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EDICIÓN | Noviembre 2013

Realismo mágico

Victoria Calleja, artista
Realismo mágico

Así define su pintura quien formó parte de la mítica Promoción 80, comandada por Milan Ivelic, que inventó sus propios pasteles al óleo bajo la marca Latoya y que hoy vive en Bélgica. Si bien fue el dibujo y la pintura lo que la movió en un principio, es el oficio de la escultura la que la trae a nuestra región, junto a sus acuarelas y marinas, en la exposición Orillas diluidas, que exhibirá a fin de mes en el Castillo Wulff. 

por Macarena Ríos R. fotografía gentileza Victoria Calleja

Ríe de buena gana cuando se acuerda de suinicios en la facultad de Arte de la Universidad de Chile, de su eterna amistad con Sammy Benmayor y de cuando casi incendia su cocina al tratar de llegar a la fórmula para crear pasteles al óleo. Pero antes de entrar en materia, partamos contando que es viñamarina, que tenía ocho años la primera vez que visi un taller, el de Félix Calleja, su tío pintor, y que siempre supo que sería pintora.

¿Qué te provoca un lienzo en blanco?
Unas ganas enormes de pintarlo. Las telas blancas me encantan, y en ellas hay un mundo de opciones, son como los nuevos amores: ¡todo es posible!

¿Qué te inspira?
La calle, la gente, ando mucho en bicicleta, lo que me permite un tiempo para observar y descubrir. No creo en la inspiración, como esa gracia divina que cae del cielo, s bien creo que esta llega trabajando. El hecho de romper el espacio en blanco te abre otras puertas.

¿Tu pintor favorito?
Peter Doig, un canadiense que pinta paisajes. Me gusta su factura, su calidad de pintura.

UN VIAJE A BRUSELAS
 

Corría 1984, tenía veintiséis años, haan empezado las protestas y decid partir. Aunque Ismael Frigerio, uno de los pintores de la Promoción 80, la invi a Nueva York, Victoria se incli por España. Nieta de inmigrantes españoles, la sangre pesó más y se embarcó en la gran aventura de su vida.

Llegó en plena movida española. Seis meses después viajó a lgica acompañando a una amiga. El plan era quedarse por un mes, pero el destino dijo otra cosa. La bonanza económica en ese país, la gran oferta de trabajos para estudiantes y el hecho de que en pocas semanas había vendido tres dibujos (dibujos en movimiento con tinta y pasteles grasos), la hizo extender su viaje. Pasaron seis meses, luego un año. Y Victoria se fue quedando sin querer queriendo. Fue armando lazos, generando relacionede amistad, enamorándose de la ciudad y su gente.

“Vivo en Bruselas, una ciudad muy cosmopolita de un millón de habitantes, con una ubicación fantástica: a una hora de París, a dos horas y media de Londres, a una hora y media de Amsterdam. ¡Está cerca de todo!”.

Casada con una cineasta belga, tiene un taller enorme en el centro de la ciudad donde ha inventado muchas formas de expresar el arte. Su quehacer gira en torno a exposiciones colectivas por Europa, ferias internacionales y trabaja con la Galería Martine Ehmer en Bruselas, donde expone regularmente. “La competencia es feroz”.
 
¿Cómo han sido estos años allá?
Fabulosos, aunque al principio fue muy duro, sobre todo los tres primeros años.
 
HALOS DE MISTERIOS

 
Han pasado casi nueve años desde que decidió embarcarse con la escultura y poner su creatividad a prueba con bloques de poliuretano de alta densidad que talla y luego baña de una materia plástica. Los alfileres forman parte de su sello, en un intento por recrear el misterio de la transparencia y finaliza sus obras con una capa de resina.
 
“¿Te has fijado en el rocío de la mañana?”, me pregunta. “Un día fui a pasear al bosque en Bélgica. Era una mañana invernal. Las ramas de los árboles sin hojas estaban vestidas por infinitas gotas de agua y la luz se reflejaba en ellas de una forma muy intensa. Ahí estaba lo que andaba buscando: la representación tridimensional del reflejo de la luz a través de espacios superpuestos, de halos, de áureas traslúcidas”.
 
Por eso los alfileres en sus obras. “Una especie de halo alrededor del volumen central”.
 
Si no hubieras sido pintora ni escultora, ¿qué hubieras sido?
Astrónoma. Entre la investigación científica y la cosa artística hay procesos bastantes similares.
 
¿Qué es la pintura para ti?
Mi vida.
 
¿Y la escultura?
La realidad.
 
¿Tu primera exposición individual?
En Bélgica. El trabajo de la pintura y la escultura es un trabajo muy solitario. Una vez que expones tu trabajo, ese que hiciste en la soledad de tu taller, tienes recién la mirada del otro.
 
¿Cuál es tu opinión sobre los críticos de arte?
Hay de todo, pero pienso que son necesarios. Es el que pone en palabras una imagen visual para poder transmitirla a la gente. Cuando hay coherencia entre la forma y el contenido, el mensaje es potente.
Delgada y serena, admiradora del escultor inglés Tony Cragg, para Victoria no existe el que una obra provoque cosas tan distintas entre una u otra persona. Para ella siempre habrá un hilo conductor. “No creo que la pintura sea algo solo de gustos, sino que es una manera de expresar la realidad”.

 

 
“Las telas blancas me encantan, y en ellas hay un mundo de opciones, son como los nuevos amores: ¡todo es posible!”.
 

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