Después de más de dos décadas de experiencia en el rubro hotelero y de haberse desempeñado en altos cargos en distintas ciudades de Chile, hoy Patricia es una de las pocas mujeres que ostenta el cargo de gerente en una de las industrias de servicio más importantes de nuestra zona. Desde ese puesto, se ha convertido en protagonista del desarrollo de Calama, ciudad de la que se ha ido enamorando y a la Cque agradece la oportunidad de disfrutar en familia.
por Claudia Zazzali C. / fotografía Wilfredo Titichoca M.
Comenzó su carrera profesional en Santiago y desde el primer año, formó parte de grandes proyectos hoteleros. Vivió cuatro años en Inglaterra, donde apren- dió la excelencia en el servicio y, casi sin pensarlo, aterrizó en nuestro norte, donde asumió la gerencia del Park Hotel Calama.
Junto con el cargo, Patricia Oteiza adquirió una responsabilidad con la ciudad que la recibió y ha formado parte de agrupaciones de desarrollo comunal, cuyo objetivo es dar a Calama el lugar que se merece en el desarrollo nacional.
¿Cómo llegó a ser gerente de Park Hotel?
En realidad fue uno de esos momentos en la vida en que todo fluye. Había vuelto a trabajar con mi actual empleador y me sugirió tomar este desafío, lo conversamos en familia y tomamos la decisión en conjunto. Esto fue hace nueve años, miro hacia atrás y la verdad, si tuviera que decidir nuevamente aceptar el cargo, no lo dudaría.
¿Cómo es ser mujer gerente en un mundo tan masculino como el de Calama?
Contrario a lo que se puede creer, no he tenido mayores inconvenientes en ese ámbito. Desde que llegué a Calama me he sentido acogida en todos los espacios en los que participo, por lo que no he notado mayores diferencias.
¿Se complica el trabajo por estar en una ciudad minera?
Cada ciudad tiene sus propios desafíos y Calama no es la excepción. Dentro de este contexto la minería es una gran oportunidad para el desarrollo de las industrias que son parte de su encadenamiento productivo, como la hotelería que es mi campo. Esta es un área servicios que permite dar soporte a esa industria por la vía de la diversificación y la calidad, por lo que, más que una complicación, vivir en una ciudad minera es una gran oportunidad para el que esté dispuesto a aprovecharla.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de tener un cargo de influencia?
Creo, sinceramente, que más que pensar en términos de ventajas y desventajas se puede visualizar desde la perspectiva de los desafíos del crecimiento profesional y del desarrollo del propio negocio. Prefiero pensar en cómo somos capaces las personas que ocupamos este tipo de cargos de enfrentar los desafíos, cómo miramos el futuro desde una mirada estratégica, que va más allá de la operación diaria. Sin duda, implica responsabilidad, no solo en lo inmediato, donde el tener un equipo de trabajo empoderado y preparado para dar lo mejor de sí, como el que tenemos, es fundamental. También se asume un compromiso más amplio con la comunidad donde estamos insertos.