora hay un vuelco, la gente está tratando de volver a lo más original, y de mejor calidad.
ATREVERSE
Al consultarle a Ximena por cómo ve ella el tema de la decoración en nuestra ciudad, siente que por fin algo está cambiando, que ahora vamos en la dirección correcta.
¿Cómo ves el estilo de los penquistas en la decoración de sus espacios?
Creo que la gente se está atreviendo un poco más. Creo que las nuevas generaciones invierten mucho más que las antiguas en esto y les gusta tener la casa con todo a su pinta, no ocupando sólo lo que te regalan como se usaba antes. Invierten en eso. Y si pueden darse el gusto de motorizar las cortinas, lo hacen. Además, están valorando el diseño, buscan algo que sea especial, lámparas distintas o de diseño.
¿Cuáles son las nuevas tendencias que vislumbras?
Vienen las fibras naturales, los colores fuertes, los colores pasteles, las texturas, lo moderno, lo de diseño, lo étnico. El valor de los materiales nobles. Lo cierto es que nunca se han ido ciento por ciento, y eso es lo entretenido; poder mezclar la fuerza de los colores llamativos con colores tierra o neutros. Además, combinaciones de “lo pesado con algo más liviano”, como una alfombra simple, o una línea de muebles simple, pero con un sofá con una tela cotota. Finalmente, yo creo que hay algo que nunca va a pasar de moda: la calidad de las cosas.
¿Algún tip de decoración que quieras compartir?
Una recomendación es que se hagan asesorar (risas). Si uno tiene un dolor de muelas va al dentista, si tienes problemas para elegir los elementos que estarán en tu casa, también debes buscar un experto. Lo que pasa es que siento que esto es algo que involucra tu casa, donde vives cada día, donde compartes con tu familia y amigos, entonces debe ser un lugar prioritario.
“Uno puede sugerir, pero hay que tener siempre presente que se trata de su casa, su ambiente. Puedo dejar un lugar precioso, pero si no le resulta cómodo, no vale la pena. No es fácil, hay trabajos en que cuesta una enormidad llegar a conjugar todas las cosas”.