<span style="font-size: x-small;"><strong>FICHA TÉCNICA: </strong>Arquitecto: Juan Sabbagh, <a href="http://www.sabbagharquitectos.com" target="_blank">Sabbagh Arquitectos</a> / Ingeniero calculista: Rafael Gatica, Gatica - Jiménez Ingenieros y Cía Ltda. / Construcción: Constructora DLP Ltda. / Restauración: Xiloscopio, Constructora DLP Ltda. / Arquitecto de Luz: Mónica Perez, Mónica Perez & Asociados / Mandante: Fundación <a href="http://www.duoc.cl" target="_blank">DUOC UC</a> / Año de construcción: 2010-2011 / Superficies terreno: 1000 m2 / Superficie Construida: 5200 m2 / Ubicación: Calle Blanco 997 esquina pasaje Ross, Valparaíso / Materialidad principal: Existente (edificio Luis Cousiño): Albañilería y Madera; Nueva: Hormigón Armado y Estructura Metálica. / Programa de actividades (5 niveles): Centro de Gestión del Turismo, Patrimonio y Cultura de Valparaíso: talleres de restauración patrimonial, centro de interpretación turística, cafetería, teatro-cine-auditorio, área de exposiciones, 13 salas de clases, oficinas, taller de hotelería, salas de catas, 3 laboratorios de computación, restaurante-escuela-cafetería, salón directorio, talleres de gastronomía, servicios complementarios .</span>
Texto y fotografía (1-11): <a href="http://www.sachasinkovich.cl" target="_blank">Sacha Sinkovich, Arquitecto</a> <br /> Fotografía adicional: 12 Angela Tobón /13 Nicolás Canepa
Esta construcción, originalmente conocida como Edificio Luis Cousiño, fue parangón de la época bullente de la ciudad puerto. Hoy nuevamente emerge en esta condición referencial de lo que se espera sea la ciudad de Valparaíso, perfilándose como barómetro arquitectónico y cultural, pero sobre todo de los esfuerzos que se deben tener cuando se desea que se considere a una ciudad en el ámbito patrimonial universal, y no de la ligereza del testamento del papel.
Este es un edificio que se refiere al primer frente marítimo ciudadano actual, desafiando la nimiedad de las veredas, y proponiendo una apertura más allá de la fachada clausurada. Este propósito entiende la estratificación de actividades de Valparaíso, lo que se traslada a los niveles del edificio. Así en el nivel de acceso la ciudad penetra y se expone, mientras que en el remate superior, se admira el borde marítimo en una recompuesta mansarda transparente, comedor-mirador de la ciudad: un repensar el habitar porteño de la quinta fachada.
En la especificidad del programa funcional educativo, que alberga el edificio, surge la idea del aprender haciendo, y acá esto se logra, ya que todo el quehacer práctico está al alcance de la mano. Este principio es una dualidad permanente: de recintos de preparación y muestra o uso del resultado.
El edificio en sí también es parte de esta ambivalencia, convirtiéndose en soporte histórico, que queda a la vista, mientras se recorre el edificio, y referente específico para las clases de restauración. Así la intervención también revive al edificio, permitiendo entender cómo era su manufactura y construcción, abriendo vacíos interiores donde podemos descubrir la retro-fachada original en sus distintos niveles.
Las circulaciones verticales interiores se desapegan de la fachada, dejando ese contraste de lo primigenio con lo contemporáneo, mientras que en el primer nivel se privilegia la circulación por el perímetro en contacto directo con la ciudad contenedora. Un vacío superior rememora los espacios centrales y altos típicos de los edificios públicos de antaño, coronados por la luz natural.
En detalle, la irregularidad de la figura de la planta del edificio, se respeta al máximo, aportando nuevas figuras a las circulaciones, donde lo ortogonal se privilegia en los recintos de estudio y trabajo, mientras que el trapezoide, más libre, surge en los espacios de esparcimiento.
Valparaíso está en proceso de recuperación, y este edificio logra ser una buena señal de aquello a lo que la ciudad debe apuntar. Existió una buena resiliencia junto con la coincidencia de intereses públicos y privados, donde por sobre todo ganó la ciudad.