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EDICIÓN | Enero 2014

Villa Baviera

Por Rodrigo Barañao / rbaranaog@gmail.com
Villa Baviera

Amigos, este mes tuve la suerte de hacer un viaje gastronómico por el sur de Chile y me tocó comenzar por Parral a la cordillera, en un lugar con bastante polémica, hace un par de años, por abusos y torturas. Nada menos que Villa Baviera, un sitio realmente para disfrutar, ya que cada rincón cuenta su historia propia. Mi guía fue Anna Schnellenkamp quien nació y vivió en la Villa Baviera como una prisionera más.

Luego que se abriera a público, en 2007, Anna Schnellenkamp pudo estudiar gastronomía en Concepción y convertirse en la gerente del hotel restaurante de Villa Baviera. Un hotel con
veintidós habitaciones para ir en familia o en pareja a descansar de verdad. Hoy en día, aparte de la historia del lugar, se ha convertido en un espacio ciento por ciento turístico, ya que Anna, junto a su hermano y chilenos, comenzaron a darle una connotación distinta.
 
Por ejemplo, pueden recorrer el invernadero con todo tipo de lechugas, albahacas de colores, tomates y más; y es el propio chef quien va cada mañana a cosechar sus propias verduras
a esta huerta soñada por muchos cocineros. La idea del lugar es ser autosustentable y así son muy pocas las cosas que se deben comprar, ya que las distancias son largas.
 
Nos sentamos a la mesa a hacer degustación de los platos. Partimos con una tabla de embutidos de elaboración propia; seguimos con un jugo de manzana natural y sin azúcar (solamente la que trae
el fruto), digno de probar porque la cosecha de la manzana verde se hace en marzo, luego se cocina, se filtra y se congela en bloques grandes, por último se descongela... y tomas esta maravilla de jugo que ofrecen todo el año. Además, comimos un pernil muy tierno con el clásico repollo morado que hay que probar cuando visiten este lugar.
 
Les recuerdo que la Villa Baviera está abierta todo el año a público, ya que la gente la confunde con el restaurante, que está en Cabreros a la entrada de Quillón camino a Concepción. Si bien son los mismos dueños, acá está la verdadera historia. Luego siguen por un camino de tierra y se van recorriendo hasta llegar al valle Las Trancas, a los pies de las termas de Chillán. Un lugar ideal para ir todo el año, con muchos restaurantes y cabañas de lujo, con piscina y pronto un tremendo quincho, propiedad de mi amigo Francisco Peñafiel (las cabañas se llaman Alihue).
 
Luego tenemos la gran cantidad de actividades que se pueden realizar en los centros de esquí, y en verano hay deportes como descenso en bicicletas, canopy, entre muchos otros. La verdad es que hay mucho por recorrer por este bonito valle de Itihue, como se le conoce, rodeado de dos ríos de cordillera a mar. Más tarde visiten San Fabián de Alico, donde tuve la suerte de bajar por los rápidos del río, una gran experiencia... y por supuesto el verdadero cordero al palo preparado por David Vivero, un amigo y gran gestor en la promoción del valle de Itihue como un destino imperdible. Ahora que parte el verano, los que van a Pucón tienen que hacer esta parada y dedicarle un día, como mínimo, a este maravilloso sitio. Además de tener la suerte de recorrer nuestro verdadero campo chileno con todas sus tradiciones y comidas típicas.
 

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