Cinco encantadoras mujeres, amantes de la repostería, cuentan lo entretenido de cocinar para otros en estas fechas, donde se llena de amor la cocina, el hogar y los corazones de quienes reciben tan preciados manjares.
Francisca Vandeputte y Constanza Lavín
Chiché cupcakes
Su interés por la cocina nació el año pasado cuando fueron juntas de intercambio a Buenos Aires a estudiar un semestre de su carrera Diseño de Ambientes y Objetos, de la Universidad del Desarrollo. Hicieron un curso específico en cupcakes en la Escuela de Gastronomía Gato Dumas. Motivadísimas con el tema, se pusieron en contacto con reposteras argentinas, quienes les dieron datos de dónde comprar materiales y libros que las ayudaran. Así nació el nombre que las identifica CHICHÉ cupcakes (chi de Chile y ché de Argentina).
“Nuestra intención era presentar preparaciones con diseño y sabor, ya que cada uno de estos dulces pasa a ser un objeto decorativo dentro de la mesa. Tenemos diversos formatos, de acuerdo a las distintas celebraciones, y con ingredientes traídos desde Argentina”, indica Francisca Vandeputte. Las jóvenes cocinan cheesecakes y cupcakes dulces y salados, en distintas formas y portes (mini, medianos y grandes).
“La repostería está muy relacionada con lo que estudiamos. Todo entra por la vista. Las formas, colores y composiciones son fundamentales para lograr un producto atractivo, sobre todo cuando además de mirarlo hay que comerlo. Es muy satisfactorio recibir buenos comentarios, ya que significa que se ha notado el esfuerzo y el cariño con que los hacemos”.
A Constanza Lavín siempre le ha gustado mucho el tema de la cocina. “Mi abuela y papá siempre han estado haciendo cosas ricas, lo llevan en la sangre. Yo no le había tomado el gusto hasta que me fui de intercambio a Argentina. Ahí me vi en la necesidad de cocinar y me encantó. Con la cocina me relajo, me despreocupo y soy yo misma. Puedo innovar en los diseños, colores y sabores que es un tema que me encanta. Me gusta mucho hacer cosas con las manos, ese es mi fuerte. Me emociona saber que las cosas que yo hago les gustan a las personas. De hecho, una de las formas en que demuestro cariño es a través de esto. Es lo que me motiva a seguir haciéndolo y me siento realizada”.
Valeria Ipucha
Decoración espectacular
Desde muy pequeña, Valeria Ipucha tuvo interés por la cocina. Nació en Bahía Blanca, Argentina, y está radicada en Concepción, desde 2002. “Mi tía Úrsula me enseñó muchos secretos. Ella se había criado en el campo y tuve la suerte que viviera con nosotros en mi infancia. Siempre hacía tortas de chocolate con dulce de leche. Se me rompían todas, pero quedaban ricas igual”.
Un poco más grande, como a los dieciséis años, hizo un curso de repostería y preparaba platos para recibir amigos y pololos. Después, llegó el momento de preparar cumpleaños para sus cuatro hijos. Ahí fue donde se perfeccionó y tomó la cocina como algo más importante.
“Me encanta preparar postres y tortas, pero mi mayor gusto es la decoración, los detalles. Las tortas decoradas con fondant y modelados en pasta de goma son mi fuerte. También hago cupcakes y galletas decoradas con glasé.
Valeria es parvularia y le encanta comer cosas dulces y también saladas. Para ella, cocinar es una manera de expresar el amor y dedicación hacia los seres queridos, además de ser una forma de arte. “La mayor gratificación es ver las caritas de los niños cuando ven una de mis tortas. Me encanta la repostería infantil. Muchas personas me envían mensajes agradeciendo lo rico y bello de mis preparaciones. Eso me pone muy feliz y me dan ganas de seguir cocinando”, expresa.
Carmen Gloria Maira
Postres de categoría
De pequeña le gustaba entrar en la cocina y preparar cositas ricas para los amigos que venían a tomar té. “Me alegraba ver cómo les gustaba y disfrutaban con mis preparaciones”, recuerda. Carmen Gloria Maira hace, principalmente, postres, como cheesecake, marquesa de chocolate, mouse de menta, tronco de castaña, lúcuma, nuez, almendra; y turrón de maní. “Y en estas fechas muchas galletas de Navidad”, comenta.
Le encantan los postres. “El final de una comida especial tiene que ser único en sabor y también en imagen. Porque primero se ve y luego se come. Debe existir preocupación por el sabor y estética, ya que la presentación influye mucho en el momento de elegir lo que se come. Inconscientemente lo considero siempre al momento de cocinar. Es igualmente importante el inicio, desarrollo y el final de una cena. Y el postre tiene que ser bello además de rico”.
Para ella, los postres ayudan a crear ese ambiente de conversación y relajo que se produce al final de la comida. “Pienso que estoy aportando en que otros disfruten lo que hice, les guste y a través de eso se produzca una ocasión de encuentro, alegría y de pasar un momento agradable. Eso es lo que uno quiere”.
Victoria Valencia
Navidad junto a Rodolfo
A la periodista Victoria Valencia, siempre le gustó hacer dulces, “recuerdo que de niña mi primer kuchen quedó crudo, tendría ocho años. Estaba enojada cuando justo el cartero tocó el timbre, le abrí y me preguntó qué me pasaba, le conté entre sollozos que no me había resultado el kuchen, entonces me dijo que encantado se lo comía y así fue. Después seguí cocinando postres y me fui interesando por probar distintas preparaciones. Coleccionaba revistas y después, como periodista, en cada reportaje fui aprendiendo.
Victoria elabora trufas de chocolate, queque inglés de Navidad con glaseado y galletas. “Cuando me casé pensé ‘esta será mi primera Navidad casada’, y como mi marido se llama Rodolfo, comencé
a comprar todo lo relacionado con Rodolfo, el reno. Así volví a interesarme por buscar nuevas recetas navideñas.
A esta periodista le encantan estas fechas de fin de año, porque siente que el amor inunda cada proceso en el hogar. “Las especias, como canela, cardamomo y jengibre, hacen que la gente esté de mejor humor. Cuando las personas prueban algo hecho con amor lo agradecen de manera especial. Además, me gusta regalar algo hecho con mis manos y siento que cada vez la gente lo agradece más”, agrega.