Desde que estaba en el colegio, la directora y documentalista Claudia Bernet Valle (27), soñaba con dirigir videoclips, ya que le llamaba la atención todo lo que había tras pantalla, cómo se editaba y el proceso creativo que requería. Por eso, desde octavo básico, ya grababa en sus VHS los videos de MTV y jugaba a editar, imaginándose que algún día serían obra suya. Si bien pensó en estudiar arquitectura, por lo que implica crear y trabajar en equipo, se decidió por la carrera de comunicación audiovisual en el DUOC de Viña del Mar. Es así que esta joven de Quilpué, de a poco, empezó a indagar y a encantarse con el tema; encontrando una gran atracción por el sonido, las cámaras y la dirección.
Su primer gran trabajo fue Praxis (2007), un cortometraje de 16mm que nació como su proyecto de título y resultó ser todo un éxito, sorprendiendo no solo a sus profesores, sino que logró llegar a más de cincuenta festivales en Chile y el extranjero (Bélgica, España, Argentina, Perú, entre otros.). En él, Claudia realizó el guión, la dirección y la post-producción, junto a un grupo de compañeros y su actual pareja, Nicolás Fuentes, con quién desde entonces ha realizado múltiples proyectos como el cortometraje Viejo Mario y el documental Al final del viaje, ambos realizados en el Valle del Aconcagua.
Gracias a Praxis, además, recibió el primer lugar en el Festival de Cine de Concón y en el Festival de Cine de Lebu (2009), en la categoría de corto regional, mención más importante que compitió con obras de todo Chile, y con la cual se ganó una beca en Buenos Aires para estudiar un diplomado en Documental de Creación en la Escuela de Cine Documental Observatorio. Además, Praxis, fue parte de una muestra de AIEP, donde el jurado (entre ellos Silvio Caiozzi) lo escogió como mejor corto experimental y premio del público.
¿De qué se trata Praxis?
Algo que siempre me provocó interés es la fobia social y empecé a investigar sobre esta patología, que se une mucho a la esquizofrenia, el ser obsesivo compulsivo. El protagonista es un hombre que practica una vida fuera del sistema y se crea su propio mundo acompañado por una mujer árbol. Es un hombre con una paciencia infinita para ornamentar su espacio, que sin necesariamente ser un vagabundo, ha juntado por años elementos reciclables para formar su hogar.
Originalmente, la beca que ganaste era en España…
Sí, estaba muy emocionada, porque mi mamá vive en Barcelona, y a pesar de que el premio era en Sevilla, se armó familiarmente una tremenda ilusión y cuando empecé a hacer los trámites para la visa y llamé a la universidad…
¡Paf! se derrumbó el sueño.
¿Qué pasó?
Justo en pleno boom de la crisis en España, la universidad había tenido problemas económicos, entonces, como es pública, no recibió los fondos para impartir el magíster en documental que me había ganado. De ahí me empecé a contactar con el festival y aunque estaba muy frustrada, mis amigos me motivaron a seguir luchando y así, el 2012, pude irme a Buenos Aires a la Escuela de Cine Documental Observatorio.
¿Cómo te enriqueció estudiar afuera?
Muchísimo, es una escuela ciento por ciento orientada a la enseñanza del documental, donde aprendí mucha teoría que nunca había tenido la oportunidad de absorber. Eso lo agradezco del alma. Haber estudiado documental me dio la seguridad de que se puede ser independiente.
VIEJO MARIO
El 2011, Claudia estuvo a cargo de la dirección de un proyecto de ficción y ganador del Fondo de Fomento Audiovisual, llamado Viejo Mario, un cortometraje en súper 16mm que tuvo como escenario el Valle del Aconcagua y que, además, la llevó a vivir e investigar en ese
lugar por un larga temporada. “Viejo Mario gatilló el contacto con los adultos mayores, partió el interés de los conflictos que tiene la gente cuando va terminando su vida. Es una historia que refleja ese momento exacto para reflexionar sobre todo lo que uno ha hecho o de lo que no alcanzó a hacer”, nos cuenta.
“Al saber que ganamos tuve que volver, no tenía casa y pensé que si el proyecto era en el Aconcagua, lo más lógico era ir a vivir allá, por eso me fui a Rinconada... para observar de cerca”.
¿Cómo fue esa investigación?
El trabajo de observación etnográfica es fundamental para estar en contacto con el lugar que uno va a documentar. No sirve si uno viaja todos los días. La conexión es mucho más importante si uno está radicado.
