Cruzó el Atlántico y decidió quedarse en Chile. Dejó su tienda, sus amigos y su familia para comenzar de cero. Pero un cero absolutamente subjetivo, ya que su prestigio como decorador, sus trabajos en los salones VIP del aeropuerto de Barcelona, restaurantes y hoteles europeos, así como proyectos privados para el dueño de Lacoste España o para Marta Ortega, la hija del dueño de Zara, entre otras personalidades, no hicieron más que potenciar su sello y preceder los encargos en nuestro país.
No solo se instaló en el duodécimo piso de los departamentos residentes del Hotel W. Su gusto, su refinamiento y su empática personalidad pronto lo tuvieron asesorando el interiorismo de otras suites y penthouses, como el de Roberto Viejo, de la agencia Elite. Sin mayores miramientos y mientras se empapaba de la movida capitalina, levantó su tienda en Nueva Costanera —Estudio F (www. estudiofinteriores.com)— con reconocidas marcas internacionales orientadas a la decoración como Cavalli, Fendi, Baltus, DK Home, Andrómeda y, recientemente, Armani Home. Y le ha ido regio.
Dueño de una paleta de tonos neutros, tierra y grises, comenta que el acento de color lo pone siempre con las obras de arte y que encuentra cool los papeles murales siempre y cuando estén muy bien hechos. “Todo lo que sea creativo, te guste o no te guste, es súper respetable”, asegura.
ODA A LOS MATERIALES
De estilo sobrio y elegante, tenía apenas veintitrés años cuando participó por primera vez en CasaDecor, la versión española de nuestra CasaCor, con un dormitorio. Luego vendrían otros proyectos de interiorismo para importantes hoteles, restaurantes y casas particulares en Costa Brava, Ibiza, Madrid, Valencia y Tarragona. Creativo hasta la médula, dice que la inspiración viene de sus constantes viajes y de su sensibilidad y capacidad de observación hacia el entorno.
¿De qué forma plasmas tu sello?
A través de los materiales. Me gusta recuperar materiales nobles que se utilizaban en otras épocas y que cayeron en desuso como los pergaminos, la piel de mantarraya, palma de caoba, ébano natural y palisandro de santos.
¿El proyecto arquitectónico que te ha traído más satisfacciones?
El Duquesa de Cardona, un relais chataux en Barcelona que hice con treinta años. Mi primer hotel. Me demoré cuatro años en hacerlo, cuatro años de remodelación, de desarrollo, de trabajar en comunión con el arquitecto.
¿El desafío más grande?
Un departamento en Paseo de Gracia de un millonario inglés muy excéntrico que me pidió una reproducción del modernismo actualizado con toda la tecnología escondida. Estuvimos trabajando con cuarenta talladores de madera durante dos años. Todo dibujado a mano, incluso las chimeneas de mármol fueron cortadas con láser.
¿El último reconocimiento?
El premio Global a la Sala VIP del año 2013 por parte de los miembros de Priority Pass a la mejor sala vip internacional por la sala Vip Pau Casals del aeropuerto de Barcelona, ahí casi me vuelvo loco.
¿Los imperdibles a la hora de decorar?
Entender que la decoración tiene que ser un discurso fluido y coherente, como una canción. Que la decoración es parte tuya, de tu historia, de tu sello. El decorador tiene que estar online con el cliente, en la misma sintonía.
¿La iluminación ideal para realzar una mesa de Navidad o año nuevo?
Las velas son clásicas y siempre funcionan. En general buscamos provocar una luz agradable en el entorno. Somos uno de los pocos estudios que trabaja en forma integral con la domótica en cuanto a escenas de luz. De hecho, hemos hecho varios trabajos para coleccionistas de arte.
¿Un must?
Tener arte original y utilizar tonos que no aburran.
¿Quiénes son los artistas chilenos recurrentes en tus decoraciones?
Bustamante, Benjamín Lira, Benjamín Ossa, Pascal Lemann. También trabajo con las galerías Arte Espacio y la de Javiera García-Huidobro.