“Tu cerebro es extraordinario pero también fácil de engañar”, reza una de las frases publicitarias de este programa de Natgeo que, como pocos, exige total atención a la acción en pantalla. Titulado Brain games en su edición original, despliega incontables ejemplos para exponer cómo, a pesar de las impresionantes capacidades de nuestro órgano central, centro del sistema nervioso que nos permite pensar, enjuiciar y decidir, es susceptible de caer en trampas. A la par también nos explica de qué manera opera y organiza nuestras experiencias mediatizadas por la vista y el oído, y cómo asume la creatividad, la mentira, el atractivo y la persuasión.
Conducido por Jason Silva, un joven filósofo, cineasta y presentador de televisión estadounidense de origen venezolano, reconocido por documentales y espacios que conjugan la intelectualidad con dosis “magazinescas”, Juegos mentales encarna un hito en la historia de Natgeo: 1.5 millones de espectadores en sus primeros dos episodios.
Si bien hay abundante información científica para detallar los complejos mecanismos de esa masa viscosa vital protegida por el cráneo, el lenguaje prioriza el sentido didáctico y llano, marca registrada de Natgeo. Otro ingrediente bien cocinado son las pruebas ejecutadas por ilusionistas, complementos exactos para la explicación de algunos procesos. Al ser revelados determinados trucos, comprendemos mejor los atajos que toma el cerebro para darle sentido a la información entrante.
Se suman una serie de desafíos lúdicos no solo sorprendentes por su ingenio, sino porque exigen un tipo de concentración atípica para las demandas habituales de la televisión. Con Juegos mentales uno no es un espectador, sino un participante.