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EDICIÓN | Diciembre 2013

No soporto ver tu cara: el fenómeno de las caras cortadas

Por Pilar Sordo
No soporto ver tu cara: el fenómeno de las caras cortadas

La democracia se construye también en los detalles, en las tolerancias y sutilezas que nos muestran todos los días dónde están nuestros valores y cómo vamos desarrollando el respeto por el otro, aunque piense distinto en cada acto cotidiano.

Tuvimos elecciones y los que votamos pudimos constatar a muchos postulantes, ojalá para servir genuinamente al país y no a sí mismos. Dentro de todo el proceso eleccionario me llamó la atención la cantidad de propaganda en las calles, llenas de fotos, de ellos y ellas, supongo para hacerlos más visibles frente a la opinión pública.
 
Siempre me he preguntado cuánto influye en la intención de voto el gastar tanto dinero en las famosas "palomas" y en los enormes afiches que reparten por todo el país. Además, hay que considerar que ensucian la mirada, que se hace más difícil conducir o caminar concentrados y algo tienen que ver, al parecer, con el aumento de accidentes porque nuestro campo visual se satura de estímulos.
 
Pero esto no es lo que me preocupa, pues lo que me parece alarmante, y no un buen signo dentro de nuestra forma de funcionar, es la cantidad de rostros cortados en todo el país dentro de esa publicidad. El símbolo de romper el rostro, independiente del sector político y del nivel socioeconómico, y solo el rostro del oponente, me parece una agresión brutal y un signo de intolerancia frente al que piensa distinto, lo que debiera hacernos reflexionar.
 
Un niño me preguntaba, en días pasados, por qué se cortaban las caras y me decía que era como si los mataran. No me parece una buena señal de tolerancia, de respeto por el otro y tampoco me parece que nadie diga nada y nos parezca parte natural de una competencia que se supone está hecha para el beneficio de todos. Ver una cara cortada, para mucha gente con la que he conversado, es un fenómeno muy fuerte y agresivo, y además, habla muy mal de esta democracia que intentamos consolidar, con este nuevo Chile donde todas las opiniones y rostros debieran tener cabida.
 
Vamos a tener una segunda vuelta con una primera con poca participación ciudadana, van a volver a aparecer carteles con los rostros cortados de ambas candidatas y, seguramente, nadie dirá nada. Creo que el voto es una responsabilidad y un arma maravillosa para dar la opinión del Chile que queremos ver, donde las caras cortadas nada aportan al país que se anhela conseguir. Quiero invitarlos a reflexionar sobre estas caras cortadas, quiero que nos importe y nos duela verlas, independiente de si es o no de mi candidata o candidato. Quiero que nos duela por lo que transmite y representa frente a nuestros niños y frente a un país donde hay mucha gente que trabaja todos los días para hacerlo más generoso y tolerante. Ojalá en esta segunda vuelta no veamos caras cortadas, que cada una tenga un espacio real para mostrarse y aparecer donde mejor le parezca.
 
La democracia se construye también en los detalles, en las tolerancias y sutilezas que nos muestran todos los días dónde están nuestros valores y cómo vamos desarrollando el respeto por el otro, aunque piense distinto en cada acto cotidiano. Miren los carteles, háblenlo en familia y, sobre todo, escuchen lo que opinan los niños, les aseguro que se van a sorprender.
 

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