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Entrevistas

EDICIÓN | Noviembre 2013

En lo suyo

Jorge Cardemil, propietario y criador de caballos
En lo suyo
Fueron tres años de intenso trabajo en el Consejo Superior de la Hípica Nacional. En agosto renunció para dedicarse a lo que más le gusta: la crianza de caballos. Desde el haras Carioca en San Bernardo habla de sus logros en Argentina, de su gestión dentro del Consejo y de cómo sacar a la
Lhípica nacional del nivel tercermundista. 

por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.

Lleva treinta y cinco años dedicado a una actividad que le apasiona. Partió comprando un caballo, luego fueron dos, hoy es propietario de los haras Carioca en Chile y Futuro en Argentina y aunque confiesa que toda la actividad hípica le encanta, lejos lo que más disfruta es su faceta de criador. “El gran problema de esta afición es que tú no te la tomas ni con pastillas, ni con jarabe, te la inyectas directamente a la vena, ¡el que es apasionado, es apasionado de verdad!”.
 
¿Cómo fue que te iniciaste en la hípica?
Dicen que en esto hay cierta transmisión genética. Mi abuelo materno ganó dos veces el Derby, en 1922 y 1924, y si bien yo no lo conocí, esa deber ser mi raíz con el mundo hípico. Empecé como propietario de pocos caballos y después me picó el bichito y empecé a criar. Partí aquí en San Bernardo con una nave de doce pesebreras, porque pensé tener como máximo seis yeguas y sus crías, ¡con eso me bastaba! Hoy contamos con un campo de doscientas hectáreas en la X región, donde permanecen nuestras yeguas y sus crías hasta que cumplen el año y medio, para luego ser trasladadas aquí y preparadas para que vayan a remate o salgan a correr a los hipódromos.
 
¿Es una actividad complementaria o te dedicas full time a esto?
Le dedico gran parte de mi tiempo, porque no solo está el criadero acá, sino también el de Argentina. Debo decir que en Chile con Carioca nos ha ido bien, pero en Argentina, y lo digo sin falsa modestia, ha sido extraordinario. Soy el único chileno que ha ganado el clásico Carlos Pellegrini, el más importante allá, y el próximo 14 de diciembre vamos a correr, si no se vende antes, otro caballo que tiene bastante opción de ganar este mismo clásico. Nos premiaron, además, como el mejor stud (corral) y al día de hoy somos el mejor haras trasandino.
 
¿Existen grandes diferencias entre Carioca y Futuro?
Sí, hay diferencias fundamentales. En Argentina los sistemas que se usan son distintos. Allá, por ejemplo, no remato. Traigo mis caballos para rematarlos aquí y los demás los corro todos. Por eso tengo uso de equipo, preparador, un
gerente, un veterinario chileno que está a cargo del criadero, que se dedica solo a nuestras yeguas. Allá hay mucha más dedicación. En Chile, como remato, tengo unos catorce preparadores, entonces eso me disemina mucho el diálogo con ellos y el control de los caballos que están corriendo. Debo tener esa cantidad de preparadores porque tengo que rematar, hay cerca de sesenta caballos y yo no me puedo quedar con todos ellos.
 
¿Rematas todos tus caballos o guardas los mejores?
Tenemos una característica, somos ciento por ciento transparentes, todos mis caballos salen a remate. A las hembras que me gustan les pongo un mínimo alto, y si no me lo quieren pagar me las dejo, pero van a la venta y se ofrecen. Me ha pasado que por algunas yeguas que me gustaría mantener, porque no tengo la sangre, me ofrecen lo que pido y se venden.
 
¿Es un buen negocio?
En Chile no es negocio. Las lucas para esto se ganan con las otras actividades. Salvo que seas propietario y tengas un caballo y, por supuesto, que tengas suerte. Porque aquí el factor suerte incide bastante.
“En esta actividad la plata tiene importancia, pero no es fundamental. No sacas nada con meter mucha plata si no te acompañan factores como la suerte y un equipo de trabajadores que van desde el veterinario que está a cargo del haras, preparadores y empleados que cuidan a mis caballos y que son lejos los más importantes, porque viven todos los días con los animales y los conocen a la perfección”.
 
