Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Diciembre 2013

Líder ambientalista

Adriana Hoffmann, botánica
Líder ambientalista

Autora de varias obras sobre los recursos biogeográficos del país, las plantas medicinales y la flora en general, reconocida por la ONU como una de las veinticinco líderes ambientalistas de los años noventa y Premio Nacional de Medio Ambiente 1999. Hoy vive en Cachagua y continúa investigando para sus próximos libros. 

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza de Adriana Hoffmann

Atravesar el Jarn Botánico caminando desde la laguna hasta el cactario es un placer, más n  si mientras voy conver- sando con una amante de la naturaleza, una bióloga de corazón: AdrianaHoffmann(73)quien ostenta, nada más y nada menos, que el Premio Nacional de Medio Ambiente 1999.

La locación no es casualidad, Adriana fue invitada a un picnic en  este  parque para dar inicio a una agradable jornada. Tras conectars literalmente  con  su   esencia en este enorme jarn, se trasladó al Hotel Monterilla de Viña del Mar, donde gracias a la organización de las dueñas de Punto & Coma Libros y Jardines Verticales, se realizó el evento Asiento & Conversación gratis. Ante un selecto grupo de asistentes, la bióloga pudo relatar sus experiencias relacionadas con la flora, las plantas medicinales y los recursos biogeográficos de Chile.
 

EXCURSIONES DE NIÑA

En su familia las excursiones eran cotidianas; su papá, Francisco Hoffmann (médico fisiólogo) y su mamá, Elena Jacoby (psiquiatra), solían llevarla con su hermano Francisco (pintor y arquitecto) a recorrer los cerros de Palolén, a Farellones o Vichuqn, donde se detenían a enseñarles sobre la flora. La pequeña Adriana se encantó desde chiquita con este mundo natural y jamás pensó que llegaría tan lejos en esta pasn que crecía en su corazón.

Después d cursa tod s escolarida en el Liceo Manuel de Salas, estudió dos os agronomía en la Universidad d Chile se fue otro par de os a aprender botánica en Alemania y regresó a Chile para trabajar como investigadora en la Universidad Católica.

Se ca con un ingeniero, del cual se separó despué d treint año de   matrimonio, con quien tuvo a Álvaro (55), Leonora (51), Francisco (50) y Paz Elena (34). Hoy vive feliz en Cachagua, junto a su tercer hijo, quien le sigue los pasos en su amor por la botánica y es un experto en aves. “Compramos la casa hace muchos años para veranear con los niños y un día —hace cinco años— en que estábamos de visita, decidí quedarme para siempre en ella”.

Aunque no le gusta reconocerlo, su obra y aporte al mundo de la botánica es enorme. “No soy una persona a quien le agrade jactarse de lo que hace, pero debo admitir que todo lo que hago me hace muy feliz. Tanto me llena mi mundo que yo hubiese pagado para que me dejaran hacer mi primer libro, pero me pagaron a mí, lo cual fue maravilloso (ríe)”. Tal como lo expresa, prefiere mantener su bajo perfil y elude hablar de sus logros. Pero lo cierto es que Adriana Hoffmann es escritora y coautora de varios libros sobre los recursos biogeográficos del país, las plantas medicinales y la flora en general. Entre sus distinciones, destaca la recibida en 1997, cuando Naciones Unidas le otorgó el reconocimiento como una de las veinticinco líderes ambientalistas de esa década, a lo que se suma la obtención del Premio Nacional de Medio Ambiente en 1999.
 
La ex directora ejecutiva de la CONAMA, Comisión Nacional del Medio Ambiente (2000 y 2001), desde sus inicios ha sido una férrea y polémica defensora del bosque nativo, opiniones que plasmó en sus columnas de El Mercurio, que descolocaron a más de alguno. “Escribí más de trescientas columnas que se publicaban en ese diario. Hasta que mis detractores —que me calificaban “de vieja loca” porque criticaba a empresas e hidroeléctricas sin censura— se quejaron tanto, que la editora me pidió que ya no escribiera tan seguido y empezó a publicar mis escritos en suplementos que no eran tan leídos. Al tiempo, me dio lata y dejé de escribir”.
 
