Franco nos ayuda a colocarnos los elementos más pesados, y con un paso largo, nos tiramos al agua. Una vez en el mar, descendemos lentamente hasta cinco metros de profundidad, para luego desplazarnos bajo los pilares del Muelle Barón hasta los ocho metros máximo, dando cumplimiento a la actual reglamentación de buceo guiado (A41/010) de la Armada de Chile. Después de familiarizarnos con la experiencia nos van mostrando las diversas especies que se encuentran en el sector: nudibranquios, estrellas, rollizos, vilagay y los infaltables y fotogénicos trombollitos que habitan en los picorocos que recubren los colonizados pilares del muelle.
Algunas horas más tarde, ya en la superficie, Mery acota: “las aguas de la Bahía de Valparaíso son un manto que cubre parte de la historia que ha quedado sumergida y olvidada por su gente. Es ahí, en el fondo del mar porteño, donde se encuentran los restos de las embarcaciones que navegaron por la bahía, donde hay cerca de quinientos naufragios registrados, repartidos en distintas zonas y a diferentes profundidades.
Algunos de ellos están desde los doce metros de profundidad, por lo tanto, son factibles de visitar a través del buceo deportivo”. Es el caso de El Falucho, en la Playa San Mateo, ideal para aquellos que recién se inician en la exploración de naufragios, ya que se encuentra dentro de la bahía protegido del viento, de marejadas y está a poca profundidad. O Las Locitas, que es un naufragio del cual no es posible apreciar restos estructurales de la nave, pero aquellos que sepan observar, aún pueden avistar pedazos de loza esparcidos entre la arena y las múltiples especies de peces que han encontrado refugio entre los retorcidos y fusionados fierros en las accidentadas rocas del lugar. Un patrimonio histórico sumergido, que todos podemos conocer y admirar sin intervenir ni extraer sus restos, protegidos por la ley de monumentos nacionales.
Sobre el Caupolicán, la experta nos cuenta que es un remolcador de la Armada hundido en 1985, en medio de un fuerte temporal, donde murieron dos tripulantes. Sobre la cubierta se conserva la torre con las dependencias de habitabilidad y una cámara más pequeña que alberga el puente de gobierno de la nave en el segundo piso. Es un atractivo arrecife artificial y morada de una gran diversidad y densidad de especies marinas, deleite de fotógrafos submarinos.
MOSAICO DE ESPONJAS EN LOS MOLLES
En la provincia de Petorca está Los Molles, con numerosos puntos de buceo. Mitzi se explaya más sobre este destino; “en esta localidad se observa un paisaje submarino único, en el que destaca la presencia masiva de múltiples especies de esponjas marinas que cubren ampliamente el sustrato rocoso, formando verdaderos mosaicos”. Otro atractivo es El Puquén, una formación rocosa donde las olas chocan en una especie de cueva, generando alta presión que arroja un chorro de agua a unos treinta metros sobre el nivel del mar, con un fuerte estruendo. Algunos puntos de buceo en Los Molles son Los Reyes, con un pequeño cañón submarino con paredes rocosas de hasta quince metros. El Bosque de Huiros, con rocas y bolones colonizados por grandes algas y La Lobera, donde es factible bucear con lobos marinos.
A esta altura del paseo educativo, se nos abre el apetito, así que hacemos un alto en el Restaurant Club House, también ubicado en el Muelle Barón. Su dueño, Mario Campos, nos recibe sonriente y nos invita a probar exquisitas recetas de su carta. De entrada, un pisco sour “el mejor del puerto”, como él afirma, acompañando empanaditas de ostión queso, verduras queso, machas y queso. Probamos el ceviche y la tabla de quesos, que también incluye productos del mar. Don Mario no olvida comentar que ya están listos para esperar a los visitantes que deseen ver acá, en primera fila, el Año Nuevo en el Mar.
PARAÍSO ACUÁTICO EN ISLA DE PASCUA
En Rapa Nui (Isla de Pascua) el turismo submarino es un atractivo de altísimo nivel y uno de los mejores destinos de buceo a nivel mundial, dadas las condiciones del mar como las temperaturas de sus aguas. La visibilidad bordea los cincuenta metros y la biodiversidad es impresionante: corales, una amplia variedad de peces, tortugas marinas, etc. Acá, algunos de los puntos de buceo son La Gran Muralla, donde hay un magnífico coral gigante posicionado sobre un fondo de arena, que mide seis metros por cinco metros. El Moai sumergido, frente a la Caleta de Hanga Roa. Entre los arrecifes hay un moai de concreto que descansa en las profundidades, a veinticinco metros.
En el Jardín Protegido, a quince metros, existe una singular formación rocosa denominada Manavai, cubierta de hermosos corales y entre estos, hay coloridos peces. También se pueden observar tortugas. Otro punto interesante para bucear es El Gran Cañón, pues en el recorrido hay algunas zonas oscuras donde se refugian cardúmenes de peces de hábitos nocturnos. Otras especies que se encuentran en las aguas de esta paradisíaca isla son: pez mariposa, trompeta, látigo, ballesta, globo, mariposa gris, pez cabra y pez erizo entre miles más.
ACUARIO NATURAL EN JUAN FERNÁNDEZ
“Juan Fernández es el destino de buceo recreativo más espectacular del país en términos de potencial biológico y estado de conservación. En esta localidad, la actividad extractiva (cazadores submarinos o buzos mariscadores) prácticamente no se ha desarrollado y la pesca se realiza con criterios que aseguran la sustentabilidad de las especies”, afirma Mitzi Acevedo. La experta agrega: “a esto se suma la existencia de una gran cantidad de especies de algas e invertebrados endémicos y un conjunto de especies con afinidades biogeográficas con áreas tan remotas como Nueva Zelanda y la Polinesia”.
En esta zona es posible observar una gran abundancia y diversidad de peces ya en los primeros treinta metros de profundidad. Las aguas del archipiélago ofrecen la experiencia de bucear en un acuario de dimensiones gigantescas, con cardúmenes de cientos de peces y especies que se acercan sin temor al buzo. Algunos sectores de buceo son Punta Lobería, dentro de la Bahía Cumberland; a los veinte metros de profundidad sorprende la gran cantidad de lenguados, cardúmenes de vidriolas de hasta casi dos metros de largo y lobos marinos de dos pelos. En Punta San Carlos es notable la colección de especies diferentes, que resume gran parte de la flora y fauna submarina del archipiélago. Por ejemplo, anguilas morenas, la langosta de Juan Fernández e, incluso, coral negro. En el fondo hay lenguados y pulpos que no temen la presencia del buzo.
Finaliza este Recorriendo bajo el agua, que insta a conocer Chile y en particular esta región con otro aliciente. Un desafío que se abre también para nosotros, poseedores —gracias a Valposub— de nuestra primera bitácora de buceo o pasaporte donde se registra y timbra cada lugar en el país o en el mundo donde, sin duda, nos aventuraremos a bucear.
NUESTRO DATO:
VALPOSUB
Centro de Investigación Submarina - F: 089292273 – 089292277
Martes a Domingo de 09:30 a 20:30 hrs.
CARRERA DE ECOTURISMO
RESTAURANT CLUB HOUSE