Philip Johnson, Luis Barragán, James Stirling, Kevin Roche, Ieoh Ming Pei, Richard Meier, Hans Hollein, Gottfried Bohm, Kenz? Tange, Gordon Bunshaft, Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Aldo Rossi, Robert Venturi, Álvaro Siza, Fumihiko Maki, Christian de Portzamparc, Tadao Ando, Rafael Moneo, Sverre Fehn, Renzo Piano, Norman Foster, Rem Koolhaas, Herzog & de Meuron, Glenn Murcutt, Jørn Utzon, Zaha Hadid, Thom Mayne, Paulo Mendes da Rocha, Richard Rogers, Jean Nouvel, Peter Zumthor, Kazuyo Sejima Ryue Nishizawa y Eduardo Souto de Moura.
José Pedro Vicente, Arquitecto. Magíster en Arquitectura Pontificia UC. Santiago.
En términos generales, hay muy pocos destinos para una oficina conformada por dos de los grandes en la arquitectura: uno de ellos es hacer fuerzas hacia un mismo norte y transformarse en líderes absolutos o, simplemente, independizarse para perfilarse cada uno a su manera. Norman Foster -el arquitecto seleccionado para esta columna- y Richard Rogers, de quien hablaremos más adelante, junto a sus esposas, fundaron, en 1965, la oficina Team 4. El resultado se veía venir. Dos futuros Pritzker, cada uno con un fuerte fundamento y modo de abordar los encargos, no podían estar juntos. Dos años después, dicha oficina pasó a llamarse Foster and Partners.
Así como se veía venir el divorcio profesional, llegaría también el éxito individual. Ambos -con ocho años de diferencia- recibieron el máximo galardón con el que se puede reconocer el mérito y resultados de un arquitecto. Probablemente, hasta ese momento, pudieron haberse cuestionado en reiteradas ocasiones tal decisión, sobre todo, quien recibió el galardón casi una década después. Hoy, ambos líderes y referentes a nivel mundial, confirman lo acertados que estuvieron al dar el paso y optar por la independencia.
Norman Foster ha logrado edificar sus ideas en todo el mundo, y para ello, no solo ha contratado a más de quinientos profesionales, sino también, los tiene repartidos en sus cinco oficinas ubicadas práctica y estratégicamente, una en cada continente. Con ellas se ha hecho cargo de torres tan emblemáticas como las que se exhiben en esta columna: La torre Hearts en Nueva York para una compañía de comunicaciones donde considera, en su base, el reciclaje de un antiguo edificio, y la Torre Swiss Re en Londres conocida como "el pepino". Ambos proyectos nos hablan de la distancia que tiene este personaje frente a los estereotipos o a la conocida "firma del autor", referida a la repetición de una forma, sin importar la naturaleza del encargo. En este caso, podemos apreciar dos resultados totalmente distintos dentro de las posibilidades que permite un edificio de oficinas.
La torre Hearts en Nueva York no solo considera el reciclaje de un edificio en su base, sino también, la enfierradura estructural que acusa triángulos en su fachada es, en un ochenta y cinco por ciento, reciclada, llevando al mínimo el consumo de esta materia prima. Por otro lado, también considera la recolección de aguas lluvias, es decir, el edificio está preparado para canalizar el agua que cae en su cubierta y con ella alimentar la red de aire acondicionado. Todos estos son tratamientos que inicialmente se consideraban complementarios, siendo hoy, una responsabilidad inherente de la arquitectura. Cabe mencionar las palabras de don Pedro Serrano, quien señala que "no existe la arquitectura sustentable, solo existe la buena arquitectura". Prueba de ello, los resultados de Norman Foster.
Por otro lado, la Torre Swiss Re en Londres no solo presenta tratamientos de la misma naturaleza, sino además, se enfrenta a un escenario urbano donde prácticamente todo su entorno es de una proporción bastante menor y de gran antigüedad, por ende, el respeto y criterio proyectual se transforma en su principal desafío. A diferencia de lo que podemos presenciar en nuestras tierras con el criterio "lo antiguo no se toca", en el viejo continente, teniendo como jactarse de su haber patrimonial, están abiertos a la intervención, pero a una buena intervención. Prueba de ello, los resultados de Norman Foster.
Pd: Un Pritzker es un Pritzker.