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EDICIÓN | Diciembre 2013

Arte en las alturas

Tejedoras de Chiu-Chiu
Arte en las alturas
Aunque su trabajo es milenario, este grupo de mujeres decidió organizarse y formalizar la herencia de sus ancestros. Buscaron financiamiento y accedieron a cursos de capacitación, donde desarrollaron sus habilidades innatas y, además, adquirieron nuevos conocimientos en diseño y administración, lo
que les permite comercializar sus trabajos y, de esta forma, vivir de lo que brota de sus manos.
 

por Claudia Zazzali C. / fotografía archivo Lourdes Flaviá

Quizás hasta ahora, estas doce mujeres no haan logrado percibir que la labor que ellas realizan tiene un alto valor patrimonial e hisrico. Para ellas, se trataba de auto sustentabilidad, de lograr mantenerse en su tierra natal, criando a sus hijos y sus nietos en pueblos que cada vez tienen menos opciones de desarrollo económico.

Y tal como hace cientos de años, los habitantes de Chiu-Chiu le doblaron la mano al desierto, hoyeste taller de mujeres logra recuperar elementos naturales de alfalfa, brotes de zanahoria y betarraga para llenar de colores sus materias primas y convertirlas en tapicería, alfombras, bajadas de camas y textiles, que no solo les entregan una fuente de sustento, sino también, las posicionan en un estatus de creadoras y guardianas de su cultura.

Lourdes Flaviá es una española que desde hace algunos años decidradicarse en nuestro norte y hoy es parte del proyecto Tejer la Historipara Emprender el Futuro.

¿Cómo se llama la agrupación?
La agrupación se llama Taller Suyis Liq’cau. En estos momentos funciono como su vocera, pues aunque yo no la represento, he sido su impulsora desde el inicio, el año 2012, en que ya nos constituimos como agrupación de mujeres artesanas, se eligió una directiva y su presidenta es Rosario Galleguillos.
 
¿Y qué significa su nombre?
Suyis Liq’cau significa “manos de mujer”, en lengua kunza.
 
¿Por qué lo escogieron?
Porque define muy bien nuestro trabajo y objetivo, un grupo de mujeres que creamos con nuestras manos productos textiles. Al mismo tiempo, quisimos, con este nombre, hacer un reconocimiento a la lengua kunza, propia del pueblo atacameño.
 
¿Cuál es el objetivo de reunirse?
En Chiu-Chiu, como en muchos pueblos del interior, las mujeres no tienen tiempo para ellas mismas. Se dedican a los quehaceres de la casa, a labores agrícolas, alguna en la lavandería industrial... Este taller ofrece un espacio de encuentro y creatividad para las mujeres, para que puedan desarrollar sus habilidades, compartir vivencias y conocimientos. A través del telar se han ido logrando muchas satisfacciones: autoestima, reconocimiento familiar y de amigos, crecimiento personal, entre otros. La acción de tejer se convierte en una terapia tanto de prevención como de sanación. El acto de tejer nos ha acompañado como humanidad desde tiempos muy remotos y siempre con una carga afectiva y ligado a la mujer, a la madre, a la tierra. Aunque para muchos es un terreno desconocido y asociado a las abuelas, este trabajo ayuda a la conexión con uno mismo y con los demás.
 
¿Qué actividades realizan?
Nos hemos capacitado en distintos tipos de tejido en telar. Empezamos con lo más básico, bastidores de telar, rectangular, cuadrado y triangular. Con ellos aprendimos distintos puntos y técnicas que nos permitieron elaborar diferentes prendas textiles. Posteriormente, hicimos un curso de telar de peine o telar María, con el cual se ampliaron aún más nuestros conocimientos y la posibilidad de crear nuevos productos. Durante el 2013 nos capacitamos en telar mural. La mayoría de las mujeres del taller, además, tejen en palillo y crochet.
 
¿Cómo se organizan?
Todos los temas relacionados con el taller de telar los hablamos en conjunto. Tomamos las decisiones en grupo. Nos vamos poniendo objetivos, metas pequeñas y realistas, de acuerdo con el tiempo que cada una puede dedicar al tejido. No se trata de entrar en una carrera, sino de disfrutar del camino.
 
¿De dónde obtienen los recursos para sus capacitaciones?
Hemos ido presentando proyectos para los distintos cursos de capacitación, los cuales han sido aprobados y financiados por diversas entidades y empresas: Agermanament Solidari y Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat (Barcelona), Minera El Abra, Caritas Diocesana de Barcelona. Asimismo, hemos contado con el aporte en la parte de gestión y operación de Arterapia de Calama y la Corporación Santa María del Silencio de Chiu-Chiu.
 
¿Dónde muestran sus trabajos?
En un puesto que hay en la plaza de Chiu-Chiu y en nuestro taller que está ubicado junto al Museo Geológico de Chiu-Chiu. Además, intentamos participar en ferias artesanales. La última fue en la feria del Día del Campesino en Calama. Ahora nos proponemos participar en la FEPLOA.
 
¿Qué técnicas rescatan?
Procuramos incorporar en nuestros trabajos colores, texturas y motivos relacionados con nuestro entorno. Teñimos lanas con productos naturales que se dan en nuestro hábitat, como alfalfa, zanahoria, betarraga, sulfato de cobre, hojas de distintas plantas... lo que sea.

 
RECUPERAR LO PROPIO
 
Para nadie es un misterio que muchos de los productos que se comercializan en las ferias artesanales nortinas provienen de países vecinos. Lograr un mercado para lo creado en la zona es una de las metas de Suyis Liq’cau.
 
¿Cómo es su relación con las comunidades más tradicionales?
Las mujeres que pertenecen al taller forman parte de la comunidad. La mayoría son chiuchiuanas. La comunidad es la que nos ha cedido el espacio donde se ubica nuestro taller. Un aspecto a tener en cuenta es que la gran mayoría de la artesanía que se vende en Chiu-Chiu procede de Perú y Bolivia. Casi no hay artesanía propia. Creemos que esto es una tarea pendiente. Poder producir una artesanía con el sello y la identidad del lugar, realizada por mujeres de la zona. Esto le da un valor añadido al producto.
 
¿Cuáles son los productos que elaboran?
Ponchos, echarpes, bufandas, pieseras, chalecas, blusas, bolsos, chales, fundas de cojín, bajadas de cama, telares murales. En realidad, lo que nos dicte la imaginación.
 
¿Cómo es el proceso creativo?
Cada mujer tejedora crea su propio diseño de acuerdo con su inspiración y con la materia prima con la que cuenta. Grupalmente nos mostramos los trabajos realizados y vemos cómo poder ir mejorando, sobre todo en cuanto a diseño. Nuestro deseo es poder ampliar la gama de productos con un sello de identidad propia. Posicionar la artesanía del tejido en telar como un soporte fundamental para el desarrollo del turismo con identidad. Aún nos queda mucho camino por recorrer. En ello estamos.
 

“Nuestro deseo es poder ampliar la gama de productos con un sello de identidad propia. Posicionar la artesanía del tejido en telar como un soporte fundamental para el desarrollo del turismo con identidad”.

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