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EDICIÓN | Noviembre 2013

Decisión de vida

La vocación
Decisión de vida

Para muchos jóvenes la búsqueda de la vocación es un camino fácil, para otros más complicado, sin embargo, es importantísimo resolverlo a tiempo. Y así dedicarse a estudiar con pleno conocimiento que todo el esfuerzo, tanto económico como intelectual, valdrá la pena. 

por Soledad Posada M.

Difícil es ponerse hoy en el lugar de los estudiantes de enseñanza media para decidir qué estudiar. Qué mundo les tocará vivir, del que solo sabemos que seguirá en constante cambio. Hay que hacerlos adaptables al nuevo modelo, donde ya los trabajos no son para siempre ni se
hacen las mismas actividades dentro de los mismos trabajos. A cada momento hay un avance tecnológico que hace temblar la estabilidad laboral y desafía al ser humano a volver a ajustarse. Y sin hablar del trabajo en equipo, necesario cada día más en cualquier actividad, que obliga a desarrollar habilidades sociales y de tolerancia. Los profesionales tienen que ser capaces de formar equipos multidisciplinarios para resolver problemas concretos. Y, por supuesto, el tema económico, donde sobre todo los padres se preocupan de que la carrera elegida sea rentable.
 
Camilo Echeverría, profesor de Filosofía de enseñanza media y superior, indica que cuando un joven tiene claro qué quiere, todo lo demás viene solo, incluso el rendimiento. Y al contrario, cuando está en una carrera porque sí, las probabilidades que fracase aumentan.
 
¿Qué es la vocación y cuáles son sus variables?
La vocación podemos entenderla como un proceso de autodeterminación en donde la persona elije un determinado modo de vida con el fin de ser feliz. Sin embargo, esta autodeterminación no es aleatoria, sino que debe tomar en cuenta el desarrollo más pleno posible de las cualidades naturales del hombre para que realmente esté orientada hacia la felicidad. Elegir una determinada vocación no es elegir “cualquier cosa”, sino seleccionar aquello que se corresponde con nuestras cualidades humanas (talentos, habilidades, virtudes, vicios, contexto, etc.) y que nos puede hacer feliz. Hoy en día, es común relacionar la vocación con la elección de carrera; sin embargo, escoger una determinada profesión no agota la búsqueda vocacional, la pregunta por la vocación no termina en saber qué vamos a estudiar o en qué vamos a trabajar, guarda relación, sobre todo, con cómo queremos vivir y dentro de esta mirada general ubicar los estudios y el trabajo.
 
Si hablamos exclusivamente de la vocación profesional, es necesario tomar en cuenta tres variables básicas para la elección. El gusto por la labor elegida, el talento o las habilidades para llevarla a cabo con éxito y la aplicación o utilidad de dicha labor para la persona en particular y la sociedad en general. Comúnmente, la elección de la vocación profesional se centra en el gusto por la carrera o los beneficios económicos que proyecta, sin embargo las habilidades personales son, a mi juicio, el factor determinante en una buena elección, puesto que la rentabilidad de una actividad o el gusto por ella dependen, en gran medida, de que esté bien hecha.
 
¿De dónde nace?
La elección vocacional, en general, y la vocación profesional, en particular, son connaturales al hombre y están inscritas en el proceso de formación, crecimiento y maduración de cada individuo. Ninguna persona puede dejar de lado estas preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida. Debe ser una preocupación grave de cada persona, debido a que en la formación humana no hay puntos medios, o se forma o se deforma.
 
Esta definición personal debe estar regida por la propia inteligencia; es la misma persona la que, a partir de una profunda reflexión, es capaz de conocerse y tomar las opciones vitales adecuadas a su condición. Nadie puede elegir por nosotros, podemos optar con criterios externos (de otras personas, de la sociedad, de la tradición, etc.), pero no pueden preferir por nosotros. La razón de ser de la libertad es justamente esa: la autodeterminación. La elección o el libre albedrío deben estar siempre en dependencia a esta autodeterminación.
 
¿Quiénes son los encargados de orientar al joven en la búsqueda de su vocación?
La búsqueda de la vocación es, en primer lugar, una responsabilidad personal, cada uno debe hacerse cargo de su propia vida. Quiero hacer énfasis en esta idea, puesto que la falta de carácter, generalmente, hace que la elección vocacional dependa de factores externos y pierda sentido. De acuerdo con lo anterior, la primera orientación debe venir por parte de la familia, ya que son los primeros y más importantes educadores. En este sentido, la familia no solo tiene un rol formador activo, el que es más evidente, sino que también juega un rol ejemplar; es decir, influencian con su propia vida la elección que van a tener sus hijos en el futuro. No obstante, la labor de la familia es insuficiente, necesita el apoyo de las instituciones educativas. Es en los colegios y liceos donde el joven define, junto a sus pares, la orientación que dará a su vida adulta.
 
