La exigencia básica de una sitcom es que arranque al menos sonrisas, ojalá risotadas. Con esta serie, una de las apuestas de la última temporada de producciones estadounidenses, la meta no se cumple porque Mom resulta una historia bastante densa, donde su creador, Chuck Lorre, el Midas de la pantalla chica tras The Big Bang Theory y Two and a Half Man, estira hasta el límite la idea de hacer humor a partir de personajes más bien perdedores y en contextos complicados.
Lorre, acompañado de los creativos Eddie Gorodestsky y Gemma Baker, estruja nuevamente varios tópicos y caracteres que le han distinguido desde los noventa en series suyas como Dharma & Greg y Cybill. Christy (Anne Faris) es madre y está tratando de salir del consumo excesivo de alcohol y drogas. Igual que Penny de The Big Bang Theory, trabaja como mesera, es rubia y guapa, pero no se saca particular partido. Lidia con una hija adolescente recién embarazada, repitiendo la tradición familiar de maternidad a los dieciséis, y con una madre más bien reventada (Bonnie, encarnada por Allison Janney), también en constante batalla contra adicciones etílicas y químicas. Christy tiene además un hijo pequeño con otro padre (el actor Matt L. Jones, Badger en Breaking bad), que es un looser certificado.
El tema no es el alcohol y los narcóticos, no cabe un reparo moral en la elección de esos asuntos. Gran parte del encanto, por ejemplo, del personaje de Charlie Sheen en Two and a Half Man, radicaba en la manera de sobrellevar su gusto por el carrete. Pero hay una carga de fatalidad y mal humor en Christy que hace difícil encariñarse con ella. No genera empatía su expresión de colaps