¿En Argentina la situación es similar?
En Argentina, el caballo es parte de la vida. Como es un país agrícola su vida se desarrolla siempre en torno a los caballos, por algo tienen los mejores poleros del mundo y la quinta posición en caballos de carrera. En haras Futuro hay tres caballos argentinos que este año han ganado clásicos del grupo 1 en Estados Unidos. Son caballos criados por mí y que luego vendí. En esta actividad sale mucha plata y también tiene que entrar. Para el caballo con el que pienso correr el Pellegrini ya tengo ofertas... si me ofrecen lo que pido, con el dolor de mi alma, lo voy a vender. 

ELIGIENDO PADRILLOS
En San Bernardo, el haras Carioca no solo desarrolla su parte de recría, sino que además tiene sus puestos de monta. “Es aquí donde están nuestros tres padrillos (potros reproductores) y donde traemos nuestras yeguas para ser servidas o vendemos servicios de monta a terceros”.
 
¿Cuál es el valor por el servicio de monta?
Hay dos padrillos por los cuales se cobra un millón de pesos la monta, y el tercero, que llegó hace poco de Irlanda, vale un millón setecientos mil pesos. Es el más caro y no ha servido nunca, pero tiene una sangre espectacular, fue ganador del grupo 1, tiene papeles importantes.
 
¿Cómo eliges un padrillo?
Cada uno tiene su técnica, pero para mí lo más importante es la línea materna. Tiene que ser padrillera, es decir, su madre, su tercera o quinta madre, tiene que haber generado padrillos. Si una línea materna no es capaz de generar padrillos no va a poder hacerlo con el mío. ¡Eso es vital!
 
“En esta actividad la plata tiene importancia, pero no es fundamental. No sacas nada con meter mucha plata si no te acompañan factores como la suerte y un equipo de trabajadores, veterinarios, preparadores y empleados que cuidan a mis caballos”.
 
¿Te fijas en algo más?
Me gusta ver el físico del caballo, ver dónde corrió, qué distancia, analizar los índices. Hoy hay tecnología suficiente para que te puedas informar de las características de cada padrillo. No les ponemos a las yeguas nuestros potros porque nos tinque, sino porque tenemos un sistema computacional donde vamos viendo cómo cae cada yegua con cada uno de los potros.
 
Dado que mencionas el aspecto tecnológico, ¿están ustedes a la vanguardia en tecnología? Absolutamente, estamos a primer nivel mundial en el tema tecnológico. Viajo permanentemente a EE.UU. y a Europa a conversar con criadores. Vengo llegando de Asia y, por supuesto, fui
al Hipódromo de Hong Kong, de Singapur, de Sidney. Contamos con un software de última generación que nos permite controlar hasta el último detalle de cada uno de nuestros caballos.
 
Como buen criador tendrás tu caballo regalón...
Tengo dos. El primero es Interaction, con él gané el clásico Carlos Pellegrini el año 2009 y después ganó dos clásicos más en Estados Unidos. Hoy está sirviendo en Argentina, porque la persona a la que se lo vendí lo llevó de padrillo reproductor y ya le mandé catorce yeguas. El otro es Ballistic. Cuando era pequeño sufrió una seria enfermedad y solo con tres años pudo empezar a competir. Una vez repuesto ganó prácticamente todo, además es hijo de un potro y una yegua mía.
 
¿Y algún padrillo destacado?
Sin duda que Easing Along, que está en Argentina. Es un degenerado, da ganadores de 800 metros hasta 1400 metros, es el padre de Interaction y de muchos otros. Hoy lo vendí y solo mantengo un porcentaje.
 
