por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.
Bien podría llamarse el señor de la basura, pero él mismo no demora en aclarar que lo suyo es el manejo de residuos, peligrosos y no peligrosos. En un país donde, hasta hace poco, todavía se podía botar ácido a la calle y no pasaba nada.
El Decreto Supremo 148, que establece el Reglamento Sanitario Sobre Manejo de Residuos Peligrosos, entró en vigencia el 16 de junio de 2005, y tal como lo señala el Artículo 1, en él se establecen las condiciones sanitarias y de seguridad mínimas a que deberá someterse la generación, tenencia, almacenamiento, transporte, tratamiento, reutilización, reciclaje, disposición final y otras formas de eliminación de residuos peligrosos. Además, se establecen criterios npara la clasificación de los residuos peligrosos y las responsabilidades para los generadores, transportistas y destinatarios de estos.
Y a esto se dedica hace dos años Luis Acuña. Su empresa sigue al pie de la letra lo que estipula este reglamento.
¿Cómo empezaste este camino?
Estudié ingeniería mecánica en la Universidad de Concepción, luego trabajé en un aserradero y en lubricantes por seis años, ahí fui jefe de zona de Temuco, renuncié y volví a Concepción. Postulé a jefe de operación en una empresa de manejo de residuos industriales y comerciales. Llegué a ser gerente de la zona sur. Esta compañía empezó con dos camiones y llegó a tener veintidós. Trabajé ahí por dieciocho años, hasta que despidieron a los gerentes zonales y quedé cesante, siendo de mediana edad y “caro”. Entonces, decidí seguir haciendo lo que sabía hacer, busqué un socio capitalista y con un camión comencé mi empresa ECOSERVITRANS, de manejo y transporte de residuos industriales y comerciales, peligrosos y no peligrosos. Ahora cuento con dos camiones propios y cuando necesito más, subcontrato el resto de la flota a mi socio.
“La base es tener buenos colaboradores, que tengan feeling con el cliente, y que cualquier error se comunique inmediatamente para anteponerse a la contingencia”.