Más que una moda, el estilo romántico de la Provenza francesa, aquel que decora los interiores de las casas con muebles antiguos, campestres, en colores pasteles, de sello normando, y con terminaciones en albayalde e incluso algunos decapados, hace ya varios años que es un obligado a la hora de darle un toque especial a los espacios. En estas páginas, las socias, Viviana Santelices y Daniela Gamboa, nos cuentan el éxito de su propuesta en Rancagua.
Por María José Pescador D. Fotografías Danny Bolívar U.
Fortunata DyD (diseño y decoración) es el nombre que le pusieron estas socias, oriundas de Rancagua, a la tienda que aún no han inaugurado, pero que a puertas cerradas ha tenido un éxito increíble. Sin carteles y sin publicidad, Viviana y Daniela, amigas desde hace años, le han puesto el sello <em>chic</em> a decenas de casas y departamentos tanto de la zona como de la capital, gracias a la capacidad de ambas para lograr decoraciones que quitan el aliento. Primero saltaron a la fama participando en distintos bazares, especialmente en el reconocido Bazar Los Lirios de Rancagua, en donde fueron tantos los elogios y las ventas, que decidieron apostar por su propia marca.
Viviana (34) es paisajista, Daniela (34), aunque no estudió nada al respecto, gusta del campo y de los muebles antiguos, rústicos, siempre tuvo un tema con la decoración y arrimo: silla, estante, sofá o velador que caían en sus manos, eran renovados a su gusto, casi todos encontrados en la calle, en alguna demolición o feria de las pulgas; aunque, claro, empezó con los de su casa. Con el tiempo, no sólo decidió que ella podía hacer los muebles, desde el diseño hasta la pintura, sino que además su veta de negociante y pasión por transformar los espacios, hicieron que dedicara gran tiempo a renovar, recoger y hacer mobiliario rústico, y provenzal, el que luego vendía cada vez que alguien llegaba de visita. "Hasta el día de hoy me muestran una mesa de vidrio y no le encuentro nada, soy cero minimalista, por eso nos llevamos bien con Viviana, porque ella me abre los ojos y me demuestra que las mezclas de estilo son lo que hoy en día la gente prefiere".
Por su parte, Viviana, además de hacer jardines de casas tanto en Rancagua como en Santiago, encontró en Daniela una excelente <em>partner</em> de negocios, y hoy se dedica a hacer los arreglos que destacan por toda la casa-tienda. De esta forma, las amigas vieron que tenían algo más en común que la amistad entre ellas y sus maridos, un tema de decoración que a ambas les apasionaba. Así, primero decidieron hacer muebles de estilo y mostrárselos a sus conocidos en casa de Daniela... cosa que duró un par de años. "Era un cacho, porque se me llenaba la casa de muebles, ya no tenía dónde tenerlos, y la gente iba a verlos en masa... entonces la cosa se tornó un poco incómoda para la familia".
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<strong>FORTUNATA</strong>
Es el nombre de la santa de la fortuna y de la suerte. Por eso se llamó así la tienda, ubicada desde mayo en una pequeña casita -en Bombero Villalobos 564 con paseo Las Cayanas-, la que por fuera no dice absolutamente nada, pero por dentro el mundo se transforma y todo parece fantasía. Lo primero que llama la atención es un buffet, una mesita de luz y un armario, todo de estilo albayalde. Encima de este primer mueble, una manta boliviana de rayas rosadas, celestes y verdes, un par de vasijas mapuches originales y un arreglo floral. De estos últimos se encarga Viviana, hay en todos los estilos tamaños y formas, hechos dentro de distintos maceteros y floreros de vidrio rellenos con tierra, piedras y distintas flores o plantas, todas artificiales, pero tan reales que si no se tocan, no se nota en absoluto la diferencia.
Por otro lado, la habitación de los niños, una decoración con suaves coloridos, muebles más modernos, prácticos y funcionales, como un colgador blanco lacado, con la ropa a la vista y abajo distintos cajones para las camisas, poleras, ropa interior. A un lado, otro gran estante del mismo estilo con juguetes y cajones de diferentes tamaños, los que además, por fuera, tienen un espacio tipo pizarra para escribir qué cosas se guardan en cada una de las gavetas. A un lado, la cama, de una plaza con catre de fierro antiguo, pintada negra con dorado, un sueño. Y para complementar, cojines y pieceras con motivos de pequeñas florecillas rosadas. Dos veladores de época, una repisa con dos ovejas de lana vellón y madera, y pequeños cuadros con diseño de flores de colores, tejidos con lana y enmarcados en madera pintada blanca lacada.
