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EDICIÓN | Diciembre 2013

Todo por el arte

Javiera García Huidobro, galerista
Todo por el arte
Dedicada a difundir el arte chileno alrededor del mundo de la mano de su madre y desde la dirección ejecutiva de la Galería Isabel Aninat. Entusiasta, comprometida, consumidora de arte y descubridora de nuevos talentos, también fue la Primera Dama de la Cultura, con todos los costos que eso implicó para alguien que ha dedicado su vida a la gestión artística. 

por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló A.

Está felizHace pocsenteró de que la galería fue invitada a la feria suiza de arte contemporáneo Art Basel, la s importante del mundo, con uninstalación de la artista Paula de Solminihac. Es como clasificar a las olimpiadas ndespués de competir en u sudamericano, explica Javiera. Y ya es preparándose, estudiando, leyendo y pensando en todo lo que debe hacer de aquí a junio del 2014.

Javiera García Huidobro es la directora ejecutiva de la Galería Isabel Aninat y una de las razones de este y otros hitos en la historia de este espacio  cultural.  Aunque  comenzó su carrera produciendo fiestas electrónicas y jurando que no pretendía ser la heredera de su madre, hoy está a la cabeza de la galería que lleva su nombre.

Simpática y acogedora. Combina sus coquetos ojos azules con una voz ronca, que delata a una mujer de carácter. A una mujer que nunca ha estado dispuesta a dejar de trabajar ni a transformarse en “la señora de...” cuando su marido, Luciano Cruz Coke, se desempeñó como ministro de cultura o como candidato a senador, y que combina viajes y tareas diarias con la crianza de sus tres hijos: Tomás (8), Juan (5) y Rafael (3).

Hoy la galería se divide entre sus dos sedes. La primera, la original, dejó su lugar en Alonso de Córdova para trasladarse a un renovado espacio en la calle Espoz. La segunda, está en el Parque Arauco y tiene un carácter más inclusivo, con acceso a artistas jóvenes y espacio para mostrar la primera obra.
Hace algunos años dijiste que no querías ser la heredera de tu madre. ¿Qué cambió? Madurar y quitarme los prejuicios. El trabajo de la galería es comprometido, permanente y profesional. Ahí encontré una oportunidad y la mejor plataforma para internacionalizar el arte chileno y latinoamericano, asunto que estamos desarrollando con ímpetu.
 
¿Qué diferencia existe entre la galería inicial y la que tu administras?
La Galería Isabel Aninat, a diferencia de varias, surgió de la necesidad de tener un espacio abierto para el desarrollo de las artes visuales y el debate. Mi madre no empezó como Art dealer, sino que estudió filosofía y estética, asunto que le da otro carácter al momento de mover un espacio y a los artistas que tenemos la suerte de representar. Nosotros lo entendemos como un equipo donde todos colaboramos y donde las metas son comunes.
 
¿Cómo definirías tu aporte?
La galería requiere de mucho esfuerzo y energía. Al comienzo me planteé la idea de hacer un espacio independiente, pero luego de ver el esfuerzo, compromiso y profundidad que había puesto mi madre en la galería, consideré que era una oportunidad para hacerla crecer. Ambas compartimos los mismos objetivos, que son bastante ambiciosos, por lo tanto, trabajar en equipo era lo mejor. Y creo que fue acertado. Hoy estamos en las mejores ferias de arte, a nuestros artistas los conocen excelentes curadores y coleccionistas y los invitan a participar de exhibiciones interesantes en espacios relevantes.
 
¿Cómo es trabajar con la mamá?
Nos reímos mucho juntas y discutimos por cosas bastante cotidianas. En la pega las discusiones son súper interesantes, yo le aporto desde otras miradas, pero siempre desde la amabilidad. No tenemos una relación de maestra a discípula, para nada.
 
Una de las gracias de tu galería es la búsqueda de artistas jóvenes y nuevas promesas. ¿Cómo se descubre un artista?
Uno de los emblemas de la galería es “agrandar el círculo”, por lo tanto, se buscan artistas jóvenes. Tenemos una sala de proyectos y la sala dos, donde han participado muchos. Para la búsqueda visitamos exhibiciones, revisamos CDs. Ahora no hacemos tantas incorporaciones como nos gustaría, porque representamos varios artistas y tenemos que trabajar bien y esto tiene límites.

 
CULTURA HOY
 
“En este momento existe más respeto y valorización por la cultura. Creo que la sociedad lo ve como un aporte y no como un asunto ajeno ni de elite. Artistas y galeristas hoy son más profesionales y entienden que existe un trabajo de colaboración y ambos tienen un rol importante”, explica.
 
¿Qué es lo más urgente que nos falta modificar?
Apoyo para exportar arte al exterior. El teatro, las artes visuales, la danza, la música deben salir al mundo y es necesario más apoyo. Existe un avance importante y políticas serias al respecto, estamos avanzando en un ministerio de cultura donde exista una coordinación entre todas las partes a nivel local e internacional.
 
