Patio Rugendas, en medio de un edificio de 1943 que fue restaurado, posee una terraza central con locales a su alrededor, además de dos alas con segundo piso, donde se encuentran negocios de diversos rubros, se reinauguró en marzo de 2012, luego de una remodelación que lo abrió a la comunidad.
Al entrar sentí estar en cualquier barrio europeo, en los que los cafés, restaurantes, espacios de diseño de autor junto a galerías de arte se mezclan, generando una sensación especial y acogedora, que hacen que el visitante tenga una experiencia única.
“Buena mesa, relajo, arte, cultura y esparcimiento”, es lo que los dueños de cada local declaran que quieren entregar. Y esto se cumple al minuto de tomar asiento en el patio lleno de pequeñas sillas y mesas, que rodean un árbol centenario ubicado al centro del lugar.
LO QUE HAY
Mi cometido es encontrar a Pablo Bustamante, el dueño de una galería de arte, y el que me espera para hacer el recorrido. Es así como llegamos a La Pinacoteca, un espacio que incluye obras de arte de Roberto Matta, Gonzalo Cienfuegos, Samy Benmayor, Bororo, Matías Pinto, Carmen Aldunate, Omar Gatica, Jorge Tacla y Francisco de la Puente, entre otros artistas de gran reconocimiento nacional e internacional.
La galería de Pablo está en el segundo piso del ala sur, que a pesar de poseer pocos metros cuadrados, no tiene nada que envidiarle a una santiaguina. Es realmente una grata sorpresa encontrar un lugar de esta naturaleza, pues nada hace imaginar que existe.
Mi único acercamiento con el Patio Rugendas era haber almorzado o comprado algún libro en Byblos —café librería, que se instaló aquí en abril de 2012—, o haber asistido a exposiciones y lanzamientos de libros que se realizan en el sector central y así se lo comenté a Pablo, pues al ir adentrándonos en este lugar se abrió un mundo de posibilidades que yo no conocía y que fue un verdadero descubrimiento.
Justo en el mismo sector de La Pinacoteca se encuentran: “De Culto”, tienda que tiene elementos únicos de diseño y arte, que permiten obtener piezas y regalos que son interesantes y difíciles de conseguir, sobre todo en provincia. También se encuentra Küme, tienda de Claudia Bascuñán y María Raquel Gamboa, que se dedican a restaurar muebles, y tienen una infinidad de productos realizados por ellas, que van desde cerámicas a objetos de arte.
Asimismo, me encontré con los servicios que entrega Carmen Arriagada, una publicista que vive en Talca hace algunos años y que en su oficina presta diversos servicios ligados al arte, además de realizar talleres de fotografía. Un poco más allá, llegando al final, se encuentra De tus Manos, un lugar especial que es más que una simple tienda de artesanía. Todas las piezas que ahí se exhiben son hechas a mano y se puede ver a su dueña cómo trabaja los telares in situ. Aquí se ofrecen talleres, que permiten que los interesados den rienda suelta a su creatividad. En ese mismo rincón está también Delirio, un lugar que tiene una infinidad de productos entre tejidos, ropa y accesorios.
En el patio central me encontré con el conocido Byblos y The Ciber, un recinto que puede salvar a quienes necesitan usar computadores, imprimir o navegar por Internet. También están Zamba Canuta, restaurante que tiene platos para todos los gustos y que cuenta con una cocina a la vista de los clientes; Aquelarre, una rica confitería — como esas que ya no se suelen ver— y, para mí, la gran novedad: la casa de té llamada Five O’clock, pues ahí se puede encontrar diversos tipo de tés gourmets, en infinidad de variedades.
INDEPENDIENTES
Los diseñadores independientes se encuentran también en Patio Rugendas. El Bazar de la Camelia es un ícono del lugar. A cargo de una diseñadora Industrial, ofrece joyas y productos hechos a mano.
Además, está la tienda de Tere Rubio con orfebrería en cacho de vaca, la de ropa de Papalotl, La Casita y Ni París Ni Londres, un estudio de diseño gráfico e industria, entre otros locales que siguen la misma línea. Cuando ya estaba finalizando el recorrido, pude encontrar el Centro de Estudios Contextus, un lugar de clases interactivas para colegios; y hace un mes se instaló Frenesí, una tienda de lencería y algo más, que entrega una apuesta más atrevida para las talquinas.
El Patio Rugendas fue toda una revelación, pues además de ser un lugar en el que se realizan diferentes manifestaciones artísticas —exposiciones y presentaciones de libros, entre otras—, se puede encontrar de todo.
Lo mejor fue la mano amiga de nuestro guía turístico, Pablo Bustamante, quien nos ayudó a descubrir un lugar rico en diversidad, con una veintena de locales con precios para todos los bolsillos.
NUESTRO DATO