Los Beatles habrán revolucionado la cultura pop en los sesenta, pero en la misma década el sexo fue liberado —y desmitificado— gracias a una pareja de investigadores, los célebres Masters y Johnson. Su libro Respuesta Sexual Humana (1966) y textos posteriores, fijaron nuevos parámetros tras observar y analizar la actividad íntima de más de medio millar de personas. Los inicios y el desarrollo de esa sociedad más tarde convertida en matrimonio, marcan la partida de esta serie favorita de la crítica estadounidense, tras la competitiva nueva temporada de dramas para la televisión. Con los intereses de Hollywood puestos en la familia y los efectos especiales, hace rato los contenidos más complejos y atrevidos se trasladaron a la pantalla chica.
Hay factura británica involucrada. El piloto fue dirigido por John Madden, realizador inglés que anota en el currículo a la ganadora del Oscar Shakespeare in love (1998), y a cargo del rol como el doctor William Masters figura su compatriota Michael Sheen, especializado en encarnar a grandes figuras del viejo imperio como Tony Blair y David Frost. Otro detalle determinante es que los guiones son escritos mayoritariamente por mujeres, y quizás por lo mismo el sexo se instala con un contexto, se justifica.
Al igual que con Mad Men, Masters of sex clarifica con maestría cuánto ha evolucionado la sociedad occidental en el último medio siglo, en este caso respecto de la intimidad y sus consecuencias en las relaciones de pareja. También hereda su intención por explorar sicológicamente sus personajes, sin descuidar la cuota de entretención necesaria en cada capítulo. Es la notable crónica de una revolución que cambió al mundo, o cómo una pareja en nombre de la ciencia observó y sacó conclusiones vitales de un acto fundamental, más allá de sus consecuencias reproductivas.