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EDICIÓN | Noviembre 2013

Adrenalina pura

Matías Ovalla, Enduro
Adrenalina pura

Acaba de llegar del mundial de Enduro realizado en octubre en Italia, en donde representó a nuestro país junto con el equipo de la selección nacional. Definitivamente, este joven oriundo de San Francisco de Mostazal, nació con el don G de las tuercas. En estas páginas, la historia de un fanático de las motos.

por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.

Gracias a la afición de su padre por este deporte es que Matías (34), desde chico, siempre anduvo en moto. A los siete años tuvo su primera moto, siempre fue apoyado con todo lo necesario por su papá, primercomo un pasatiempo y posteriormente como algos profesional.

Desde el o 1998 a Matías ya lo auspiciaban diversas marcas para que corriera en los distintos torneos que se realizaban en el país, además del campeonato nacional. Una exportadora de frutas le entregó una moto y lo apo, además, con las inscripciones. Otro agricultor amigo de la familia también lo apo. En el primer nacional quedó tercero. Luego Ruy Barbosa, campeón del mundo de bicicrós y quien luego pasó al motocrós y fue campeón latinoamerican d est disciplina, lo conoció y lo introdujo como parte del Team Kawasaki. “Estaba en una nube, me entregaban motos gratis, equipamiento gratis, todo…”. El 2000, cambió a Kawasaki por Honda, que le ofreció mayores beneficios.

Así compea en algunos de los principales torneos que se realizaban en el país, ocupando siemprlo primeros lugares “Siemprsupe cuáles eran los peligros de este deporte y cómo tenía que enfrentarlos, y siempre fue Enduro, porque como teníamos los cerros al lado, eso era lo que me inculcaron, la travesía por la naturaleza”. Hasta que, en el o 2001, tuvo un accidente en una competencia y se fracturó el tobillo y el peroné. “Con esto se me acabaron los auspicios ecomicos y el apoyo fundamental de mi padre, quien me prohibió seguir corriendo y me dijo que me abocara mejor a los estudios”.

Mientras estaba en el circuito de Enduro, Matías estudió agronomía, carrera que dejó por el tema de las motos. Luego siguió la carrera de turismo. “Más que nada por lo que te ofrece esta carrera que es el contacto con la naturaleza y las personas”.

¿Después del accidente cuánto tiempo estuviste sin subirte a una moto?
Primero me demoré unos seis meses en recuperarme. Y luego estuve ocho años fuera de las pistas y sin siquiera subirme a una moto.

¿Cómo fue la vuelta?
Increíble. Una sensación única. Cuando empecé a trabajar el 2008 Matías trabaja en el área de agronomía en la empresa de insumos agrícolas Martínez&Valdivieso—, entonce pud comprarm m propia motjunto con el equipamiento, y empecé a competir nuevamente.

¿Cuál es tu categoría?
En Enduro las categorías no dependen de la edad, sino que más bien es por el nivel de cada uno y de la cilindrada de tu moto. En mi caso, estoy en “Súper Experto”. Esta posición se divide en tres, yo estoy en la más alta, por la cilindrada con la que corro.
 

DIRECTO AL ESTRELLATO

Ya con su propio equipamiento, Matías empezó a correr. Tuvo acercamientos con las marcas asociadas, especialmente con KTM, que le vendía las motos a precio de costo y le ofrecía descuentos para los repuestos. Pronto, en el 2009, empezó a correr en los campeonatos federados. Con excelentes resultados, KTM lo invitó a correr por la marca el año siguiente, en donde obtuvo un cuarto lugar y, el 2012, un tercer lugar en el nacional.

¿Cuántos pilotos corren?
En total, unos trescientos. En mi categoría, veinte más o menos.

¿Qué ocurrió el año pasado?
La firma italiana TM me ofreció la moto, el equipamientolos repuestos, loaceites y todo gratis, y obviamente dejé KTM. Se me abrió el mundo, justo encontré lo que buscaba, correr por una marca que me auspiciara de verdad. Así el año pasado se realizó una de las fechas del mundial EWC —Enduro Word Championship— en Chile, específicamente en Talca. Este es un mundial muy exigente porque es individual y cada fecha se corre en distintos países. El fin de semana siguiente de la fecha que corrí aquí, había que irse a Argentina, y así todos los fines de semana viajar... Para pagarme la inscripción tuve que recurrir a amigos y la empresa Frutita me ayudó. La federación, en ese minuto, no aportaba con nada. En Talca logré el lugar catorce, entre unos cuarenta corredores de “Súper Experto”, italianos, franceses, mexicanos, canadienses, australianos, estadounidenses, en fin, nada fácil.

¿Los mejores del mundo?
Los franceses.
 
¿Dentro de los “Súper Expertos” había competidores chilenos?
Tres. Quedamos todos seguidos, en los lugares catorce, trece y doce. Pero todos de Santiago, ninguno de regiones.
 
