Los exponentes y cultores del Pole Dance se encargan inmediatamente de marcar la diferencia con respecto a su versión “no deportiva”. Toman distancia del baile de cabaret y el striptease, con argumentos basados en el acondicionamiento físico, la superación y los resultados de cada entrenamiento.
Francisca Murillo (35 años, dos hijos) es instructora de esta especialidad. La cree mucho más cercana a la gimnasia artística y rítmica. Llegó a Concepción hace algunos años, siguiendo proyectos laborales de su marido penquista, Rodrigo Córdova, y hoy enseña esta modalidad en su academia Pole Fly, en San Pedro de la Paz.
Y pergaminos posee de sobra, pues este año destaca como la vigente campeona de Chile en la modalidad individual damas. Una distinción para la que debe esforzarse a diario con la meta de lograr las mejores performances y figuras sobre la barra, volando al compás de la música. Rigurosidad en los ensayos y creatividad para darle forma a las presentaciones.
Publicista y amante de la danza, hoy converge la profesión y sus intereses en el Pole Dance, tanto en su propia academia como también en su desarrollo personal, en una carrera que la eleva entre las más destacadas del continente.
¿Por qué el Pole Dance?
Me gusta mucho bailar. Tenía la inquietud de haberme dedicado a algo relacionado con la danza. Siempre digo que el caño me encontró a mí. Estaba asistiendo a un curso de danza y el profesor llevó uno, para mostrar lo que estaba de moda en Europa. Fue entretenido, porque probamos y practicamos, pero en forma lúdica. Sin embargo, yo quedé muy entusiasmada. Era lo que me gustaba, porque tenía acrobacia, y siempre me he destacado por mi elasticidad, cercana a la gimnasia y a la danza. Ese mismo día empecé a investigar dónde se practicaba en Santiago, y así fue como encontré a Cristián Cerpa, quien fue mi instructor.
¿Y entonces no lo dejaste de practicar?
Realmente me encantó y me quise dedicar de inmediato: en tres meses me fui a Argentina, con el apoyo de mi marido, para poder estudiar con María Luz Escalante, que era campeona mundial. Paralelo a eso, empecé a estudiar para dictar cursos de danza. Quería dedicarme en forma profesional.
¿Deporte o baile?
Las dos cosas. Va por el lado deportivo, porque para lograr buenos resultados, hay que entrenar. Y no sólo la parte muscular, sino que también la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación. Entonces, se requiere mucho entrenamiento. El acondicionamiento se complementa con trote, yoga y otras actividades, que van a servir para la forma y la flexibilidad en el caño.
¿Qué músculos trabajan?
Todos. Se trabajan mucho los brazos, pero hay que tonificar también mucho el centro, la zona abdominal y piernas. Es un ejercicio muy completo. Se entrenan los grupos musculares para la complejidad de los trucos, y sostener el peso del cuerpo. Sin duda, ayuda ser liviano, pero no es requisito. Si llegas con más peso, la motivación ayuda.
¿Qué se necesita, aparte de la barra?
Actitud. Se puede decidir entre competir o no hacerlo, pero cuando lo haces, eliges todo, desde la música hasta los movimientos, dentro de lo normado. Por ejemplo, está prohibido ocupar elementos.
¿Se utilizan protecciones?
La gente que transpira mucho sus manos, puede usar guantes. Si van a competir, no pueden usarlos. Por eso aconsejo que mejor se acostumbren sin ellos. Hay antideslizantes de magnesio, que son los que ocupan los gimnastas. Y sobre la ropa, al principio uno llega en buzo y zapatillas, pero te das cuenta de que si estás muy vestido, no te resulta nada, porque aquí lo que te sostiene es la piel. Ya desde la segunda clase llegan con short y polera, y en algunos meses están en calza y peto. De todos modos, hay moretones, pero se va desarrollando fuerza y eso ayuda a no golpearse tanto contra la barra, porque hay mayor control.
¿Cuáles son los requisitos necesarios?
Ninguno, solo las ganas. Ni la edad, porque acá en Concepción también hacemos clases a niños. Es una muy buena experiencia. Es un trabajo lindo, que personalmente lo quiero difundir como deporte, para que se haga conocido. Pienso que mientras más temprano empiezan a entrenar, mejores resultados van a tener después. Hay una profesora encargada de gimnasia rítmica de un colegio, trabaja conmigo, entre las dos nos aventuramos a hacer clases a niños.
¿Alguien cercano a la gimnasia puede obtener resultados más fácilmente?
Una persona que venga de la gimnasia artística o rítmica, se le hace más fácil porque ya tiene trabajada la elongación y la coordinación. No fue mi caso, aunque bailaba. Pero es muy diferente bailar a estar sosteniendo el peso del cuerpo en una barra y haciendo piruetas.
DANZA Y SENSUALIDAD
Vivir en Concepción fue una oportunidad que Francisca quiso aprovechar para emprender profesionalmente y también otorgar una alternativa que no existía en la ciudad. Sabía que no era fácil hacerse un nombre y convencer a las penquistas a probar destreza en el caño, sobre todo por el poco conocimiento generalizado de la actividad. Sin embargo, la apuesta funcionó, y cada vez más alumnas visitan su academia Pole Fly.
¿Existen prejuicios en torno a esta actividad?
Sí, y es contra lo que tengo que luchar: la confianza de las mamás de acercar a su niña a una academia de caño. Es gratificante traerlo, y más cuando las chicas sacan un lugar destacado en competencias. Es nuevo, aunque ya llevamos algunos años en esto. Pero lo que yo enseño es un deporte que puede convertirse en olímpico.
¿Cuánto se conoce del pole dance?
Cuando la gente escucha la palabra caño, se imagina la bailarina nocturna, sensual y erótica. Y cuando las mujeres buscan clases de pole dance, también van por un poco de eso, lo lúdico, entretenido y sexy. En las clases se hacen coreografías simpáticas donde se pasa bien, se relajan, y también trabajamos la autoestima y ayudamos a sentirse linda. Los hombres trabajan más la fuerza, pero se puede ser sensual en forma muy masculina. Las figuras (movimientos en el caño) son estandarizadas, aunque la creatividad siempre es bienvenida, pero hay trucos que se deben aprender sí o sí. Es diferente al otro baile, porque es una actividad deportiva. Hay que entrenar para poder verse relajada dentro de figuras que son difíciles de hacer.
¿Qué entrega esta disciplina?
Mezcla beneficios de la danza, fitness, stretching y acrobacias aéreas. Es un trabajo progresivo que al practicarlo mejora la coordinación del cuerpo, la tonificación de los músculos, mejorando la flexibilidad, y obteniendo mayor capacidad, resistencia, equilibrio y fuerza.
¿Por qué le pusiste Pole Fly a tu academia?
Fue un poco anecdótico: Fly viene de volar, que es lo que siento cuando bailo, haciendo diferentes figuras. Mis amigas y quienes me apoyaban en las presentaciones me decían Fly, y a mí me gustó, porque tenía mucho que ver con lo que hacía. Siempre pensé que si emprendía en este deporte, en alguna parte diría Fly.