¿Por qué los jóvenes se cambian de carrera?
A mi juicio, los jóvenes se cambian de carrera por dos factores: porque no se han tomado en serio la pregunta vocacional o porque no están preparados para la libertad que otorga la educación superior (descontando, por supuesto, las razones económicas). El primer factor tiene que ver con que algunos jóvenes no se conocen a sí mismos. No se dan el tiempo de saber qué les gusta ni de proponerse ideales o modelos de vida, de modo que en el camino van arreglando la vida, pero no tienen un plan. Así, los estudios también se vuelven problemáticos y van de carrera en carrera experimentando si es o no lo suyo. El segundo factor tiene que ver con la formación del carácter, específicamente con la adquisición de virtudes. La maduración y la definición personal radica, principalmente, en la adquisición de estas virtudes humanas. Cuando estas virtudes están ausentes la persona no es capaz de gobernarse y, por consecuencia, no es capaz de decidir. Pierde la unidad de vida. La consecuencia más evidente de la falta de virtudes es el fracaso; sin virtudes, el fracaso es inminente en cualquier dimensión de la vida.
 
¿Qué se requiere para encontrar la vocación profesional?
Para encontrar la vocación profesional, como ya hemos dicho, es necesaria una profunda reflexión personal con el fin de lograr el conocimiento propio. Ya desde muy antiguo esta ha sido una de las metas de la existencia humana. Sócrates relata que en el dintel de la puerta de entrada al oráculo de Delfos rezaba esta consigna “Conócete a ti mismo” y nosotros la hemos heredado como ideal de la vida virtuosa. Esta búsqueda supone, sin embargo, algunas condiciones fundamentales como la humildad. Además, que podamos definir qué es lo que queremos de la vida en ningún caso asegura que lo logremos. Hace falta un empeño constante en la búsqueda del bien para realizarse efectivamente como persona y alcanzar la plenitud humana y la felicidad.
 
Para el profesional, otro elemento importante son los modelos de vida, encontrar en los otros formas de vida que nos atraigan es de suma importancia, no necesariamente de los más cercanos o contemporáneos, pues podemos inspirarnos en grandes personajes de la historia con el fin de ubicar una meta clara a nuestras aspiraciones.
 
Finalmente, la experiencia juega un rol relevante. “Es necesario que nos pongamos a prueba en aquellas labores que creemos son para nosotros un modo de vida o una vocación profesional. No significa solo que la experiencia nos puede dar un conocimiento cierto de los distintos roles profesionales, pero es muy útil conocer de primera fuente el quehacer profesional al que aspiramos”.
 
¿Por qué el discernimiento vocacional es tan importante?
El discernimiento vocacional es lo más importante en la vida, entendido al modo en que he tratado de exponerlo. Vivir, en último término, se puede reducir a elegir un determinado estado de vida y vivirlo. La vida de los hombres supone la libertad, la elección para autodefinirnos en un modo concreto, si no lo hacernos vamos a vivir como lo hacen otros, seríamos una copia de las elecciones de otros, es por eso que el proceso de maduración y elección vocacional juegan un rol tan elevado en la vida de cada uno.
 
¿Por qué es importante descubrir la vocación en la enseñanza media?
La etapa de la educación secundaria es un tiempo clave en la vida de las personas, lamentablemente muchos de nosotros lo advertimos tarde y reconocemos que podríamos haber utilizado mejor el tiempo. Mientras antes le demos prioridad a la formación de la personalidad y a la elección vocacional, antes podremos poner manos a la obra con nuestros proyectos vitales. Si miramos a los jóvenes de hoy, es fácil advertir cómo los tiempos ya no son los mismos respecto a una o dos generaciones anteriores. Nos damos cuenta de que el tiempo de estudio es mucho mayor, por tanto, se retrasan muchos planes importantes como la formación de una familia y la paternidad o maternidad, o incluso la independencia y autonomía respecto de los padres.
 
