Para muchos que hemos viajado desde regiones a Santiago, y nos hemos tenido que desplazar por el sector de la Estación Central, nos llama la atención un edificio muy especial. Su techo
es un cono truncado, es decir, el cono no termina en punta, sino que está cortado por un plano inclinado en su parte superior. Ese edificio contiene el planetario más importante de Chile, con una tecnología alemana que fue renovada hace dos meses.
Los planetarios existentes en el mundo son lugares en donde se puede proyectar, sobre un techo esférico, todos los fenómenos astronómicos, sin importar su fecha. Es decir, podemos ver cuál era el cielo estrellado, por ejemplo, cuando cada uno de nosotros nació.
Y para hacerlo más especial, se puede representar el cielo existente o cuando nació Jesús.
Los planetarios hacen posible “ver las estrellas” en cualquier horario del día. Se pueden simular eclipses de sol y de luna. Ver cometas, satélites o aerolitos quemándose en la atmósfera. Cualquier fenómeno astronómico es posible reproducirlo dentro de este edificio tecnológico.
Lo maravilloso de este aparato mecánico, llamado planetario, son sus potentes luces que nacen desde el interior de dos enormes esferas que proyectan las constelaciones de cada hemisferio celeste. La computación y los programas con historias estelares, se van adecuando a los diferentes niveles de conocimiento que tienen sus visitantes, durante las jornadas semanales, que son guiadas por competentes monitores, quienes están al tanto de todos los eventos astronómicos del año.
Muchas veces estas charlas astronómicas son complementadas con la observación y el uso de telescopios muy potentes, en los patios del planetario. Telescopios solares son usados para ver la superficie del sol y sus llamativas manchas solares, las que, en esos años, están en su máximo solar, además de las enormes protuberancias que emergen hacia el espacio.
La gran cantidad de pinturas, gráficos y fotografías del cosmos, hacen que la visita sea muy llamativa, ya que, para cada tema, hay material científico disponible. Existe una oficina de material didáctico, en donde los visitantes pueden comprar variados recuerdos e implementos para las clases en los colegios.
Este planetario de la Universidad de Santiago, que queda en la salida norte del Metro Estación Central, no solamente se dedica al ámbito astronómico, ya que, en muchas ocasiones, se realizan conciertos en vivo de obras clásicas, cuya música se une a las imágenes del universo, proyectadas por el planetario Zeiss.
Yo he quedado gratamente maravillado con las diferentes historias y capítulos que, semana a semana, los guías astronómicos de dicho centro, entregan al variado público; que va desde los pequeños párvulos, hasta los alumnos universitarios de todo Chile. Siempre es bueno consultar, vía internet o telefónica, los días en que está abierto al público, especialmente en estos meses de verano. Es una bonita experiencia, para niños y adultos, aún más ahora que está totalmente renovado su sistema de proyección de imágenes y de sonido.