En este proyecto participó mucho la comunidad...
Sí, antes del rodaje siempre iba a visitar a unos viejitos de un centro de adulto mayor, donde les daban almuerzo y se juntaban todas las tardes a conversar. Yo iba a hablar con ellos, y con el tiempo ya éramos amigos. Su participación ayudó muchísimo a que todo fuera más natural.
AL FINAL DEL VIAJE
El segundo gran proyecto del Aconcagua fue Al final del viaje (2012), documental que nace por el deseo de seguir indagando y rescatando el valioso patrimonio humano, ya que cuenta la labor de los últimos ancianos artesanos de la zona, cuyos hijos o nietos no seguirán su labor. Esta vez, el trabajo lo hizo asociada con Audiovisual Chile (
www.audiovisualchile.cl), productora donde trabaja con su pareja y el primo de él, Rodrigo Fuentes.
¿Cómo surge la idea?
Después de hacer Viejo Mario yo no quería volver a Viña. Sentía que había tanta riqueza en esos lugares para difundir. Además, uno de mis mejores amigos viejitos era don Mario (coincidentemente el mismo nombre del protagonista del corto anterior), quien nos prestó su casa para locaciones. Descubrimos que este personaje era un multi-artesano: hilandero en cáñamo, hacía chicha, era zapatero... entonces, nos dimos cuenta de que queríamos hacer algo con artesanía, con los oficios que estuvieran en peligro de extinción.
¿Qué oficios destacarías?
La hilandería en cáñamo, porque ya no existe, una fibra que era considerada como la de mejor calidad; el mimbre, la curahuilla, las totoras. Fue muy sorprendente ver cómo las cortaban, el sacrificio que era ir a meterse a los esteros. La talabartería parte de las tradiciones más importantes del valle; con todo lo que es rienda, cinturones o monturas.
¿Te consideras una documentalista del Aconcagua?
Sí, me gusta. Realmente me interesa vivir en la Región de Valparaíso, ese es el territorio que quiero abarcar profesional y documentalmente. Hay muchos lugares que explorar y cada vez conozco más y más. Creo que tengo una responsabilidad social de aportar y retratar la realidad.
¿En Chile es muy complejo hacer documentales?
Si bien es difícil, todo está en tus ganas, porque en Chile no hay una industria, no hay un mercado, pues recién se está formando. Creo que mientras uno pueda conseguir los recursos es posible. Lo bueno del documental es que con las cámaras digitales, tampoco se requiere de un gran equipo. Nosotros fuimos tres personas en rodaje y resultó muy bien.
CÁMARA EN MANO
Este año, Claudia se ha dedicado a la cámara y a co-dirigir, pero ya tiene muchos proyectos en mente que involucran a su querido Aconcagua y que muy pronto espera desarrollar. Por cosas del destino, comenzó a trabajar con la Compañía de Teatro Imaginario, donde Marco Zambrano, el protagonista de Praxis, es el director. Con ellos realizó una itinerancia por la Región de Valparaíso con la obra infantil Pueblo de Colores, registrando en un documental la dificultad de llevar teatro a regiones y en lugares que no suelen recibir cultura.
Hoy se encuentra colaborando en investigación y como asistente de dirección en Trompo Rojo con dos series de micro documentales. La primera relacionada con el patrimonio de la Región de Valparaíso; y la segunda sobre casos exitosos de jóvenes que viven en situación vulnerable, pero que no han caído en las drogas y el alcohol, buscando actividades recreativas para abstraerse.
Pronto comienzas a trabajar en el documental
Cantores y Poetas del Valle de Putaendo...
Sí, como asistente de dirección. Documen- taremos a cuatro cultores de la zona, por la trayectoria y tradiciones que mantienen. Dos poetas y dos cantores a lo humano y a lo divino, que son también payadores (uno de ellos perteneciente a una agrupación de baile religioso chino).
¿Qué más viene?
Esperamos pronto, con Audiovisual Chile, concretar una serie llamada Senderos. Cuando estuve por Santa María conocimos a Roberto Mercado, que es un conocedor de la zona. Él tiene un programa de radio y hace muchos años sube al cerro y se graba, muy caseramente, haciendo un vivencial en la naturaleza. Producimos un teaser en Palmas de Ocoa y ya estamos en conversaciones para pasarlo por televisión, con un producto audiovisual mucho más acabado y para aportar con contenido. Por eso queremos orientarlo a las rutas de comercio precolombinas.