¿Por qué es tan difícil para los jóvenes descubrir qué los hace felices?
La madurez, la formación de la persona o la autorrealización, como quiera llamarse, es un proceso difícil que demora toda la vida, nunca dejamos de aprender y de formarnos para llegar a un estado final. Por otro lado, el mismo concepto de felicidad es problemático, puesto que no podemos admitir un contenido completo y universal para todos, siempre la felicidad tiene matices personales. Sin embargo, no quiero decir con esto que la felicidad sea relativa, no. La felicidad tiene un contenido objetivo que es adecuado a la naturaleza del hombre y corresponde a la plenitud de las potencias humanas. Es por eso que la formación humana debe tomarse con tanta seriedad.
 
Para Echeverría, la principal dificultad radica en la poca promoción que tiene una educación dentro de estos parámetros, hoy día estamos rodeados de índices, encuestas y mediciones que hacen que la educación se convierta en algo medible y práctico que deja de lado su vocación original que es la formación humana para la vida en todas sus dimensiones, no solamente la mera instrucción para desarrollar un trabajo puntual.
 
 
DESIGUALDAD
 
Para Jorge Ulloa, director del Propedéutico de la Universidad de Concepción, se parte de la base que la inteligencia se distribuye homogéneamente en la sociedad, y lo que no hay son oportunidades para todos. El advierte que la PSU no es socialmente justa, porque privilegia a las clases altas que poseen más capital cultural. Por lo tanto, la UdeC tiene un programa en desarrollo (Propedéutico) que consiste en traer estudiantes de veintisiete colegios de la Provincia de Concepción y uno de Arauco, que atienden un porcentaje de vulnerabilidad del sesenta por ciento para conseguir en ellos un mayor desarrollo intelectual, personal y social, y así tratar de equilibrarlos con los estudiantes más privilegiados. “El objetivo es nivelar el acceso a la universidad para que sea más parejo. Sin embargo, no es suficiente que entren, deben mantenerse y desarrollar buenas carreras”.
 
En 2015, entrará a la universidad la primera promoción de estudiantes de los doscientos que partieron este año en el Propedéutico. Jorge Ulloa indica que, según la experiencia, es difícil que en el mundo actual un joven tenga conciencia de qué quiere. Por eso, este programa tiene contemplado información complementaria en busca de la vocación de estos alumnos, por lo que visitan talleres, facultades y orientan su decisión. “La vocación hoy es un tema complejo, en un contexto social donde se busca lo inmediato. Además, los jóvenes luchan por su propia identidad, y muchas veces la vocación de los jóvenes trasciende la oferta que entregan las universidades. Son más inquietos y dispersos, y nosotros les decimos dedícate a una sola cosa. El desafío es conocerlos más, cómo se mueven, cuáles son sus motivaciones, intereses. Y desarrollar en ellos habilidades científicas e innovación, porque los recursos naturales se acaban”, concluye.
 
 
EMPLEABILIDAD
 
Entre los factores que definen una vocación, la empleabilidad es primordial para los alumnos de INACAP, porque la vocación base ya está elegida, opina el vicerrector de la entidad, Andrés López. “En INACAP, el sesenta por ciento del alumnado proviene de liceos técnicos y el cuarenta por ciento de liceos científico humanistas, por lo tanto, la mayoría ya ha probado y definido su especialidad, en áreas como mecánica, eléctrica, construcción, informática o salud, porque lo liceos técnicos ya los encaminan en una dirección. Por lo tanto, los jóvenes ya escogieron. Entonces, el tema es la empleabilidad y el mayor atractivo es el desarrollo profesional, porque aquí pueden estudiar dos años y después trabajan y estudian, y pueden ir avanzando en su carrera”, afirma.
 
Más allá de los actuales macro temas del lucro, la calidad y la formación para el trabajo, se deja un poco de lado el tema de los estudiantes de enseñanza media como objetos de estudio para saber si todo lo que la sociedad habla es realmente lo que ellos necesitan, requieren o también qué están dispuestos ellos a hacer, porque puede haber muchos recursos, calidad, etc., pero si el alumno no se motiva, no tiene ganas de aprender o no se concentra un poco, nada sirve. Después de hablar de los problemas contingentes, quizás nos concentremos más en conocer a nuestros adolescentes, en cómo conseguir un alumno feliz por aprender, en lograr estudiantes motivados por profesores que agotarán las ideas para lograr el aprendizaje efectivo. Y el tema de la vocación y rendimiento se resolverá por añadidura.

 

 

“La madurez, la formación de la persona o la autorrealización, como quiera llamarse, es un proceso difícil que demora toda la vida, nunca dejamos de aprender y de formarnos para llegar a un estado final”.

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