¿Con el puesto catorce pudiste seguir?
Sí. Pero yo trabajo, entonces trabajar toda la semana y viajar a Mendoza para correr la segunda fecha fue extenuante. La mayoría de quienes corren este tipo de torneos se dedica al tema.
 
¿Quién te acompañó a Mendoza?
Nos fuimos todos los pilotos de TM. La carrera era en San Juan, una zona de Mendoza. Y me acompañó mi mujer, Francisca, que siempre me ayuda en todo, me da fuerzas y me apoya. Ella es más terca que yo... y mi hijo, Joaquín, que en ese entonces tenía un año. Al llegar nos encontramos con cerros secos, una ciudad polvorienta y un calor tremendo.
 
¿Cuánto dura cada carrera?
Son ocho horas arriba de la moto, para recorrer un circuito de cuarenta kilómetros al que tienes que darle tres vueltas.
 
¿Cómo te sentiste?
La carrera era el sábado y el domingo. No estaba bien preparado, y el sábado ya me sentía deshidratado. El domingo definitivamente no quise arriesgarme a quebrarme o quedar inconsciente, y me retiré. Cuando volví a Chile, me sentí pésimo por haberme retirado, por haber dejado mal el respaldo que tenía de la marca que me auspicia.
 
Distinta a la historia de este año...
Sí, claro. En Enduro existen dos tipos de mundiales, el que es individual, y del cual me tuve que retirar, y el que corrí recientemente y que es en grupo, es decir, una selección de corredores defiende a su país. Este último fue el que corrí en Italia. Se llama Six Days of Enduro, que se hizo desde el tres de septiembre al cinco de octubre. Esta fue la versión número ochenta y ocho, en Cerdeña. Son seis días corriendo sin parar, es de largo aliento...
 
¿Cómo fue el procedimiento para quedar en el equipo de Chile?
Tres meses antes del mundial, el director técnico de la selección de Enduro, Rodrigo Pérez, hizo un llamado abierto a entrenar para armar el equipo que defendería a nuestro país en Cerdeña. Y fui. Siempre quedé dentro de los primeros tres lugares así que quedé clasificado para la categoría adultos, donde éramos seis. Aquí la federación costea la inscripción, el hotel y los pasajes. Y es que ahora se trataba de una carrera entre naciones.
 
¿Habías estado en Italia antes?
Nunca había estado en Europa. Así que aproveché para ir con mi mujer y después de la competencia dar una vuelta por Francia, Holanda, Bélgica e Italia.
 
¿Cómo fue tu llegada?
Aterrizamos y estuvimos haciendo reconocimien- to de la cancha a pie una semana antes.
 
¿Cuáles fueron tus auspiciadores?
Para el mundial el apoyo llegó en masa. Como siempre, debo agradecer a IMOTO que es la importadora de motos que siempre me apoyó y los que me arrendaron, en Italia, la misma moto que me pasan acá en Chile. Estoy muy agradecido de ellos. Luego me ayudó mi empresa Martínez&Valdivieso, gimnasio Energy, Agrícola Garcés, Frutita, Forymar, Protaller, Prize y Santa Margarita. Ahora recién firmé con la clínica Meds.
 
¿Cómo fue tu experiencia?
Magnífica. Lo pase increíble y esta vez, antes de partir, hice un trabajo sicológico yo solo, para que no me pasara lo mismo que en el mundial pasado. Fui muy concentrado. Era mi primera carrera larga. El segundo día tuve un problema con el hombro, me empezó a doler muchísimo y el doctor me infiltró, lo que hace que se te adormezca el brazo, sin perder la movilidad, lógicamente. El tercer día me seguía doliendo, ahí tuve que concentrarme en el camino, olvidar el dolor para cumplir la ruta.
 
¿Cuáles fueron los resultados?
Ganaron los franceses... pero nosotros queda- mos en el lugar trece a nivel de grupo. Logré mantener el ritmo y obtuve un súper buen tiempo. Quedé diecisiete en mi categoría, y eso, para no haberme subido en años a la moto, es bastante bueno. Me emocioné, la experiencia fue espectacular, día a día concentrado en no cometer errores durante los doscientos cincuenta kilómetros diarios y las ocho horas andando sin parar.
 
¿Qué se siente?
Orgullo. Me enorgullece haberlo logrado. Mi idea es ayudar a los niños a quienes les gusta este deporte a tener los cuidados específicos para que disfruten el Enduro sin miedo, porque es un deporte de alta velocidad, y no es un auto con protecciones, es la moto y tú, nada más. Me gustaría hacer una escuela y, obviamente, que estaré en todas las competencias que vienen. 
 

“Nosotros quedamos en el lugar trece a nivel de grupo. Logré mantener el ritmo y obtuve un súper buen tiempo. Quedé diecisiete en mi categoría, y eso, para no haberme subido en años a la moto, es bastante bueno”.

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