Cuando tenía catorce o quince años, siempre miraba las nubes y trataba de hacer pronósticos. En el colegio, cuando comenzamos con la lectura obligatoria, vi un libro de meteorología en la biblioteca y fue lo único que me gustó, porque debo reconocer que no me atraía leer.
Sinceramente, soy un músico frustrado. La verdad es que quería estudiar música, pero a mis padres no les gustó mucho la idea y, claramente, no me iban a pagar esa carrera. Así que tuve que decidir por otro de mis grandes gustos y estoy feliz con la opción que tomé.
Permitirme conocer toda la región. También cuando ocurren eventualidades relacionadas con el clima o coyunturas climáticas y que requieren poner en práctica todo el conocimiento para logar explicaciones o pronósticos certeros, eso para mí es muy entretenido. Además, me ha permitido viajar al exterior por distintas capacitaciones.
Si uno no se equivoca, no aprende, y el hecho de cometer errores nos permite perfeccionarnos. Pero siempre hay algo que marcará una pauta especial, por lo tanto, estamos conscientes que, más que frustración, es motivación lo que podemos sentir como equipo.
Desde hace unos años, el tipo de monitoreo océano-atmosférico del CEAZA era muy distinto al de ahora, con equipos que ya no existen. Actualmente avanzan con los instrumentos de última tecnología, precisos y costosos; en ese aspecto, ha sido fundamental el apoyo del Gobierno Regional. “Hace un tiempo, no había un pensamiento generalizado respecto a lo necesario que era el monitoreo, pero con la situación actual de sequía, cobra más valor”.
Nosotros dijimos tempranamente que iba a ser un año poco lluvioso, más bien seco, pero aunque suene irónico, se acerca a lo normal.
Estamos satisfechos con lo hecho como Labs CEAZA ya que, en general, las condiciones se han dado de acuerdo con lo esperado.
¿Es una situación crítica?
Independiente del pronóstico, el agua no iba a ser suficiente para recuperar el sistema hidrológico de la región que está muy dañado, desde los acuíferos hasta los glaciares, caudales, etc. Los embalses no se llenarán con un par de lluvias, menos con la demanda hídrica de hoy; uno ve los cerros con plantaciones hasta la cima. Es complejo el panorama.
Entonces, ¿qué se espera para la región de Coquimbo?
Creemos que para la próxima temporada el escenario no cambiará. Por eso intentamos asociar a esta zona con el concepto de región árida y de sequías prolongadas. Hace cuarenta años atrás teníamos problemas similares. Los israelitas, expertos mundiales en el uso eficiente del recurso hídrico, no comprendían por qué toda el agua la mandábamos al mar...
¿Cuál es el mensaje?
Aprender que esta región es una zona árida, cuyo tesoro más grande no es el oro o el cobre, sino el agua.
En ese sentido, ¿cuidar el agua en los hogares es una medida eficiente?
Absolutamente. De hecho, una forma ínfima pero valorable, es el tema de los estanques del baño; si pensamos que una casa descarga diez veces al día, es una muy buena iniciativa usar esos estanques con opciones de medio estanque, así además se aliviana la cuenta mensual.
Si el agua caída fue poca, ¿la nieve también lo fue?
Sí, y eso no es suficiente, por lo menos para el sistema de embalses provincial del Choapa y Limarí. La fortuna de la provincia del Elqui es un embalse pre cordillerano, una laguna natural.
Respecto al cambio climático, ¿cómo ha afectado esta zona?
Es un tema tangible y personalmente pienso que, como seres humanos, no podemos hacer mucho, porque tiene que ver con los procesos naturales del planeta. Si elimináramos todas las termoeléctricas del país, solo sería beneficioso para el medio ambiente, más que para el calentamiento global. Pese a las oscilaciones entre sequía o lluvia, la tendencia es una desertificación para la región de Coquimbo, por eso de nada sirve aumentar los cultivos. Los glaciares de esta región han disminuido tremendamente su superficie y cobertura.
¿Y qué pronóstico tiene el tiempo para esta primavera-verano?
Hay que comprender que esta estación es de transición. Se pronostican heladas en la parte sur de la región. El panorama primaveral es bien errático, habrá condiciones frías de la Niña, pese a que no están los umbrales para medir el fenómeno de la Niña o Niño.
Y este verano, ¿será para pasar en el agua?
El verano se viene con temperaturas muy elevadas y con altas radiaciones ultravioleta; hay que preparase para el calor.
TRABAJO AVANZADO
Cristóbal Juliá señala que el hecho de estar en un centro científico le da una importante interacción interdisciplinaria, así se amplían más sus conocimientos. “Tenemos la posibilidad de desarrollarnos con la libertad de ir más allá de nuestras funciones”, afirma. Es por ello que también ha colaborado en publicaciones científicas, sin ser su labor primordial. Aprendizaje es el concepto definitivo para su experiencia laboral.
¿Su información también es internacional?
Trabajamos para que nuestra información pueda ser homologable a nivel internacional; de hecho, tenemos proyectos con distintas entidades mundiales como la Organización Meteoróloga Mundial y el Centro Científico de Alemania, con los cuales trabajamos de manera conjunta en investigaciones científicas.
¿Algún proyecto en desarrollo?
Hace poco nos adjudicamos un proyecto relacionado con la medición de energía solar.
En la actualidad, tenemos treinta y siete estaciones y vamos a llegar a cincuenta. Contamos con otras que no están en línea, pero sí registradas. Pretendemos introducir en todas las estaciones equipos de radiación solar, los que darán a conocer qué lugares podrían ser futuros parques solares.
¿Qué esperas de tu futuro laboral?
Nuestro objetivo, como equipo, es mejorar la información que entregamos a la gente, desde quienes toman decisiones hasta la dueña de casa que necesita saber si saldrá con falda o abrigo.
¿Contento con el trabajo realizado?
Muy contento, es entretenido y el equipo es potente, creo que podríamos ser un ejemplo a nivel nacional. Nosotros estamos cerca de la gente y queremos dar respuestas a las personas, es lo que nos diferencia.