Ecología e historia natural de la zona central de Chile (1997), Enciclopedia de los bosques chilenos: conservación, biodiversidad, sustentabilidad (2000), Flora nativa chilena (2001), Plantas medicinales de uso común en Chile (2003), son algunas de sus publicaciones “el libro Cactáceas en la flora silvestre de Chile (2004) fue todo un drama, fueron años de investigación. Tuve que recorrer todo el país a pie, fue un desafío. Estas plantas crecen en toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, viven en selvas y desiertos, y en Chile se encuentran en los lugares más increíbles. Hasta mediados del 2012 he logrado identificar y nombrar más de cien nuevas especies de cactáceas”, comenta mientras seguimos caminando por el Jardín Botánico.
 
¿Qué libro está escribiendo hoy?
Llevo veinte años tratando de terminar un libro sobre el desierto florido, ha sido difícil porque el fenómeno no ocurre siempre. Ya está lista la investigación, los dibujos y lo estamos armando, espero poder presentarlo el 2014. También me pidieron que escribiera mi autobiografía, pero me falta el tiempo para concretarlo.

 
EL ULMO
 
¿Por qué su árbol favorito es el ulmo?
Me gusta porque es maravilloso. Es un árbol muy elegante, con un tronco grueso y copa amplia, que puede llegar a medir más de cuarenta metros de alto. Florece en febrero y marzo y sus flores de color blanco marfil contienen un néctar aromático, que las abejas recolectan para fabricar la famosa miel de ulmo.
 
¿Cuáles son los árboles más típicos de Chile?
Sin duda, la araucaria o pehuén, el alerce y la palma chilena.
 
¿Cree usted que debieran potenciarse más como íconos turísticos del país?
Douglas Tompkins, que es muy amigo mío, ha potenciado mucho el turismo, con sus parques y senderos. Luego de comprar grandes extensiones de tierra, su objetivo es transformarlas en parques nacionales, pues está convencido de que esta designación gubernamental es la mejor forma de garantizar la conservación en el largo plazo. He tenido oportunidad de trabajar algunos proyectos con él y de escribir un libro en conjunto, La tragedia del bosque chileno, que nos significó cuatro años de investigación y es acerca de la tala ilegal o al borde de la ilegalidad de bosques nativos del país.
 
Usted tuvo un importante cargo en la CONAMA, pero a la mitad del período renunció, ¿por qué?
Renuncié porque me lo pidieron, había muchas presiones. No estaban dadas las condiciones para desarrollar mi labor en pro del medio ambiente como hubiera deseado. Yo siempre he sido independiente políticamente y me fue difícil hacer mi gestión sin contar con el apoyo de los partidos de la Concertación, durante el gobierno de Ricardo Lagos. Noté una falta de prioridad por parte del gobierno frente a la dimensión ambiental que conspiraba contra los esfuerzos que se puedan hacer en ese sentido.
 
¿Qué alcanzó a hacer?
Iniciamos la construcción del denominado “Sendero de Chile”, proyecto que buscó unir a través de una vía peatonal Visviri con Tierra del Fuego. En descontaminación del aire, se implementó el “Acuerdo por el Aire Limpio”, comité público-privado creado como una instancia de apoyo al gobierno para afrontar el problema del esmog capitalino. Hicimos capacitación de docentes en educación ambiental y dimos partida a un programa de educación ambiental rural en más de setenta escuelas, entre otros logros.
 
Terminamos la entrevista en el cactario del Jardín Botánico, rodeados de especies, que Adriana se entusiasma en comentar e identificar. “Esa flor roja es una garra de león, que es difícil de ver, y crece en el hábitat de los cactus. Acá hay cientos de ejemplares chilenos y centroamericanos, algunos están en flor y otros son muy particulares como el cactus candelabro”, explica quien ha ayudado a la creación de varios jardines botánicos en el país.
 
En el presente, Adriana no para de investigar, si no es viajando, es a través de internet, que se ha vuelto una valiosa herramienta. Además, halló una faceta artística y ha pintado numerosos cuadros al óleo, acrílico y acuarela, obviamente, de flores, plantas y bosques. “Hoy busco estar en paz con el cosmos y para ello escogí un camino de tranquilidad y de respeto por la naturaleza, muy ligado al budismo. Pienso cada uno de mis actos e intento no afectar mi entorno, que es maravilloso”.

 

 

“Debo admitir que todo lo que hago me hace muy feliz. Tanto me llena mi mundo que yo hubiese pagado para que me dejaran hacer mi primer libro, pero me pagaron a mí, lo cual fue maravilloso”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+9+6   =