Pequeños espacios rodean la casa Fortunata, como unas mesitas de luz, con cuadros con antiguas y pequeñas momias que representan mujeres con sus niños, otros con telares tejidos a mano, y con telas bolivianas. Cojines de aguayos, grandes, pequeños, largos y cuadrados, mesas de campo tipo escritorio hechos con maderas nobles y con un leve tinte de pasta de judea. Esculturas de resina, otras de fierro forjado y cerámica. Muchas vasijas y algo muy curioso: unos remos de madera antiquísimos que se posan en todas las paredes como magníficos cuadros escultóricos. "Las palas o remos tienen una historia. Como yo siempre ando mirando por allá y por acá -cuenta Daniela-, de repente iba por la carretera y vi un camión repleto de estos palos, y no sé cómo lo hice pero en un segundo estaba arriba de la carga rogándole al señor que me vendiera estas maravillas. El señor me dijo que para él era un tremendo gusto que yo estuviese ahí, así que elegí las más bonitas, y aquí están, no sé dónde más podría encontrarlas..."
Y en el living, un moderno y gran sofá tres cuerpos tapizado en terciopelo marrón, arriba en la pared cuelga un tremendo telar que la cubre casi toda. Adelante, el comedor, mesa para seis, con todo lo que se necesita: loza perfecta, de distintos diseños y colores: blanca o con dibujos de flores y otras pintadas en celeste con círculos blancos. También copas, vasos, bandejas, al más puro estilo provenzal, la mesa, normando al igual que las sillas con distintos tapices. En la otra habitación, un gran ropero con vitrina en donde se muestran las joyas que también venden, todas hechas en crin con aplicaciones de plata. Además de la ropa que ofrecen, para niños, hay de todo, para grandes el tema está en las lanas, cosas tipo ponchos, bufandas, etc. Estilo autóctono. "Tenemos tanto creaciones propias como otras que hacen distintos diseñadores de la zona, porque también queremos potenciar a los artistas de nuestra ciudad", cuenta Daniela.
<strong>DESDE MIL</strong>
La idea es que "los clientes que vengan a la casa Fortunata, puedan encontrar de todo; de repente quieren un escritorio antiguo o un mueble para su cocina, y terminan llevándose aros, cuadros, pieceras, y hasta un pinche para la hija. Tenemos todo lo necesario para complementar y decorar una casa, pero además originales objetos para regalar en matrimonios, cumpleaños, y cualquier tipo de fiesta, para todas las edades. Hay desde un cintillo por mil pesos hasta un sofá, distintos muebles y camas", cuenta Viviana.
<strong>¿Cuál creen que es el plus de ustedes?</strong><br /> (Viviana) Que cuidamos hasta el más mínimo detalle y somos nosotras mismas muchas veces las que diseñamos, pintamos o arreglamos los muebles. El estar presente en todo es un plus y por otro lado está el precio, que a diferencias de otras tiendas de diseño de la región, aquí las cosas son súper accesibles.
<strong>¿Hacen o arreglan?</strong><br /> (Daniela) Todo lo que quieras lo hacemos nosotras, contamos con nuestras manos autodidactas y buenos maestros. Pero también andamos en busca de muebles viejos, con historia, de estilo, que es una moda que se ha dado porque otorga a los espacios ambientes con estilo, brinda un carácter personal. Eso se nota, y es una recompensa cuando la gente te dice "<em>qué linda está tu casa</em>". Ahora, si me traen un mueble y quieren que lo raspemos, pintemos o lo que sea, también lo hacemos. Y si nos traen una foto de, por ejemplo, algún sofá, nosotras lo calcamos.
<strong>¿Cuánto les ha costado que los rancagüinos cambien ese estilo tradicional que los caracteriza?</strong><br /> (Viviana) Bastante, pero la cosa está cambiando muchísimo. A veces el tener objetos distintos marca la pauta y la personalidad de cada uno. Siempre que tenemos un proyecto de decoración integral, nos preocupamos de que haya de todo, y de que ese todo esté en completo equilibrio. Todo blanco es muy frío, todo café muy oscuro, todo rústico muy fome, mejor lo antiguo tapizado con lo moderno, mejor las cortinas con diseño. Muchas mujeres se han hecho nuestras clientas porque han visto decoraciones de casas enteras que hemos hecho y les llama la atención.
<strong>¿Planes?</strong><br /> (Daniela) Pronto vamos a crear un área en la parte de atrás de la casa en donde tendremos a nuestras modistas haciendo los cojines, pieceras y ropa, además de un muestrario con las telas que ofrecemos tanto para tapices como para ropa de cama y niños. Por otro lado, queremos hacer gastronomía dulce e instalar encima de los muebles de la cocina ricas tortas de mil hojas, de panqueque con limón, alfajores, y otros que se puedan llevar o pedir con anticipación para algún evento. De ese tema se encargaría mi mamá, que es ¡toda un chef!
<strong><em> "El tener objetos distintos marca la pauta y la personalidad de cada uno. Siempre que tenemos un proyecto de decoración integral, nos preocupamos de que haya de todo, y de que ese todo esté en completo equilibrio", Viviana Santelices.</em></strong>
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