¿Qué te parece el precio que se está pagando por un caballo?
Hay gente que se compra una botella de vino de catorce mil dólares y se la toma... a mí me gusta el vino de tres lucas. La gracia de esta actividad es que es transversal. Tienes en Inglaterra a la Reina Isabel, que es criadora y propietaria de caballos y que acaba de ganar un grupo 1 en Inglaterra, y tienes a cuatro empleados que se juntan y ahorran platita para comprarse un caballo y ser propietarios. Por ser transversal te da para comprar cualquier cosa. Hay gente que tiene mucho dinero, y otros poco. Pero todos tienen acceso a diferentes valores. Este año, vendí un caballo en treinta y ocho millones de pesos que para mí es un muy buen precio, pero hay para todos.
 
EL CONSEJO SUPERIOR
Jorge Cardemil no solo es propietario y criador de caballos, sino que hasta agosto se desempeñó como presidente del Consejo Superior de la Hípica Nacional, entidad encargadaderegularlaactividadenChile,por medio de la aplicación del Código de Carreras.
 
¿Cuál es el balance que haces de tu gestión en el consejo?
Mi evaluación es súper positiva, se hicieron cosas realmente importantes. Conseguimos sacar adelante dos leyes en un período muy corto de tiempo. Por una parte el Consejo pasó, a partir de este año, a ser financiado por el Estado, es decir, entró al Presupuesto General de la Nación y, en segundo lugar, se promulgó la ley del simulcasting.
 
El simulcasting permite a los hipódromos nacionales recibir apuestas por carreras celebradas en el extranjero que sean transmitidas en vivo y, en palabras del propio Ministro de Hacienda, Felipe Larraín “potenciará la hípica y ayudará a los hipódromos de regiones. Es un win - win, ganarán todos”.
 
¿Cómo ha sido este primer período de funcionamiento del simulcasting?
Muy bueno. El análisis hecho por el Sporting, que fue el que encabezó todo esto, es que le puede significar para el próximo año, solamente manteniendo la tendencia del primer mes, $175 millones para premios para cada uno de los gremios de los cuatro hipódromos, además de $250 millones para cada hipódromo.
 
“La ley también buscó beneficiar a los hipódromos de provincia, que son los que están más mal, y les propuse repartir en forma diferente la plata. Dado que el simulcasting genera un ingreso adicional a lo que reciben los hipódromos, no recibirá más el que vende más, sino que se reparte en partes iguales entre los cuatro gremios de los hipódromos. Esta ley es para proteger y ayudar a los que tienen menos, que son los más chicos”.
 
¿Qué le hace falta a la hípica chilena?
Primero, tenemos que entender que la hípica nacional no está en un primer nivel, ni en un segundo. Hay que ser realista. Quisiéramos bailar con la bonita y no con la fea, pero en este ámbito no nos toca. Aquí los premios son malos y los hipódromos debieran reinvertir las utilidades y no repartirlas entre los socios. Los hipódromos, y creo que la familia Solari completa, estarían de acuerdo en no recibir dividendos por las acciones, que se reinviertan y no den utilidades, porque además cuando hay utilidades deben pagar el 35% de impuestos. La idea es meter plata en premios, ¡si das premios rompes todos los esquemas y mejoras la actividad un montón!
 
¿Cómo atraer más gente a esta industria?
Con publicidad. Hace treinta años los japoneses estuvieron muy mal y contrataron a rostros que llegaran al público. Animadores, actores, futbolistas, atletas, que fueron bien recibidos y la actividad se fue como avión. Hoy en día en la Copa Japón se juegan ciento cincuenta millones de dólares.
 
¿Por qué hay tan poca información sobre hípica en los medios?
La hípica salió de los diarios hace siete años. Yo me metí en el mate que la debíamos reflotar y, como buen gallego, decidí que iba a tirar esa carreta aunque fuera solo. Y finalmente la saqué adelante. Hoy tenemos un cuerpo cada viernes en El Mercurio y estamos presentes en la vida social. Esperamos conseguir auspiciadores que nos financien las carreras. ¡Para allá vamos!T

 

 

“Todos mis caballos salen a remate. A las hembras que me gustan les pongo un mínimo alto, y si no me lo quieren pagar me las dejo, pero van a la venta y se ofrecen”.

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