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EDICIÓN | Enero 2014

2014 y el Caballo de Madera

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.d. Profesor en la Universidad De Chile Director China & India Intelligence Reports
2014 y el Caballo de Madera

En China, por estos días se celebra la llegada del año del caballo de madera. Según la tradición y el simbolismo mágico chino, el caballo es “pensativo, analítico y de reacción rápida”.

Siguiendo las enseñanzas chinas, según sea como se den las circunstancias y como uno mismo las pueda acomodar, este sería un año para desplegar todos los talentos, enfrentar desafíos con toda energía y por motivo alguno paralizarse o quedar a la espera que se den mejores condiciones. Es tiempo de acción, de compromiso con la propia causa; como un caballo de lustroso pelaje que sale a lucirse en una parada, es época de ir al encuentro del destino y brillar en la acción.
 
El zodiaco chino tiene doce signos, simbolizados con doce animales. Por otra parte, en el pensamiento tradicional chino, se supone que la materia está constituida por cinco elementos: madera, agua, fuego, tierra y aire. Luego, hay doce por cinco combinaciones posibles; así, de esa manera, cada signo/elemento solo se repite cada sesenta años. Considerando que la expectativa de vida hace un par de milenios era menos de sesenta primaveras, cada generación estaba patrocinada por un signo/elemento. Solo había una generación del caballo de madera, cosa que no ocurre hoy en que perfectamente puede haber niños nacidos bajo un signo/elemento específico y convivir con ancianos de idéntico emblema zodiacal. Esto es bastante perturbador para los chinos, que en lo profundo de la siquis perciben que algo no anda bien. Saque sus conclusiones y aplíquelo a los serios problemas con la edad de retiro, sistemas previsionales y otras cosas concretas, de la no tan sabia sociedad china.
 
Este año 2014 será el año del caballo de madera; tal como ya lo había sido en 1954 y también lo será en 2074. Por eso, habrá muchos chinos revisando archivos y escrutando cuidadosamente qué pasó en el año 1954 porque suponen que algo de eso se volverá a repetir en el 2014. Y usted como es astuto y lee esta columna, entonces si tiene que emprender un negocio en China, pues haga lo mismo. Evite lo malo de 1954, hágase un traje con la moda de ese año; vaya al aeropuerto a recibir a un grupo de chinos en un Bel Air del cincuenta y cuatro, bien restaurado por cierto, y sugiérale a los poco creativos tipos de la Tevé que ahora hagan una serie sobre los cincuenta, edítela adecuadamente subtitulada, y véndala en China.
 
Una revisión rápida, digamos, al galope, de hechos importantes del cincuenta y cuatro nos haría recordar que Mao Zedong asumió la presidencia de China ese año; Londres volvió a reabrir su mercado de valores que había estado cerrado desde 1939. Vietnam logró su independencia. Alemania ganó el Mundial de Fútbol que se celebró en Suiza. En Egipto asumió el gobierno el importantísimo líder árabe Abdel Nasser; y en Haití François Duvalier se autoproclamó presidente vitalicio. Este año, si no ganan los alemanes en Brasil, de seguro meterán muchos goles económicos a los otros europeos. Egipto y esa zona están siempre en el ojo del huracán; así es que nada nuevo hay ahí para predecir. Por otra parte, Haití es sumamente importante para nosotros. ¡Bien! punto bueno para Chile. Y si usted toma más de un café al día, quizás uno de esos venga de Vietnam, principal productor de café del mundo. Podemos decir entonces que Vietnam estará en la boca de todos. Ah, y Yin Ping, el presidente de China, dará que hablar este año. Lo digo responsablemente. Lea cada mañana el Beijing News y recordará mis palabras.
 
Pero no son esos los signos que a mí me preocupan porque no creo en las pseudo-profecías. Aunque sí me quita el sueño otros portentos más reales, que de todas maneras se simbolizan muy bien con un caballo de madera. Y a pesar de que me dedico a los estudios orientales, antes que nada soy un occidental; por eso, el primer caballo de madera que se me viene a la cabeza es el Caballo de Troya. Fue ese un enorme camafeo, hecho con restos de navíos que ya no servían. Se escondieron dentro del caballo en su panza falsa, una selección de los mejores guerreros Aqueos. Y aguardaron con cruel paciencia y contenida furia que los troyanos, cansados de celebrar y embriagarse de victoria, se fuesen a dormir. Entonces, abriendo el portalón, se deslizaron furtivos y veloces, abrieron las puertas de esa ciudad y dejaron entrar al ejército griego. Troya fue arrasada, diezmada, quemada y solo quedaron de esa bella Ilión sus ruinas humeantes. ¿Acaso no ve usted el caballo de madera en el horizonte?
 

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