¿Qué tan importante es el rol del Estado en cultura?
El Estado debe apoyar para generar desarrollo cultural, pero no creo que deba subsidiar. Es importante mantenerse activo y despierto y no caer en el letargo de subsidios. Tenemos ejemplos como el de España y modelos como el de Brasil, experiencias de las que podemos aprender.
 
En Chile hay pocas galerías, poco movimiento para los artistas y pocos fondos públicos, ¿cómo se rompe esa inercia?
Es difícil ser artista en Chile y en el extranjero. Es como ser deportista profesional, es muy exigente y competitivo. Nada fácil. Las universidades tienen un rol fundamental para preparar artistas que investiguen y realicen piezas de calidad. Existen varios fondos y se han duplicado los presupuestos, aunque obviamente se necesitan más recursos, hay que entender que también es necesario resolver otras urgencias como salud, vivienda y educación.

Si tuvieras que presentar la situación actual de la cultura chilena a un desconocido, ¿cómo la definirías?
Compleja y dispar. Tenemos que educar audiencias y eso se logra a través de más acceso a la cultura. Por eso, iniciativas como Stgo a Mil son fundamentales.
 
¿Qué pasa con los nuevos artistas? ¿Hay espacio para ellos, se lo están ganando?
Las galerías hoy están abiertas a incorporar nuevos artistas. Además, hay espacios en centros culturales y, con la ayuda de internet y las redes sociales, se puede aportar. Lo que es urgente es el apoyo en medios; necesitamos artículos de calidad. Hoy encuentras notas con igual relevancia de un artista emergente y otro de una retrospectiva de un consagrado relevante para la historia de un país o una región. Estas señales confunden al espectador y no lo guían.
 
Hay nuevas plataformas y tecnologías que también se aplican a lo cultural: redes sociales, marketing, multiplataformas... ¿los artistas de hoy son muy distintos a los de ayer?
Hay muchas herramientas de difusión, pero la prensa sigue teniendo un rol importante para informar al espectador, asunto que en nuestro país es deficiente. Gracias a internet los artistas y galerías pueden establecer más contactos y proveer información, pero siempre tendrán otro alcance que la prensa.
 
¿El galerista siempre va a mano con los cambios?
Nosotros hacemos uso de nuevas plataformas de difusión y gracias a ellas logramos promover a nuestros artistas. Esta es solo un área de las gestiones que realizamos.


 
“LUCIANO LE HACE BIEN A LA POLÍTICA”
 
“Luciano demostró que la cultura es fundamental para el desarrollo de un país y que no es trinchera ni le pertenece a ningún partido”, dice, respecto de la gestión de su marido a cargo del Consejo de la Cultura y las Artes."
 
Te casaste con un actor y a los pocos años se transformó en político con un setenta por ciento de aprobación... ¿te asusta que esto pueda crecer más?
A mí me interesa el desarrollo y avance cultural que pueda tener nuestro país. No tengo ambiciones políticas y nunca me sentí diferente. Personas como Luciano en política le hacen bien a nuestro país. Necesitamos gente capacitada, honesta y que tenga una visión país y no personal o individual.
 
¿Cuáles son los costos de ser la mujer de un político?
No poder postular a los fondos. Tuvimos que hacer un doble esfuerzo para difundir en el exterior el arte chileno. Además del costo familiar por el tiempo invertido.
 
Más allá de los horarios y los sacrificios personales, ser la señora del ministro de cultura y dedicarte a la gestión cultural puede haberle hecho ruido a más de alguna persona...
Creo que nadie puede decir que obtuvimos beneficios. Hemos sido en extremo cuidadosos y transparentes. Además, pensar que una mujer tenga que abstenerse de seguir trabajando en la materia que se desempeña hace años creo que es al menos machista. Espero que en nuestro país eso nunca suceda.
 
¿Cómo vivieron la bajada de Luciano de su candidatura al Senado?
Primero, con mucha humildad. Nunca entendí por qué si el fallo reconoce que él era director de servicio y no ministro, nadie puso el foco en eso. Pero eran las reglas del juego, siempre lo supimos y él fue súper valiente al asumirlo solo. No fue a patalearle a nadie y eso es muy noble... bueno, yo siempre he creído que Luciano es demasiado noble para estar en política.
 
¿Y qué van a hacer ahora?
Por el momento, tenemos una deuda pendiente que es pasar tiempo juntos. Somos positivos y estoy segura de que Luciano podría hacer muchas cosas y ser un aporte, puede ser en la televisión o en la gestión cultural.
 
“Estamos en las mejores ferias de arte, a nuestros artistas los conocen excelentes curadores y coleccionistas y los invitan a participar de exhibiciones interesantes en espacios relevantes”.

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