<span style="font-size: x-small;">FICHA TÉCNICA:<br /> Arquitecto: José Pedro Vicente Groetaers (www.fernandezyvicente.cl)<br /> Diseño interior: Estudio Larrain<br /> Ingeniero calculista: Luis Della Valle Solari<br /> Construcción: Constructora Braccesi<br /> Mandante: Familia Franco Chilena<br /> Año de construcción: 2008-2009<br /> Superficie Terreno: 4024 m2<br /> Superficie Construida: 272 m2 <br /> Ubicación: Condominio Los Algarrobos IV, Chicureo, Colina<br /> Materialidad principal: Hormigón y albañilería armada<br /> Programa de actividades: Living-estar, cocina abierta, sala de estar con baño, 5 dormitorios (3 en suite), baños, loggia, terraza en segundo nivel.<br /> NOTA: Es interesente la propuesta de los propietarios, de eliminar la presencia de TV, computadores y similares, reconociendo en ello un modo de distraer tóxico al encuentro.</span>
Texto y fotografía: <a href="http://www.sachasinkovich.cl">Sacha Sinkovich, Arquitecto</a>
En las afueras de la gran urbe santiaguina, en la estepa de la periferia, y con la imagen de fondo de la cordillera, se ubica una vivienda hecha a la medida de una familia franco-chilena.<br /> <br /> El proyecto obedece a un ordenamiento tradicional de tres áreas: lo público (estar/comedor), lo privado (dormitorios), y servicios (loggia/cocina). Esta tríada se ve reflejada en la decisión de presentar tres volúmenes de distinta altura, y a diverso nivel de suelo, conformando un conjunto en L, precedido por la zona de estacionamientos.<br /> <br /> No obstante lo anterior, existe la particularidad de interés y vida del dueño de casa de privilegiar la reunión, donde las actividades de cocinar deben ser parte de toda la actividad social, permitiendo no sólo la participación, sino que más aún, la reunión en torno a esa cocina, emulando el hogar (el fuego) primitivo.<br /> <br /> Es debido a lo anterior que desde el acceso, y luego de pasar por una fachada más bien hermética, quedan expuestas todas las instancias de encuentro: estar, terraza, cocina gregaria, y extensión o jardín de recreo. En esta precondición, la zona de dormitorios, se utiliza como soporte y ordenador de protección de todos estos espacios. Si bien están al alcance de la mano, se trabajan más encerrados, privilegiando la condición de dormitorio, pero no de habitáculos donde ir a ensimismarse (*), porque en este principio de tanta posibilidad de compartir, resulta absurdo buscar el individualismo. Desde este punto de vista, el cuerpo dormitorio es más bien un volumen funcional, mínimo y exacto, mientras que el paralelepípedo del compartir es abierto, libre y sin circulaciones, que obligan a transgredirlo, y ser partícipe.<br /> <br /> Desde otro punto de vista, el arquitecto, ha utilizado un patrón de lenguaje que ordena todo como encuadres de situación de compartir. Lo más preciado se muestra a través de ventanas, que ponen situaciones vivas en destaque. Con esta premisa, y similar a los cuadros que uno cuelga en la pared del dormitorio, se almacenan los recuerdos pero siempre latentes. A todos nos resulta familiar esta situación, precisamente porque todos tenemos la memoria de nuestra infancia, pero cuanto más valiosa sea, se convierte en recuerdo digno de ser regalado.<br /> <br /> Esta casa es el soporte de esos recuerdos que se construyen, es la manera de mirar las cosas frente al paisaje. <br /> <br /> Hay múltiples ventanas: las del cielo que nos destaca su presencia (a pesar de que siempre está ahí y nos olvidamos a veces) para que quede en la memoria. También está la pared llena de calados de pequeñas ventanas alargadas, a modo de selección de vistas, del detalle. Mientras que en su contraparte destaca un gran âenmarcamientoâ. Todos estos son distintos tamaños, distintas ópticas, distintos encuadres de nuestros recuerdos.<br /> <br /> Hoy ya más añosos, coleccionamos esos recuerdos en fotos, los enmarcamos, los encuadramos. Es mejor que comencemos a coleccionarnos desde ya, desde la habitabilidad de nuestras casas, eso es un verdadero regalo, de padres a hijos.